Aventura
Jésica y Hernán se animaron a dejar sus trabajos, vender sus pertenencias y, con su hijo Valentino, emprender un viaje sin tiempos ni lugares límites. Estuvieron en Cancún, Playa del Carmen y actualmente se encuentran en Jacksonville, aunque desean continuar trasladándose. “Queremos estar mínimamente cuatro años viajando”, reconocieron.
Víctor Ludi
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Dejar todo y viajar. Esa idea de despojarse de las obligaciones, bienes materiales y vínculos laborales para invertir su tiempo desplazándose y conociendo distintos lugares es un deseo que se repite en muchas personas, aunque por diversos motivos, no todas logran o se animan a concretarlo.
Jésica y Hernán, un matrimonio paranaense, anhelaban ese sueño de viajar por el mundo prácticamente desde que inició su relación. Se conocieron en 2017, al año siguiente formalizaron su noviazgo y en 2019 empezaron a imaginar su aventura, aunque sin planes concretos.
“Hicimos viajes hacia el norte y Mendoza, y nos dimos cuenta de que nos llevábamos muy bien, que coincidíamos mucho en cómo afrontar el viaje. La convivencia de viajeros fue muy buena”, contaron a MIRADOR ENTRE RÍOS acerca de cómo fueron las experiencias que preludiaron lo que están viviendo actualmente.
Luego, Jésica reconoció que durante la cuarentena estricta de 2020 empezaron a imaginar el viaje: “primero empezamos a hablar de lo lindo que sería y nos imaginábamos yéndonos en motorhome por todo el continente. Hasta que nos convencimos de querer hacerlo, ya que nos dimos cuenta de que éste era el momento. A mí me costó mucho más, ya que había estado mucho tiempo viviendo afuera, pero al ver su entusiasmo me decidí a acompañarlo. La motivación fue creciendo con los meses, a tal punto que llegó un momento en el que no podíamos pensar en otra cosa. Empezamos a buscar vuelos, a deliberar dónde ir y ahorrar plata”.
Cuando empezaron a abrirse las fronteras, a fines de 2020, compraron los pasajes hacia México, ya que Hernán aún no poseía la visa para ingresar a los Estados Unidos. Pero las nuevas olas y los rebrotes de Covid-19 que golpearon al mundo hicieron que se tomen nuevas restricciones, por lo que el viaje quedó en stand by.
Esta postergación le dio tiempo a Hernán a poder hacerse la visa. Pero en enero de 2021 sufrió un accidente en moto, por lo que debió someterse a una cirugía de ligamentos en su rodilla derecha. Mientras se recuperaba, se enteraron de que Jésica estaba embarazada de tres meses, por lo que supieron que la espera se estiraría un poquito más.
El despegue
El 25 de agosto de 2021 nació Valentino y el 18 de diciembre se casaron con la idea fija de emigrar. Realizaron los últimos trámites, se despidieron de las personas queridas y vendieron sus pertenencias para juntar dinero.
Finalmente, pudieron iniciar su tan anhelado deseo el pasado 21 de abril. “Cuando acomodamos el tema de los pasajes, nos dimos cuenta de que ya no había marcha atrás, por lo que vendimos todo lo que pudimos y lo que no, lo regalamos. Nos propusimos disfrutar de la vida sin una fecha de regreso y queremos estar mínimamente cuatro años. Por ahora estamos disfrutando, pero ya estamos pensando en emprendimientos que nos permitan subsistir. Lo único que planificamos fue disfrutar de esta aventura, que no tiene fecha ni lugar límite. Queremos conocer muchos lugares, no solo en este continente”, explicó Hernán –o Macanita como lo conocen en el ambiente del rugby paranaense–.
Tras escalas en Santiago y Lima, llegaron a México. Primero, Cancún y, luego, Playa del Carmen. Hasta que cruzaron la frontera y se dirigieron a Jacksonville, en el estado de Florida, en los Estados Unidos, donde fueron recibidos por Verónica, la hermana de Jesi, quien los está alojando en esta primera etapa del viaje.
Si bien Jésica reconoció que “viajar con un hijo, sobre todo cuando es bebé, no es sencillo porque hay que buscar que esté bien, seguro y cómodo, lo cual nos consume mucha energía”, luego aseguró que “nos dimos cuenta de que es mucho más lindo que viajar solos. Es emocionante”.
Experiencias
Consultados sobre lo vivido en este mes que llevan fuera del país, eligieron dos experiencias como sus favoritas. “Nos gustó mucho el colorido de México –contestó Macanita–. La quinta avenida de Playa del Carmen es increíble, porque hay muchísima gente disfrutando, los bares están repletos, y los turistas cantan y bailan en la calle. Es una fiesta. También conocimos Saint Augustine, que se fundó en 1565 y es la ciudad más antigua de Estados Unidos. Es realmente hermosa, muy pintoresca, porque, si bien tuvo refacciones lógicas, mantiene la fachada y ambientación de la época. Está el Castillo de San Marcos, un fuerte español construido en el Siglo XVII”.
De cara a lo que se les viene, Jésica reiteró que “tenemos la idea de no planificar demasiado, sino que armamos el itinerario en el momento, de acuerdo con lo que se nos presente en el camino. Queremos recorrer las principales ciudades de Florida, llegar a Nueva York; a Disney, en Orlando; y tomarnos un crucero para ir a las Bahamas”.
Animarse
Antes de finalizar la videollamada, los viajeros se animaron a aconsejar a quienes desean tener una experiencia similar, pero dudan en dar ese tan difícil primer paso: “Hay que animarse a cumplir los sueños. Buscarle la vuelta, juntar plata y atreverse a desprenderse de lo material, que es algo que va y viene. En cambio estas experiencias te marcan para siempre, lo repetiríamos una y mil veces. Entendemos que la gente pueda tener temor de salir de la zona de confort, de dejar el trabajo y demás; pero hay que vencer esos miedos y animarse, porque realmente vale la pena”.
A medida de que avanza su viaje, Jésica, Hernán y Valentino van registrando sus experiencias en su cuenta de Instagram: @dejarlotodo.yviajar




















