Historias del pasado
Los relatos de tiempos pasados tienen múltiples formas de expresarse en la actualidad. El relato verbal o escrito sigue siendo la forma más habitual de acceder a estas historias. Pero ella, la Historia, no se limita a esos meros espacios, sino que se expresa en todo rincón que nos rodea. Aquí un pequeño ejemplo al respecto.
Ignacio Etchart
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La ciudad de Victoria irradia antigüedad. Paisajes y escenarios que invitan a rememorar e imaginar las vivencias del pasado. Los relatos, sueños y amores secretos que los muros atestiguan desde épocas distantes y que se van esfumando en lo bullicioso de la modernidad, parecen estar esperando a ese visitante curioso, hambriento de historias, listo para alojarse en el asombro para así dejarse llevar por el afable encanto de sus rincones.
Así, la Ciudad de las Siete Colinas goza de variadas atmósferas de entrañable añoranza. En sus muros, plazas, rejas, calles, paisajes y nombres. Y, por si fuera poco, la pequeña localidad del sur provincial ha expandido durante los últimos años su repertorio histórico gracias a las investigaciones de un grupo de historiadores locales que, altruismo mediante, lograron recuperar, sistematizar y publicar sus descubrimientos en distintos portales digitales.
La casona de Cortada Capurro
A pocos metros del histórico barrio del Quinto Cuartel se levanta una casona de alto, muy antigua. En su arquitectura presenta la sutileza de las líneas simples las cuales están siendo actualmente embellecidas y restauradas mediante un detallado y delicado trabajo de herrería.
Dicha propiedad perteneció originariamente a la familia Capurro – Cima (Chima) durante la segunda mitad del siglo XIX. En su estructura, la casona presenta dos plantas de las que, según se narra, en su primer piso supo funcionar alguna vez un almacén de ramos generales. Entre los espacios de la planta baja se pueden apreciar hermosas y sólidas puertas de cedro de doble hoja ornamentadas por un esplendido veteado que se mantuvo oculto durante muchos años por rusticas y afeadas capas de pintura.
Siguiendo el recorrido por la antigua casona de los Capurro, la escalera principal de madera habilita el acceso a la planta alta de la propiedad donde se encuentran sólidos techos sostenidos por tradicionales tirantes de pinotea entre los que se aprecian ladrillos de generosas dimensiones.
Esta construcción se encuentra asentada en barro y pese a tener rejas simples en su piso inferior, realza su beldad con un amplio y ornamentado balcón de cuyo diseño se destacan los esbozos de varias cítaras musicales.
Los orígenes
En el aspecto historiográfico, su primer propietario fue don Bonifacio Capurro, nacido en Génova un 24 de junio de 1831 y fallecido en Victoria, el 18 de septiembre de 1918.
Don Bonifacio arribó a la Argentina con apenas doce años de edad, durante el gobierno del Brigadier Gral. Juan Manuel de Rosas. Trabajó en la ciudad de Buenos Aires como un humilde aguatero. Con el tiempo, sus padres lo mandaron a buscar con el hermano mayor de la familia para volver a su Italia natal, pero don Bonifacio ya había probado el irresistible sabor americano. Con el tiempo se trasladó intencional y específicamente a Victoria donde tuvo un negocio en la zona cercana al centro urbano.
Surgido por las añoranzas a su tierra natal, compró latifundios en zonas próximas al entonces Barrio de las Caleras, hoy Quinto Cuartel, donde levantó la casa quinta que hemos mencionado, posiblemente inspirado en los recuerdos agrestes de las regiones pastoriles genovesas.
Dicha casa quinta se hizo famosa con el tiempo y allí trabajaron junto a él sus hijos Juan, Lorenzo y Mariano Emilio quienes labraron esas tierras durante muchos años, dedicándose a la plantación de hortalizas.
Con el tiempo los demás hijos y nietos fueron edificando en los alrededores de la propiedad, formando una suerte de barrio o villa que la sociedad siguió relacionando por décadas con el inconfundible apellido de esta antigua familia. Actualmente, la zona donde la antigua familia repartió su prole se denomina la Cortada Capurro.
Capurro Groove
Hoy podemos ver como este espacio se ha puesto en valor. Sus ventanas, puertas, escalera y estructura en general están siendo restauradas gracias a la iniciativa de la familia Valencia, cuyas intenciones pretenden mantener la mayor originalidad posible de su tradicional edificación, tanto interna como externamente.
El proyecto de restauración se enmarca en la propuesta de “Capurro Groove”, un lugar de esparcimiento social que ampliará la oferta turística de la ciudad.




















