Sentido homenaje en la ciudad blanca
Entre aplausos, lágrimas y ovaciones, el músico y poeta se despidió de los escenarios. Fue en la última noche del 50° Festival Nacional de Jineteada y Folclore de Diamante. “Creo que llegó el tiempo de dar un paso al costado. Tengo que respetar la época, mis años y a la gente joven que viene”, afirmó el reconocido entrerriano.
José Prinsich
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Son casi las tres de la mañana y la luna se realza en el cielo diamantino. Después de siete jornadas agitadas, el silencio y la tranquilidad se apoderan del campo Martín Fierro. Poco a poco, las luces del escenario comienzan a apagarse. Ya no quedan almas que deambulen por el predio del Festival Nacional de Jineteada y Folclore, solo permanecen allí sonidistas, algunos emprendedores, organizadores del evento y un poeta, que con mucha nostalgia abandona lentamente el lugar que tantas alegrías le dio y que lo vio crecer profesionalmente. Ese poeta, que cargaba un poncho rojo en sus hombros y un sombrero en su cabeza, era nada menos que Carlos Santa María.
El reconocido músico había llegado a la Ciudad Blanca, proveniente desde Ecuador, para brindar su último repertorio frente a su público y en el escenario que lleva su nombre. El miércoles 12 de enero quedará grabado para siempre en la memoria del compositor entrerriano. Una fecha que se vivió de manera especial no sólo por el hecho de ser la última noche del mencionado festival, que este año cumplió sus Bodas de Oro, sino también por la despedida de un artista que con su puño, letra y acordes le cantó a las verdades y bondades de la provincia, los paisajes y las tradiciones.
La última velada
Tras el concierto de la Banda de Música “Tambor de Tacuarí”, los conductores Pablo Markocich y Manuel Lazo salieron a escena para presentar el segundo número artístico de la jornada. Aunque muchos no lo supieran, ese espectáculo iba a estar cargado de emociones, recuerdos y ovaciones.
“Hay gente que con sólo abrir la boca llega a todos los límites del alma”, reflexionó Markocich empleando versos de Hamlet Quitana. Y continuó: “Vaya si este cantor nuestro nos hace vibrar el alma cada vez que sus canciones nos pintan ese paisaje de barrancas, río y pescadores, de hombres buenos, de gente abierta a recibir a todos aquellos que vengan a conocernos. Él llegó, una vez más, desde Ecuador para traernos su música y sus canciones”.
Una vez finalizada la introducción, Santa María puso un pie en el escenario y encaró hacia el centro, donde lo esperaban los músicos Silvestre Chazarreta, Claudio Kadur y Alamir Kadur. Los aplausos no se hicieron esperar para Carlos, quien respondió afectuosamente con la mano extendida y una leve reverencia hacia los presentes. Luego de afinar un poco la guitarra y acomodarse en la silla, el poeta diamantino se dispuso a compartir su última velada.
“La viajera de Montiel” fue la canción elegida para romper el hielo y comenzar la despedida. Luego prosiguió con “Vieja acordeón de Tío Pedro” y “Lo que el río se llevó”, un clásico dentro de su repertorio que evoca infinitos momentos a orillas del Río Paraná.
La noticia del retiro de Carlos Santa María sorprendió a gran parte de los que estaban presentes en el predio, especialmente los que sentados en las butacas que atentamente escuchaban cada canción y los que seguían la transmisión de la TV Pública como su esposa e hija desde Ecuador.
“Ninguna gana tengo de retirarme, pero tengo que respetar la época, mis años y a la gente joven que viene. Creo que me llegó el tiempo de dar un paso al costado. Ahora sí, voy a tocar para mí, en mi casa, leer música, tocar para los amigos en un asado, pero no frente a un público soberano como ustedes que tienen tanta pasión por este festival”, manifestó el cantautor emocionado.
Las palabras del juglar entrerriano cumplían a raja tabla lo que planteaba Joan Manuel Serrat: “Me retiro sólo de subir a los escenarios, de los conciertos. No me retiro ni de vivir, ni de cantar, ni de hacer música, ni de escribir. No me retiro de estar vivo. Espero estar suficientemente bien para agradecer a la vida la generosidad con la que me ha tratado”.
Con el objetivo de reconocer la trayectoria del hombre nacido en Costa Grande, el presidente municipal Juan Carlos Darrichón le hizo entrega de una placa recordatoria por haber participado en la primera edición del festival, allá por 1972. Además, recibió el Diploma y el Decreto N°341 – con fecha 17 de agosto del 2021 – por el cual se lo declara “Ciudadano Ilustre” de la ciudad de Diamante.
El último tema que interpretó frente a su gente no fue elegido al azar. Con “También mi Chamamé” dijo hasta siempre, especialmente con el último verso de la canción que dice: “Tengo fe que en esa senda siempre vamos a encontrarnos”. En este sentido, el poeta que este viernes cumplió 86 años, agregó que “siempre estoy con la emoción y también la convicción de que, a través de los años con mi guitarra, mis versos y composiciones, he cumplido con el cometido de querer cantarle a mi pueblo y a mi gente. Creo que lo he logrado y me voy totalmente feliz”.
Un encuentro especial
Hace 50 años, más precisamente el 22 y 23 de enero de 1972, se llevaba adelante la primera edición del Festival de Jineteada y Folclore en Diamante. La cartelera artística daba cuenta del gran nivel que tendría el escenario y con sólo leer los nombres allí presentes se podría confirmar tal afirmación: Ariel Ramírez, Mercedes Sosa, Eduardo Falú, Los Huanca Hua, Jaime Torres, Raúl Barboza, Domingo Cura y Carlos Santa María.
Los años pasaron y sólo dos artistas llegaron con vida a las Bodas de Oro del festival diamantino: Santa María y Barboza, quienes se encontraron en la ciudad blanca después de un tiempo. Ambos se tomaron un tiempo para observar detenidamente el cartel que se exhibe en el museo del predio y rememorar hermosos recuerdos.
En diálogo exclusivo con Mirador Entre Ríos, el referente del Chamamé y uno de los principales difusores en el mundo habló sobre su colega y le dedicó unas sabias palabras en alusión a su despedida. “Me conmueve el hecho de que este respetuoso músico, gran guitarra y persona, un hombre que amó su Entre Ríos y que anduvo cantando durante tantos años, haya decidido retirarse de los escenarios, pero siempre se respeta la decisión de un artista. Él ha decidido retirarse y yo lo acompaño en su decisión. Me da tristeza, no puedo decir otra cosa”, sostuvo Barboza desde el Aeropuerto de Resistencia (Chaco).
Además, dejó en claro que “es un hombre de gran capacidad técnica y que sigue entregando arte. Es un amigo a quien yo conocí siendo joven. Nos hemos visto varias veces y siempre que nos vimos fue con una sonrisa, con una abertura de brazos que amagaba el abrazo. Lo llevo en mi pensamiento y en mi corazón. Un gran saludo a este bravo luchador, gran conocedor de las cosas de la tierra, un buen tocador de la guitarra y una voz agradable para ser escuchada. Lamento que te vayas querido hermano de la guitarra y el canto. Santa María, te voy a extrañar”.




















