Boxeo
Se presentará el 7 de mayo en Australia, donde se enfrentará con el mexicano Mateo Tapia. Tras tres intentos fallidos, Peligro buscará su primera victoria fuera de Argentina. “Soy optimista, porque ese optimismo está respaldado en haber hecho bien las cosas en el gimnasio”, le contó a Mirador Entre Ríos.
Víctor Ludi
redaccion-er@miradorprovincial.com
Que la cuarta sea la vencida. Al boxeador paranaense Wenceslao Mansilla se le presentó una nueva oportunidad de combatir en el exterior y quiere lograr su primera victoria fuera de Argentina. El sábado 7 de mayo, Peligro se presentará en el Nissan Arena de Nathan, Australia, donde se enfrentará con el invicto mexicano, radicado en el mencionado país oceánico, Mateo Tapia.
Tras tres intentos fallidos en sus anteriores salidas, el pupilo de Nacho Doldán intentará traerse la victoria a la capital entrerriana. “Siempre me exijo más y esta vez voy a ir pensando en que estoy obligado a ganar. No me puedo permitir pensar en perder”, le afirmó a Mirador Entre Ríos.
Luego, prosiguió asegurando que “tengo las mejores expectativas. Nuevamente me toca ir a pelear al otro lado del mundo, literalmente. Soy optimista, porque ese optimismo está respaldado en haber hecho bien las cosas en el gimnasio, con mucho sacrificio. Las peleas se empiezan a ganar en el gimnasio y siempre me consideré muy aplicado a la hora de prepararme. Estoy ilusionado en que las cosas me salgan como espero”.
A la hora de analizar a su próximo adversario, Wency aclaró que por lo que pudo ver, el peleador Azteca no posee el clásico estilo de salir a intercambiar golpes a todo o nada. “Él no tiene un estilo tan mexicano –contó-, el cual, por mis características, me favorece. A mí me gusta cruzarme, tener roce sobre el ring y no especular. Pero todo se verá cuando suene la campana”.
“Muchas veces uno se entrena a todo lo que da y no salen las cosas como desean –continuó-. Siempre trato de dar todo en el gimnasio y en el ring. Sin haberlo desmerecido, porque siempre he respetado a todos los boxeadores, cuando fui al pesaje con Sadjo me sentía más que él. De hecho, era la primera vez que me enfrentaba a un rival más bajo. Pensé que iba a ganarle de una manera fácil y me quebré tibia y peroné. Tuve mucha mala suerte, más allá que me ganó en buena ley. Si bien pienso que no he hecho malas peleas afuera, porque mi anterior presentación en Australia fue muy buena a pesar de la derrota, uno siempre espera el batacazo y hasta ahora no se me ha dado. Pero esta vez voy mentalizado en no dar marcha atrás en nada y entregar un poco más. Soy exigente conmigo mismo y en mis dos últimas peleas me bajé del ring enojado porque no quedé del todo conforme pese a las victorias, que fueron logradas de buena manera. Cuando le gané a Carabajal, el hecho de haberme comido una contra que me tiró me molestó mucho, porque fue un descuido muy básico y me entró un cross de izquierda; mientras que con Orellana me hubiera gustado terminarla antes, más allá de la diferencia de peso que había y que, viéndola después, fue una buena pelea. Ahora solo pienso en ganar”.
Una deuda personal
Consultado sobre si tiene pensado qué hacer luego de su enfrentamiento ante Tapia, sin perder el foco en su objetivo, reconoció que desea volver a pelear contra el correntino Matías Lovera.
“Tengo algo pendiente, que lo tomo de manera persona, con Lovera -contó-. Me habían ofrecido volver a pelear el 22 de abril, pero estaba lesionado. Me encantaría volver a pelear con él. En cambio, si bien me gustaría tener revancha con Abraham Buonarrigo, no tengo nada personal con él porque me ganó en buena ley y no tuvo la culpa de que yo no haya estado bien entrenado. Pero con Lovera es distinto, quiero desquitarme sí o sí. De todos modos, sé que tengo que tener el profesionalismo presente y al temperamento utilizarlo a mi favor, porque no puedo salir enceguecido a querer arrancarle la cabeza sabiendo que me puedo comer una contra que me puede salir caro. Si me subo al ring y me gana de manera correcta lo felicitaré, pero no actuando de la manera que lo hizo, inventando una lesión en el ojo que nunca existió”.
De todas formas, Mansilla se mostró abierto a la espera de otras posibilidades, ya que “las peleas en el exterior siempre fueron una opción que me gustan. Es algo que va más allá del pago, ya que me hace saber que sigo estando vigente en un nivel alto. También me gusta pelear en Paraná, donde tengo distintas opciones”.
“De todos modos, no puedo dejar de lado mi labor como entrenador, ya que pronto que se vienen los debuts profesionales de Franco Catena y Cinthia González. Son trabajos que debo ir organizando para complementarlo con mi labor como boxeador profesional”, concluyó Peligro.



















