Institucional
El Atlético Echagüe Club cumplió 90 años y los profesores Mary Bournissent y Carlos Scocco repasaron buena parte de su historial. Con la pasión por la formación deportiva y el amor como nexos, brindaron a MIRADOR ENTRE RÍOS un relato caracterizado por sueños, logros, sinsabores y expectativas.
Luis Gómez
redaccion-er@miradorprovincial.com
El Atlético Echagüe Club (AEC) llegó a los 90 años de existencia y, en la búsqueda de destacados que retraten su historial, MIRADOR ENTRE RÍOS encontró una escena tan gráfica como conmovedora.
En su sede principal, deportistas por doquier y familiares y allegados acompañándolos, aunque estén fuera de temporada competitiva.
Entre las actividades, chicos de la ciudad y la zona protagonizando un Encuentro de Escuelitas de natación que, al finalizar, movilizó a muchos de los bajitos protagonistas a apretujarse alrededor de los profesores María Luisa Bournissent y Carlos Scocco.
La imagen, congelada y transportada en el tiempo, viene replicándose cada semana de cada año desde hace más de cinco décadas y representa el aporte de esta institución a la sociedad.
Sí, desde finales de los años 60 estos docentes de Educación Física han formado a nadadores, acompañándolos en sus diversas etapas, incluso en la alta competencia. Así que, sin que lo sepan, esos chicos saludan a dos leyendas vivientes del deporte entrerriano y de la natación nacional.
Echagüe
Después de recibir muestras de afecto, los protagonistas de la evolución de Echagüe dispusieron un momento para repasarla, a propósito del nonagésimo aniversario institucional.
“Es parte de mi vida”, definió sin rodeos Carlos, quien desde la infancia concurrió al club fundado el 1 de febrero de 1932, aprovechando que vivía a la vuelta de la sede.
“La primera actividad que hice aquí fue la natación. Aunque aprendí a nadar en el Paraná Rowing Club, cuando se terminó la pileta (en 1958) me vine aquí. Mi padre asoció a toda la familia para colaborar con la construcción del natatorio”, recordó.
“Era el patio grande de mi casa y el tiempo que me sobraba lo pasaba en el club, como mis amigos del barrio”, agregó, en otra sentencia sobre el valor del AEC.
“Yo vivía en la zona de las 5 esquinas y vine al club cuando ya estaba sobre calle 25 de Mayo. También toda la familia se asoció apoyando la iniciativa de construcción de la pileta de natación”, rememoró Mary, refiriendo a un jalón de la actual sede, tras surgir en avenida Echagüe.
“Se hizo verdaderamente a pulmón, con socios acarreando baldes con la mezcla del hormigón armado y yendo casa por casa invitando a sus vecinos a colaborar”, ejemplificó sobre la obra inaugurada en 1958.
Natación y algo más I
Antes de exitosos entrenadores, Mary y Carlitos también fueron destacados deportistas del club Negro (apodo que deviene del color que predomina en su indumentaria).
“Mis tres hermanos y yo hicimos natación. Traté de iniciarme en el básquetbol, pero duré una temporada, porque no me gusta el contacto físico”, explicó ella.
La Bournissent también fue parte de los exitosos grupos que iniciaron la esgrima y el vóleibol, pero párrafo aparte merece la natación sincronizada.
“Comencé haciendo algunas figuras que encontré en el Reglamento de Natación. Logré la técnica y, cuando se conformó el equipo, se nutrió con los aprendizajes de cada competencia”.
La representación se destacó en los torneos y logró tal popularidad que, a fines de los 60 y comienzos de los 70, fue convocada para dar espectáculo en cada inauguración de natatorio de la región.
Natación y algo mas II
Él, en cambio, además de encumbrado nadador, fue basquetbolista. Esta experiencia, más su formación académica, influyeron para que entrenara a la disciplina insignia del club.
“El dirigente Héctor Piérola buscaba contenido didáctico y pedagógico y eso me convenció. Así, a comienzos de los 70, Echagüe fue el primer club de la ciudad que tuvo preparador físico en básquetbol”, repasó.
Scocco estuvo en el staff del equipo que jugó las primeras ediciones de la Liga Nacional e integró la delegación de un combinado entrerriano y santafesino que realizó una memorable gira por Estados Unidos en 1978, enfrentando en una decena de partidos a equipos universitarios.
Su labor continuó hasta que la natación logró techar otra de sus piletas, en 1987, y lo demandó a tiempo completo.
Los clubes en el devenir
Al comparar las conductas actuales con el panorama que encontró en el AEC cuando era una niña, María Luisa analizó: “Las sociedades toman distintos rumbos y las decisiones políticas influyen. Actualmente, hay menos compromiso y mayor exigencia al Estado, se acude a un club buscando un servicio, pero se perdió el sentido de pertenencia”.
