El río trae historias que contar
Actualmente, los hermanos paranaenses Santiago y Diego Boviez son los principales referentes de la provincia en aguas abiertas. Ambos comparten su cotidianeidad al trabajar en su negocio familiar; entrenan juntos a diario en el Paraná Rowing Club y se admiran mutuamente. En diálogo con MIRADOR ENTRE RÍOS, los entrerrianos dieron cuenta de su vida y sus sensaciones al tener un vínculo tan estrecho y ser a la vez, rivales en cada competencia acuática.
Gabriel Baldi
redaccion-er@miradorprovincial.com
El apasionante mundo del deporte trae consigo miles de vivencias. La natación no es la excepción. Se trata de un deporte sacrificado, con entrenamientos exigentes y muchas veces solitarios, puesto que, a pesar de nadar generalmente en equipo, en el agua cada quien está solo con sus pensamientos.
En este caso, los hermanos Diego y Santiago Boviez se conocen tanto que cada uno sabe hasta qué piensa el otro mientras transita brazada a brazada durante alguna competencia regional, nacional o internacional, como las que suelen desarrollar.
Con 35 años, Diego -esposo de Eugenia y papá de los mellizos, Lorenzo y Benjamín- es el mayor de cuatro hermanos y Santiago, con 26, es el menor. En el medio están Pablo (32) y Flavia (31).
El negocio familiar impulsado por sus padres, Sergio y Norma, hace que los dos trabajen cada día. Además, el fanatismo por las aguas abiertas los lleva a prepararse conjuntamente para cada prueba, por lo que, a lo largo de cada jornada, comparten juntos poco más de 12 horas.
Los dos se proyectan entre los máximos protagonistas entrerrianos rumbo a la 13° Edición de la Maratón Acuática Villa Urquiza-Paraná, a darse el próximo 5 de marzo.
En diálogo con MIRADOR ENTRE RÍOS, Diego y Santiago compartieron su pensamiento, pasado, presente y futuro.
– ¿Cómo incursionaron en la natación?
-Diego Boviez (DB): A nadar en forma competitiva arranque de grande, cerca de los 20 años. De chico jugaba al fútbol, rugby y un tiempo taekwondo y natación solo lo básico. Después de operarme del hombro por luxaciones, empecé solamente a nadar y poder fortalecer, pero la cabeza competitiva me hizo ir por más. Entonces me anoté en una carrera de aguas abiertas de 5 kilómetros en el río Uruguay y a pesar de que sufrí muchísimo el cansancio, quise anotarme en una próxima prueba y seguir entrenando para poder terminar en una mejor posición y así, año a año hasta el día de hoy.
-Santiago Boviez (SB): Arranque a nadar a los 7 años. El motivo fue más que nada por seguridad, ya que al vivir en una provincia rodeada de agua es muy importante, y después ya habiendo armado un lindo grupo de amigos se hizo sencillo y muy entretenido seguir realizando esta actividad.
-Diego, ¿qué proyección ves en Santiago en el mundo de las aguas abiertas?
-Santi tiene muchas condiciones para nadar, ha llegado a ser campeón argentino en pileta de chico que no es nada fácil y siempre se destacó en carreras de fondo. Hoy lo veo un nadador maduro e inteligente para poder entrenar a conciencia a un nivel alto a pesar de tener que trabajar ya que para poder competir contra nadadores de buen nivel hay que viajar y se hace difícil con los gastos por eso es un punto que tampoco se puede descuidar.
Hoy lo veo con muchas ganas de lograr objetivos importantes en aguas abiertas. Sé que las condiciones las tiene y veo el esfuerzo que hace día a día en cada entrenamiento. Me gustaría que tenga la posibilidad de hacer una Santa Fe-Coronda o alguna carrera del Circuito Mundial.
-Santiago, ¿qué sentís al competir deportivamente con tu hermano? Al ser él unos años mayor que vos, ¿escuchas sus sugerencias o consejos?
-Siento un orgullo gigante por mi hermano. El que nos conoce sabe que más allá del esfuerzo de cada uno, estamos hasta más preocupados en saber como le va al otro. Obviamente que el día a día también se hace mucho más llevadero ya que al trabajar y entrenar juntos nos motivamos, pinchamos y ayudamos mutuamente en esos días donde las cosas no salen bien. Agregando que todo tema de conversación en las reuniones familiares se relaciona al agua.
Sin dudas trato de escuchar a Diego lo más que pueda. No sólo en lo deportivo, en la vida en general también (¡por más que a veces tropiece o me equivoque igual!). Diego es una persona muy disciplinada y la verdad que es súper admirable. Destaco el esfuerzo de cada día. Seguir metiéndole siendo padre de mellizos de 9 meses, con todo lo que implica las 24 horas del día y así y, todo seguir en un nivel espectacular, es de un valor enorme.
– ¿Cuáles son sus objetivos a mediano y largo plazo en las Aguas Abiertas?
-DB: En realidad mi objetivo es poder mejorar mis tiempos año tras año y ver hasta donde puedo llegar, gracias a Dios todas las temporadas doy un pasito más y dónde antes peleaba un lugar en el podio en mi categoría (que por lo general la dividen cada 5 años) hoy peleo por ganar la categoría general. Eso me pone muy feliz, pero a la vez los objetivos a alcanzar se ponen muchísimo más difíciles… por lo general cierro todos los años la temporada con la Villa Urquiza-Paraná y el foco está puesto ahí. Pero me gustaría este año entrenar para dar un pasito más y correr el año que viene en alguna carrera más larga y exigente.
-SB: En este momento, a mis 26 años, poder estar en la élite de la natación nacional es algo que sin dudas me empuja día a día. También dejar lindas enseñanzas y motivar a los más jóvenes.
Mis metas hoy pasan por disfrutar de cada competencia (adrenalina, nervios, ansiedad, etc.) y en resultados, estar siempre en las discusiones de cada carrera que haga.
-Imagínense esta eventual situación: un cierre muy parejo de una Villa Urquiza-Paraná y vienen peleando los dos en el último tramo. ¿Quién la gana? ¿Compartirían el primer lugar llegando juntos?
-DB: Obvio que comparto el primer puesto con mi hermano, sería un sueño. Aparte me conviene, porque sé que en un sprint final contra él… ¡No tengo chanches de ganarle!
-SB: ¡Muy buena pregunta! Sinceramente, sería con la única persona que no podría “sprintar” en semejante competencia. Sin lugar a dudas, llego junto a él.




















