Derechos
En la semana del parto respetado, diversas profesionales que se dedican a esta etapa de la vida brindan su opinión para fortalecer la posibilidad de decisión de las personas gestantes.
Aldana Badano
redaccion-er@miradorprovincial.com
Desde 2004 se celebra mundialmente la Semana del Parto Respetado por iniciativa de la Asociación Francesa por el Parto Respetado e impulsada por la Unicef. Este año, la semana se desarrolló del 16 al 22 de mayo y la propuesta es reflexionar acerca de la importancia de esta efeméride.
En nuestra provincia rige la Ley 25.929 sobre Derechos de Padres e Hijos Durante el Proceso de Nacimiento, que fue sancionada el 25 de agosto de 2004, promulgada el 17 de septiembre de ese año y reglamentada 11 años después mediante el Decreto 2035/2015. Esta normativa establece, entre otros puntos, una serie de premisas que tanto la salud pública como privada deben tener en cuenta a la hora del parto. Entre ellas, evitar prácticas invasivas, así como el suministro de medicación innecesaria e informar sobre las diferentes intervenciones médicas y, ante todo, la posibilidad de que la parturienta pueda participar en la toma de decisiones.
Para ahondar en el tema, MIRADOR ENTRE RÍOS dialogó con Belén Schuvastz, doula y asesora en lactancia.
–¿Qué es el parto respetado?
–El parto respetado es considerado un derecho que tienen las mujeres gestantes a recibir la adecuada atención médica, respetando sus deseos y necesidades durante el embarazo, trabajo de parto, parto y post parto. El derecho al parto respetado debe reconocer la autonomía de las personas para tomar sus decisiones en la etapa de embarazo, nacimiento y cuidados postnatales.
–¿Qué es una doula?
–Según el centro de formación Espacio Natal, el objetivo de una doula es “acompañar a la embarazada y pareja desde el mismo comienzo del embarazo hasta un año después del nacimiento. Puede acompañar durante el embarazo, brindar apoyo durante el trabajo de parto y acompañar también durante el parto si hiciera falta. Incluso si el nacimiento fuera a través de cesárea programada”. Cabe destacar que la Organización Mundial de la Salud recomienda su rol como acompañante. El papel de esta profesional es docente-afectivo porque conoce todos los cambios normales que tiene una mujer embarazada y la contiene, acompaña, con información pertinente de su mundo emocional, reduciendo su estrés, sus miedos, ansiedades, demandas, etc. con técnicas y recursos de reducción de estrés. Además, su foco está en el bienestar psico-emocional de la mujer y de la pareja si estuviera presente.
Este espacio destaca que “una doula no reemplaza a ningún integrante del equipo médico, sino que se pone a su disposición”. Es decir, no es una preparación para el parto, sino para la maternidad. Los beneficios de una doula consisten en que el obstetra se siente aliviado al no tener tanta demanda por parte de su paciente, a quien recibe más tranquila. La obstétrica y matrona, encargada de la preparación para el parto y el parto, descansa en la base de contención que le ofrece la acompañante.
La familia puede disfrutar más del proceso de convertirse en abuelos, tíos, etc. sin demandas excesivas.
Acompañamiento
Belén Schuvastz, doula y asesora en lactancia, explicó que “lo que se visibiliza y pide, especialmente durante esta semana, es que los partos sean humanizados y naturalizados para evitar intervenciones y violencia obstétrica”. Y aclaró que “el parto respetado significa que el deseo de la persona que va a parir sea respetado. Esto no pasa por un trato cordial ni amoroso, sino que se refiere a cumplir con los derechos vigentes en torno al parto”. Esta práctica debe ir acompañada necesariamente con la información pertinente, es decir que los profesionales de la salud mantengan al tanto a la persona gestante de los procedimientos, prácticas, medicamentos que están introduciendo en su cuerpo. “La búsqueda es que la persona que va a parir sea la protagonista”.
En este sentido, Belén reflexionó acerca de la importancia del acompañamiento durante el momento del parto y las trabas burocráticas a las que muchas veces se enfrentan al momento de querer estar presente en los hospitales. “Las doulas acompañamos los partos vaginales, las cesáreas, los puerperios, la lactancia, las crianzas, pero siempre respetando lo que la persona elige sin anteponer nuestros ideales”. Además, “realizamos la preparación integral al nacimiento con el entorno más cercano de las personas, puede ser con la pareja, con los familiares como abuelas, madres, o amigos que estarán en el post parto con información actualizada acerca de la lactancia y de los cuidados necesarios. Nuestro acompañamiento consiste en una serie de encuentros con esta persona que va a parir para prepararla para el nacimiento a través de la información para que pueda elegir y trabajar los miedos, dudas, inquietudes e inseguridades que surgen en esta etapa”.
La función de la información actualizada “tiene que ver con la posibilidad de poder elegir sin prejuicios para llegar a un nacimiento tranquila y segura y que tenga herramientas para atravesar el trabajo de parto que muchas veces se piensa como un proceso doloroso que no necesariamente debe ser así”, señaló la experta.
No más violencia
Belén Schuvastz, doula y asesora en lactancia, compartió el lema de este año de la semana del parto respetado: “El nacimiento es sagrado y no más violencia”, en este marco deseó que todas las personas puedan atravesar esta experiencia de la mejor manera y en caso de vivir situaciones violentas recomendó que “cuando sucede un parto violentado aconsejo iniciar acciones legales con un abogado que acompañe el proceso. Hay muchas familias que lo han realizado y han ganado”. La importancia de este tipo de acciones legales tiene que ver con que ninguna otra persona vuelva a sufrir este tipo de experiencias violentas en una etapa de la vida que debería atravesarse de otra forma.



















