Copa de la Liga Profesional de Fútbol
La derrota ante Unión puso en revisión al equipo de Javier Sanguinetti
Daniel Dominguez redaccion@miradorprovincial.com
El triunfo en el clásico catapultó las ilusiones del pueblo rojinegro que se vieron duplicadas tras una nueva alegría ante Platense. Hasta ese momento, como es costumbre en el fútbol, poco se analizaba el juego de Newell's y los "merecimientos". El "Deportivo Ganar" en el que se convirtió desde hace mucho tiempo este juego, tapó todo.
Lo cierto es que el traspié del sábado ante Unión fue un baño de realidad para todos en el Parque Independencia. El juego en el complemento evidenció las falencias de un conjunto con muchos jóvenes e incorporaciones que llegaron sobre el cierre del mercado de pases de enero.
Quizás sea un doble mérito de Javier Sanguinetti el hecho de encontrar resultados en un equipo en clara formación y con poco recambio. La Lepra encadenó cinco partidos sin derrotas (cuatro victorias y un empate) antes de caer en el 15 de Abril y este golpe servirá seguramente para apuntalar y levantar el rendimiento individual y colectivo.
Hay partidos como el clásico que esquivan cualquier posibilidad de análisis. Al hincha, a los dirigentes y a los jugadores solo les importa ganar (o no perder, que a estas alturas del partido casi que pesa lo mismo) y las formas quedan de lado. Pero el duelo con Platense fue un llamado de atención que, quizás, el cuerpo técnico no reparó.
El Calamar se plantó en el Coloso Marcelo Bielsa y por momentos arrinconó a un equipo previsible, largo y lleno de nervios. Así y todo, Newell's se aprovechó de los errores de su rival (que llegó a Rosario con cuatro derrotas seguidas y tras perder con la Lepra renunció Claudio Spontón) y redondeó un 3-1 que ocultó bajo la alfombra muchos errores.
Esos mismos errores que los rojinegros vienen arrastrando desde hace tiempo. Sostener el 4-3-3 con los jugadores que tiene a disposición Sanguinetti ya parece un capricho más que una convicción.
Julián Fernández, señalado el sábado por el penal infantil que le cometió a Mauro Luna Diale, quedó en inferioridad numérica todo el partido, Pablo Pérez se llevó la amarilla de siempre, pero no aportó nada en ofensiva y menos en retroceso, y lo de Nicolás Castro, Panchito González y Juan Garro no se termina de comprender. Ninguno de los tres sabe marcar, no tienen características para ser carrileros y mucho menos para recorrer setenta metros persiguiendo al lateral contrario. El mayor perjudicado de este sistema es Juan García que, por momentos, parecería jugar en otro equipo de lo alejado que queda del resto de sus compañeros.
A partir de hoy el cuerpo deberá estudiar lo que viene. Este viernes desde las 21.30, la Lepra tendrá rápida revancha contra Patronato en el Coloso y luego también será local contra Banfield. A priori son dos partidos en los que Newell's debería sumar los seis puntos si de verdad quiere clasificar entre los cuatro mejores de su zona. De hecho, hoy está afuera, aunque se mantiene expectante con 16 unidades.
Más allá de especulaciones y cuentas, lo cierto es que, para conseguir esas victorias, primero deberá retocar el plan y cambiar algunas formas. Es sabido que no hay demasiados nombres para recambio, pero una de las posibilidades es que Leonel Vangioni y Djoarkaef Reasco tengan la posibilidad de estar desde el arranque.
El Piri ya está al ciento por ciento luego de recuperarse del desgarro sufrido contra River en la tercera fecha.
A pesar que el ex River comenzó el torneo jugando de lateral izquierdo, el buen momento del juvenil Martín Luciano y el posible cambio de sistema, harían que Vangioni se ubique como volante por izquierda.
De esta manera, el ecuatoriano entraría por Juan Garro, que viene alternando muy buenas con muy malas en las últimas presentaciones, y de Nicolás Castro y Francisco González solo seguiría uno.
Estos movimientos llevarían el esquema a un 1-4-4-2 o 1-4-3-1-2, con Pérez por derecha, Fernández en la contención, Vangioni por izquierda, Castro o González sueltos como enganche y arriba Reasco como acompañante de García.
La semana es corta y el DT sabe que debe tocar el equipo para volver a la senda triunfal. Con los pies en la tierra, aceptando que tiene mucho menos que el resto y que no puede permitirse otro paso en falso como el de Santa Fe si de verdad quiere dar el salto y protagonizar esta Copa de la Liga.




