No obstante, encuentra “algunas islas” y citó como ejemplo a la subcomisión de Natación de Echagüe. “Tenemos un equipo grande y muy competitivo y, gracias al enorme esfuerzo de los padres, se asiste a sus integrantes y a quienes nos visitan en nuestras iniciativas. Es ejemplar cómo se organizan y se apoyan para cumplir con los objetivos”, destacó.
Por su parte, Carlos no dudó sobre la vigencia del valor de los clubes: “Son cada vez más necesarios. A los nadadores les digo que su aula es la pileta, donde continúan lo aprendido en la escuela, formándose física e intelectualmente”.
“El deporte es la vida misma: ayuda a crecer, facilita las relaciones interpersonales, muestra el éxito y fracaso. Y, en este último caso, brinda herramientas para reponerse”, enseñó.
La esencia del AEC
Mientras Mary era requerida para presentar una charla sobre nutrición, Carlitos dispuso unos minutos más para definir a la institución cumpleañera.
“Somos un club de barrio y de chicos. Hay falencias, diferencias y falta para llegar al ideal, como en todos lados, pero Echagüe sigue siendo un club de grandezas. Somos una institución respetada en nuestra sociedad y fuera de nuestros límites, en buena manera por sus deportes”, afirmó.
Y, en su arenga a sus asociados, expresó: “Al club hay que vivirlo y sentirse parte. Hay que venir y participar, comprometerse y proponer ideas creativas y aplicables”.
La docencia, prioridad
Más que entrenadores, a María Luisa Bournissent y a Carlos Scocco los distingue su perfil de educadores.
Siendo alumnos del profesorado de Educación Física, ya realizaban prácticas como entrenadores en Echagüe, a finales de los años 60, compartiendo su aprendizaje.
Es más, ya graduados, iniciaron los planes de entrenamiento en la natación de la institución y crearon el Departamento de Educación Física Infantil.
Por iniciativa propia, realizaron cursos y se relacionaron con colegas, en el país y fuera de él. Aprovechando la inauguración del túnel subfluvial (en 1969), viajaron a Santa Fe para entrenarse en los únicos natatorios de medidas olímpicas de la región.
“Todo se suplía con pasión y ese espíritu continúa hoy”, intervino, emocionado, Carlitos.
Tras haber aplicado métodos de entrenamiento, a mediados de los 70 en Echagüe ya había nadadores con récords nacionales y a Mary la designaron segunda entrenadora de la Selección Argentina para el Sudamericano de Medellín (Colombia).
Una década más tarde, el reconocimiento le llegó a Carlos, que viajó a Perú con la delegación que incluía nadadores del AEC y logró marcas a escala Sudamericana. Recientemente, acompañó al adolescente Julián Vincitorio Doce al I Mundial de Pileta Corta para Sordos, en Polonia.
Y de pronto, el amor
María Luisa Bournissent y Carlos Scocco cuentan 48 años de casados y, como lo amerita esta historia, todo nació en el Atlético Echagüe Club.
“Nos conocimos aquí, porque integrábamos el equipo de competencia de natación en nuestra adolescencia”, refirió Mary, antes de declarar algo inesperado.
“Yo no le tenía mucha simpatía a Carlos, porque el entrenador siempre lo ponía de ejemplo y eso molestaba un poco a quienes no éramos tan aplicados o no lográbamos buenos resultados”, relató, agregando un instante de tensión.
Anonadado por la revelación de su esposa, Carlitos se resignó a admitir: “Es cierto, integrábamos el mismo equipo no teníamos feeling (sentimientos)”.
Retomando ella, pícara, devolvió la calma a la charla: “Luego, fuimos compañeros de trabajo en el club y más tarde nos fuimos a estudiar a Santa Fe. Ahí nos hicimos amigos, pero recién con el título en mano nos pusimos de novios”.
“Creo que irnos a otro lugar, interrelacionarnos con personas tan diversas, nos atrajo”, justificó, ya con carcajadas.
Las disciplinas
Básquetbol
Bádminton
Futsal
Natación
Natación Adaptada
Patín Artístico
Patín Adaptado
Pelota a Man
Rugby
Taekwondo
Vóleibol
Waterpolo
El crecimiento
La sede del Atlético Echagüe Club -ubicada en calle 25 de Mayo 555- está situada en el corazón de la ciudad y dada la necesidad institucional de contar con una mayor cantidad de espacios verdes, la entidad logró la adquisición vía comodato provincial, de tres hectáreas en una zona privilegiada junto al acceso al Túnel Subfluvial Hernandarias. “Nuestra expansión edilicia avanza sobre este lugar, donde prevemos la construcción de quinchos, piletas, un playón deportivo y un sector destinado al beach volley”, mencionaron desde el club.




















