Boxeo
Los paranaenses Jairo Suárez y Dimas Garateguy debutaron en el pugilismo profesional el pasado fin de semana y compartieron con Mirador Entre Ríos sus sensaciones. El Espartano superó por descalificación al porteño Ian Gómez Aguilera, mientras que Toti se impuso por puntos ante el bonaerense Lucas Ramallo.
Víctor Ludi
redacción-er@miradorprovincial.com
Paraná tiene dos nuevos boxeadores profesionales. El pasado viernes 28 de enero, realizaron su estreno en el pugilismo rentado Jairo Suárez y Dimas Garateguy, quienes ganaron sus respectivos combates en la velada que se desarrolló en el Club Sportivo Entre Ríos.
El Espartano superó por descalificación en el tercer round al porteño Ian Gómez Aguilera; en tanto que Toti derrotó por puntos, en fallo unánime, al bonaerense Lucas Ramallo. Mirador Entre Ríos habló con ambos púgiles para conocer sus sensaciones sobre el primer paso que dieron en esta nueva etapa de sus respectivas carreras.
Sabor agridulce
Si bien el resultado le fue favorable, el desarrollo del combate no fue el esperado para Suárez. Su rival no tuvo la intención de pelear, por lo que fue advertido en reiteradas ocasiones por el árbitro de la contienda, Oscar Ravera, quien luego le realizó descuentos de puntos hasta que, finalmente, tomó la decisión de descalificarlo.
“Estoy muy contento por haber debutado como profesional y por la victoria, pero me quedó un sabor muy amargo por cómo se dio la pelea. Yo tenía previsto debutar en 2020 y la pandemia retrasó todo, por lo que hacía mucho tiempo que esperaba este momento. Me había preparado muy bien junto con mis entrenadores Chito Retamar y Fabricio Pistrili, con mucha intensidad, y me encontré con un rival que no propuso pelear, sino que fue directo al clinch y a ensuciar el combate. No pude desarrollar los cuatro rounds ni sacarlo por nocaut”, reflexionó.
“No pude desarrollar la pelea que había preparado porque eran uno o dos golpes y terminábamos abrazados –siguió-. Sentía que le dolían mis manos y podía noquearlo”.
Consultado sobre si notó diferencias con las peleas amateurs, el ex rugbier del Club Atlético Estudiantes aseguró que “Si bien fue una pelea corta, en la que no me pegaron mucho, se nota que hay diferencias peleando sin cabezales y con guantes más chicos. En mi caso, pude controlar la ansiedad y peleé más pensativo, sin ir al choque”.
Por último, Jairo contó que desea hacer, al menos, una pelea antes de someterse a una intervención quirúrgica: “Mi idea es mantenerme bien entrenado y volver a pelear en marzo, aunque si sale algo antes, analizarlo. Para eso hay que estar bien preparado. En esta categoría (Pesado) no hay muchos boxeadores y los que hay tienen varias peleas. Quiero realizar una o dos peleas más y operarme la rodilla, ya que tengo roto el ligamento cruzado anterior. Me lesioné en octubre del año pasado y, por momentos, me afectó para entrenarme porque se desestabilizaba un poco y se me imposibilitó realizar algunos movimientos”.
Feliz y orgulloso
Por su parte, Garateguy no ocultó su felicidad por la merecida victoria en las tarjetas: “Estoy muy contento por cómo salieron las cosas esa noche, ya que me preparé para que así fuera. Tuve un rival difícil, con el que estuve en desventaja ya que estaba dos categorías arriba. Él dio 69,400 y él 73,400. Si bien no sentí su pegada, me di cuenta que metí varias manos duras, para voltearlo, y no casi no lo conmovieron”.
“Era más alto y con mayor alcance. Sabía que tenía que trabajar en la media y corta distancia. Tenía dudas sobre el daño que me podía causar si me enganchaba de lleno por la diferencia de peso. Pero hice prevalecer mi velocidad y casi no llegó a encontrarme, más allá de alguna que otra mano que asimilé bien. Yo lo compliqué haciendo cintura y entrando, siempre de la media a la corta. Creo que la pelea la gané con las piernas, porque supe caminar y fue clave para mi defensa”, analizó su pelea.
Toti también reconoció que antes de subirse al ring “sentía muchos nervios y ansiedad. También miedo, no a mi rival o a que me golpearan, sino a perder, a hacer un mal papel o fracasar en mi objetivo. Cuando gané me sentí muy contento, agradecido y emocionado por mi equipo de trabajo, mi familia y la gente que me fue a ver. El hecho de haber llegado a profesional a los 30 años me permitió cumplir un objetivo. Sabía que siendo perseverante se me iba a dar tarde o temprano, pero debía estar preparado y buscar la oportunidad. Siento mucho orgullo porque estuve varios años alejado del deporte por cuestiones familiares. En el boxeo siempre estuve solo y dependí de mí; pero cuando volví, Motoneta Dehan me dio una mano muy grande ya que estaba fuera de peso. Luego, Juan Espíndola me recibió en su gimnasio y me dieron el apoyo que siempre necesité para encaminarme, lo cual me ayudó más allá del gimnasio. Sumado al apoyo de mi familia pude lograr esto”.
Para finalizar, Garateguy aseguró que desea ganarse un lugar entre los referentes de la disciplina: “Quiero hacer muchas peleas, las más que pueda, pero de manera prolija. Es decir, no subir a pelear por pelear, sino con aspiraciones a ganar. Me gustaría convertirme en un referente en Paraná, así como están Ulises López, Wenceslao Mansilla o Daniel Aquino, por mencionar algunos. Que me mezclen entre esos nombres como un buen boxeador”.
Otra velada en el CAE
Al igual que ocurrió el año pasado, el Club Atlético Estudiantes será la sede de un nuevo encuentro boxístico. En esta ocasión, la velada sería el viernes 18 de marzo y lo tendría a Jairo Suárez, hijo pródigo de la institución, como protagonista principal del festival.




















