Primera D
El joven arquero paranaense no bajó los brazos tras quedar libre de Patronato, disfrutó de los torneos libres y se calzó la N°1 de Argentino de Rosario en la Primera D, en busca del ascenso grupal y personal: “Me propuse dar lo mejor de mí, aprender y despegar en lo que amo”, expresó.
Gabriel Obelar
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Existe un lema social, que marca que ante cada caída, se debe levantarse mucho más fuerte, cuestión que aplica mucho en lo deportivo, ya sea institucional, deportivo, colectivo e individual. Alejo Villanueva, tomó nota, llegó a entrenar con arqueros de trayectoria, se calzó la camiseta titular de Reserva, pero la vida con Patronato, no dio sus frutos.
El joven paranaense quedó en libertad de acción, tuvo meses compitiendo en ligas libres en la capital entrerriana, hasta que llegó un llamado que le cambió la visión: jugar en la Primera D de Argentina, la última división de AFA, que para Alejo pasó a ser ‘la oportunidad’.
“Estoy contento de estar en Argentino de Rosario. Después de quedar libre en Patronato me llamó Pablo (Suárez), que había chances de que él trabaje en Argentino y que vaya atajar. En ese momento no lo dudé, rechacé oportunidades de Paraná Campaña, decidí ir, contento y esperando lo que depare el Torneo”, le contó el entrerriano a MIRADOR ENTRE RÍOS en una charla con café por medio, en cercanías a la cinco esquinas de la ciudad.
“Decidí lo deportivo por sobre lo económico”, resaltó al dar motivos y luego explicó porque armó las valijas y viajó al último eslabón de AFA: “En el Paraná Campaña iba a entrenar dos o tres días, sentí que podía perder el valor deportivo, iba a jugar los domingos y sentía que jugar ahí se me hacía muy complicado salir a competir a otra división”.
“En cambio la Primera D tiene otra vidriera, estoy en un club con mucha historia y prioricé más lo deportivo que la comodidad”, completó Villanueva, a horas viajar a la Chicago Argentina.
Llegada a Rosario
Pasaron meses entre la salida de Patrón y el llamado de Suárez, que no dejó de ser una sorpresa inesperada para un juvenil que debió rearmar su agenda: “Me sorprendió el llamado de Pablo. Cuando me planteó el proyecto que había producto de un gerenciamiento que tiene el club, le di mi palabra y por suerte pude recalar en Argentino”.
A su vez, sintió que el alejarse de Patronato fue lo mejor: “Para mí fue un alivio haber quedado libre de Patronato, no la pasaba bien en el club, fueron muchas cosas desde dirigentes, entrenadores, entrenadores de arqueros y no la pasaba bien”.
En la misma tónica, subrayó: “Argentino es un club con mucha historia, tiene mucho sentido de pertenencia, salieron jugadores conocidos. Nos hacen sentir muy cómodos, siendo que la categoría es muy dura. Somos un plantel de 27 jugadores, de los cuáles somos 25 nuevos en la división, nos cuestan algunas cosas, pero tenemos un gran grupo”.
El llegar a Rosario, también implicó un cambio para Alejo, que llega a la ciudad que en el presente, es de las más complicadas para vivir por los disturbios y las muertes diarias que se registran: “Vivir en Rosario es complicado, me dijeron que me iba a dar cuenta solo donde andar y donde no ir. Tratamos de no salir con los chicos, si bien entrenamos de tarde, por la mañana tratamos de descansar un poco más”.
“A la mañana salimos a dar una vuelta cerca del Río, paseamos por el centro, que si bien estamos en Zona Norte, a la tarde entrenamos y después nos quedamos encerrados. Sinceramente, vamos a jugar al fútbol y estamos para eso”, remarcó.
Presente
Argentino apuesta fuerte al ascenso a la Primera C, cuestión que no saca de eje al joven arquero entrerriano: “No me puse a pensar en las responsabilidades o presiones, me propuse ir y disfrutar, dar lo mejor. Es una experiencia totalmente nueva, porque no me había ido nunca de mi casa, jugué en Santa Fe, pero viajaba todos los días”.
“Irme de mi casa es también un desafío y no pensé en lo demás, porque puede afectar. Voy a jugar al fútbol, hay cuestiones atrás, pero me enfoqué en disfrutar y dar lo mejor”, indicó y contó: “Confió mucho en mis condiciones y Pablo (Suárez) fue claro, si nos va y te va bien, puede que ascendamos, que pueda ir a otro club y lo tomo como una vidriera. Ahora estoy enfocado en el objetivo. Lo que pueda pasar más adelante no me saca de foco, todo llega al final”.
Diferencias
En la previa, la charla sobre lo que es la Primera D, con los prejuicios que la misma división tiene, debido a las condiciones de campos de juego, entre demás cuestiones, fueron el eje, hasta de la sorpresa de entrevistador y entrevistado, aunque este último la describió y bancó.
“Lo hablé con mis compañeros de departamento después de la primera fecha. En Reserva hay mucha jerarquía porque muchos están a pasos de Primera, pero hay mucha más intensidad en Primera D, es más trabado, con mayor fuerza, hay intereses económicos y deportivos que también juegan”, enfatizó.
“Un chico que ya estaba en Argentino, nos dijo a muchos que estábamos cumpliendo un sueño, por más que sea Primera D, es Primera. Todo es nuevo, en la primera fecha ya nos escoltaron los policías en Lugano, cosas que en Reserva eso no sucede, con suerte hay dos policías; me insultaron todo el primer tiempo en el primer partido, que jamás me pasó. Es algo nuevo, estoy disfrutando todo lo que pasa”, completó.
También, en relación a la vidriera encuentra diferencias Villanueva: “Jugar es una vidriera. En Patronato no se le da bola a los pibes, siempre traen jugadores más grandes. Le pasa a Pablo Hofstetter, que está en un gran nivel y no juega porque lo tapan y siguen contratando otros jugadores. En la Primera D no dudo que hay más vidriera”.
Por último, indicó: “Somos un equipo de Primera D, pero al mismo tiempo no lo sentimos así. Todos queremos dar el salto, ascender y poner a Argentino en la C. Desde que pensé la pre-temporada, imaginé todo, desde jugar con gente que jamás me pasó y fue una locura. La división es dura, muy fuerte, con los arbitrajes que tiran mucho para los equipos de Buenos Aires porque les molesta viajar a Rosario, pero siempre disfrutando, con responsabilidad”.
Metas
A los 21 años, competir en AFA, Alejo sueña con más, a pasos firmes, lentos por ahora, pero sueña en base a objetivos: “Desde lo grupal, intentar el ascenso, que será complicado porque somos un equipo completamente nuevo, pero no por eso imposible. Apostar fuerte a Copa Argentina donde la categoría tiene tres cupos, que sería un golazo. El ascenso no es una mochila, solo disfrutamos con responsabilidad”.
Y en lo personal: “Quiero dar lo mejor, aprender, si sale otra cosa lo pensaré. Ahora tengo la cabeza en Argentino, quiero jugar la final, competir y lograr algo con este club que me abrió las puertas y la posibilidad”.



















