Triatlón
Alan García Rau, Nair Martínez Sosa y su hijo Fausto participaron del Triathlon Internacional de La Paz y contaron a MIRADOR ENTRE RÍOS cómo fue la experiencia. Alan lleva más de 15 años en el deporte, mientras que Nair y Fausto se sumaron el año pasado. Filipa, de cuatro, también está dando sus primeros pasos en la disciplina.
Víctor Ludi
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Las competencias deportivas suelen dejar historias, anécdotas y vivencias que quedan para el recuerdo. Algunas se popularizan y se convierten en leyendas que perduran con los años; mientras que otras quedan grabadas en la memora de quienes las protagonizan.
Una de las usinas de historias deportivas que tiene Entre Ríos es el Triathlon Internacional de La Paz, que se disputó el 14 y 15 de enero.
La 37ª edición de la competencia será recordada por siempre por una familia paranaense que practica esta disciplina y que se dio el gusto de formar parte de la popular fiesta paceña. Alan García Rau, de 34 años, finalizó primero en la modalidad sprint, en la categoría entre 27 y 37 años, y 25° en la clasificación general con un tiempo de una hora, 16 minutos y un segundo; Nair Martínez Sosa, de 36, registró un tiempo de una hora, 53 minutos y 20 segundos y culminó sexta en la categoría entre 31 a 45 años en la modalidad montan rod 29; mientras que su hijo Fausto, con apenas ocho años, llegó tercero en la categoría Infantil C 9 años.
MIRADOR ENTRE RÍOS visitó esta familia de triatletas para saber cuáles son sus sensaciones tras haber participado todos juntos en el tría más importante del país, y, entre otras cuestiones, conocer cómo la familia se vinculó con el deporte.
Fausto los motivó
Todo se inició hace aproximadamente un año, cuando Fausto, que en esos momentos practicaba natación en el Paraná Rowing Club, se sumó a la escuela de triatlón que conduce Viviana Paiva. Nair, que no tenía experiencia previa en el deporte, decidió acompañar a su hijo y se sumó a las prácticas. Luego, los siguió la pequeña Filipa, de cuatro años, que en noviembre de 2021 tuvo su primera experiencia en el duatlón de Villa Urquiza.
Entre los tres incentivaron a Alan, que practicaba la disciplina desde los 16 años, que en 2017 se tomó un break que se prolongó más de la cuenta. La idea de acompañar a su familia generó que retomara al deporte y sea el líder deportivo de la casa.
“Tuve un parate de tres años y medio que me provocó sobrepeso, pero verlos empezar a ellos me motivó a volver para ser el guía”, contó.
Por su parte, Nair, que gracias al triatlón pudo dejar el cigarrillo, reconoció que “yo era una persona cero deportes, que no corría ni una cuadra. Pero me sirvió acompañarlo a Fausto y me enganché con él. Después, se sumaron Fili y mi hermana, lo que motivó a Alan a regresar al deporte”.
“Nuestra idea es inculcarles a nuestros hijos un estilo de vida sano y demostrarles a ellos lo que uno puede ser en el deporte –acotó Alan–. Queremos seguir compartiendo más triatlones y, en mi caso, terminar el campeonato de este año lo más arriba que pueda; mientras que Nair y Fausto tratarán de adquirir más experiencia para lo que se les viene”.
Experiencia paceña
Para Nair fue su primera participación en el Triatlón Internacional de La Paz y quedó más que feliz por lo vivido. “Lo pasé bárbaro en todo momento. Al principio estaba nerviosa porque había mucha gente y porque me puse a pensar que, con apenas un año de meterme en el deporte, estaba en la misma competencia que gente que le había dedicado toda su vida a la actividad. Pero realmente la pasé muy bien y sentí una gran felicidad cuando me bajé de la bicicleta, sabiendo que se venía el último tramo, el de pedestrismo. La gente te tiraba agua, te aplaudía y eso te motivaba mucho. En esa última etapa yo iba como si fuera una máquina, no sentía el cansancio ni nada. Fue una experiencia muy linda, sumamente recomendable, que me hizo muy feliz y creo que todas las personas que están en el deporte deberían vivir algo similar”.
“Correr en La Paz es único porque es la meca del triatlón. Y compartirlo con mi familia fue fantástico. Teníamos buenas expectativas a pesar de que sabemos que es un circuito muy duro y que siempre hace muchísimo calor. La Paz es un infierno por el calor que hace y la verdadera carrera es contra el clima. De todos modos, hay que decir que la competencia estuvo muy bien organizada y no faltó hidratación en ningún momento”.




















