Lucia Wallingre y Nancy Lena cumplieron un sueño
Todos los días miles de chicos y chicas en todo el país salen a jugar “a la pelota” en el potrero o en el club de barrio. Y cada tanto alguno de ellos sobresale del resto y se presenta la posibilidad de llegar a Buenos Aires, a las grandes Ligas. Posibilidad que ocurrió con dos chicas oriundas de Santa Ana y que, más allá de los resultados, vivieron la experiencia como “sumamente enriquecedora”.
Lucia Torres
redaccion-er@miradorprovincial.com
Lucía Wallingre y Nancy Lena son delantera y volante respectivamente en el Club Santa Rosa de Chajarí y fueron a probarse al Club UAI Urquiza, de Buenos Aires. Sobre esta experiencia Lucía habló con MIRADOR PROVINCIAL y contó que el club “es uno de los que tuvo mejor desempeño en cuanto a lo físico y técnico de sus jugadoras, incluso le ganó la final de la Copa Federal a Boca”.
La propuesta vino por parte de un compañero en común que les habló de esta posibilidad. “Primero con los miedos no estábamos muy seguras, pero después, al hablarlo con nuestras familias que siempre nos apoyaron, fue un sí rotundo”, contó la joven que vive en la zona de Colonia Belgrano, ejido de Chajarí. Con el convencimiento y las ganas a flor de piel se hicieron presentes “y dimos todo lo que pudimos”, explicaron.
En cuanto a las canchas contó que esperaba un poco más. “Uno se imagina que es mucho más, pero eran canchas muy parecidas a las de acá (por las correspondientes a la Liga de Fútbol de Chajarí), el pasto sí muy lindo, pero incluso tenía como montañitas, no muy parejo, la verdad que en ese sentido hay incluso canchas de acá que son mejores. Estamos en muy buen nivel. También las tribunas que eran de madera, más bajitas que las de acá”.
Sobre su trayectoria como deportista contó que juega en el equipo del rojo y negro desde que arrancó la Liga, pero antes ya había estado en campeonatos de colonia “y siempre jugando con mis hermanos porque en mi casa somos todos futboleros”.
Familia futbolera
La familia Wallingre se compone por ocho hermanos, cinco mujeres y tres varones. “Las cinco mujeres siempre jugamos, los tres varones también y mi papá hasta hace poco seguía jugando, así que el tema de la habilidad de los pies está en todos, eso seguramente tuvo que ver con que esté tranquila al entrar a jugar, incluso me sentí menos presionada que acá en Chajarí”, aseguró.
Bajo el ojo examinador
En cuanto a la prueba, contó que el director técnico les pidió verlas dos días, “por el tema de que muchas chicas llegan con muchos nervios y el primer día no demuestran todo lo que pueden dar”.
El primer día hicieron mucho entrenamiento físico, “se notó la diferencia porque ellas ejercitan más profesionalmente, con pesas, bandas elásticas y demás, bastante más intenso. En el momento de hacerlo estuvimos parejas, pero se notó después porque nosotras al terminar estábamos con lo último, y las chicas de primera tenían bastante resto todavía. Después hicimos una hora de partido en cancha reducida”. Recordando ese momento Wallingre asegura que al entrar a la cancha los nervios y el cansancio desaparecieron, “ahí la verdad que nos olvidamos de los nervios, fue entrar a la cancha y ya estábamos a la par”.
El primer día fueron citadas a las 17.30 horas, cuando el sol estaba más bajo, “lo que nos jugó a favor”. Pero al día siguiente fueron una hora antes, el sol estaba bastante más intenso y el entrenamiento fue más fuerte. “Ahí lo sentimos más en las piernas, además, luego jugamos un partido en cancha de once. Jugamos en el equipo de reserva, contra el equipo de primera el primer bloque, y después en el de primera, en ese partido sí se notó la diferencia física”, reconoció la futbolista.
La hora de la verdad
Luego, un representante de la provincia de Córdoba fue quien habló por ellas con el director técnico. “Dijo que teníamos mucho potencial, pero Nancy, que juega de volante, por su edad, tiene 16 años, podía quedar en reserva ya que dos chicas de primera división se van a jugar al exterior, entonces dos chicas de reserva suben a primera y quedan dos vacantes allí, en mi caso por mi edad, 22 años, ya no puedo jugar en esa categoría, entonces por el momento no había muchas chances”.
Pero no todo quedó allí, porque durante esa misma prueba en las tribunas había gente de River Plate, aunque las chicas no sabían. “Cuando estábamos en el viaje de regreso nos llamaron para saber cómo nos había ido, y me hicieron la propuesta de que yo me probase al día siguiente en River, pero como ya estábamos volviendo no podía, además, después de dos días de entrenamiento mi rendimiento no iba a ser bueno”.
Lo que Lucía resalta de la experiencia vivida es que todo el tiempo le decían que el delantero tenía que tener el gol, y en su partido consiguió meter tres goles, “estuve iluminada, porque los tres goles fueron de zurda, cuando mi pierna más hábil es la diestra”, aseguró entre risas.
Por lo que ahora está pendiente la prueba en River, “ni bien me avisen voy a estar ahí, más que nada para tener la experiencia, que soy consciente que no se les da a todas, y que pase lo que tenga que pasar”.
Lucía contó finalmente que está estudiando profesorado de matemáticas en Monte Caseros, comenzando su último año. “Si llegara a quedar en el club igualmente mi primer planteo es que quiero terminar la carrera, más que nada para no desvalorizar el esfuerzo de mis padres y mío”, dijo.




















