Primera dosis en el Cullen
No sería exagerado calificarlo como un hecho histórico, un hito en el desarrollo de la pandemia aún en curso. Así lo ven y lo dicen a El Litoral el primer santafesino vacunado, y la enfermera que aplicó la dosis, que conserva y atesora el envase de Sputnik V: "Nos cambió la vida"
El 29 de diciembre de 2020 estaba a punto de terminar un año duro, dramático en todo el mundo, el año de la trágica propagación de ese virus desconocido llamado SARS-CoV-2. Y estaba a punto de comenzar otro año aún incierto pero esperanzador: el de la vacunación contra el Covid-19.
Ese día, muy temprano, la expectativa y los nervios eran crecientes en el Hospital José María Cullen. Poco después de las 9 de la mañana, una inusual cantidad de medios de comunicación esperaban en el patio del hospital para cubrir la nota del día. Es que ese fue el lugar elegido en la ciudad de Santa Fe para colocar la primera dosis de la primera vacuna disponible en el país, la Sputnik V.
El médico terapista Carlos Zucchella fue el primero en recibirla. Y Alejandra Lucca, Jefa del Vacunatorio del Hospital, la encargada de su aplicación. En el medio había pasado la primera ola de contagios, se había dispuesto la aprobación de emergencia en fase 3 del fármaco elaborado por el laboratorio ruso Gamaleya y se habían hecho capacitaciones virtuales para saber cómo recibir, conservar y aplicar un medicamento nuevo, cuya existencia generaba dudas e incertidumbre, pero también mucha esperanza. "Puede ser el comienzo del fin de la pandemia", decía entonces el médico frente a tantos micrófonos luego de recibir su dosis.
Todo lo que importa
Un año después, El Litoral volvió a dialogar con ambos; con Zucchella en su mismo lugar de trabajo y con la enfermera por teléfono. Detrás del médico se ven las puertas de ingreso a la Terapia Intensiva que "desde hace dos meses largos no tienen pacientes Covid", pero sí casos graves de accidentes de tránsito y heridos en hechos de violencia.
¿Qué habrá pasado por su cabeza un año atrás? "Aquel día en todos lados nos encontrábamos con dos sentimientos: uno era el miedo y el que yo tenía que era la esperanza con respecto a la vacuna. Después de que se vacunó todo el servicio cambió nuestra vida. No tuvimos más infectados (en el personal de la Terapia), ningún hisopado positivo por más que había gente sintomática, ni casos graves en el plantel médico; si algunos intermedios que tuvieron internación de enfermería.
"Lo que vimos, y eso se vio reflejado en el trabajo, fue una disminución tanto de los ingresos a terapia intensiva en la segunda ola como de mortalidad de los pacientes que estaban vacunados. La vacunación nos cambió en forma notable la vida a pesar de que tuvimos un trabajo increíble en la segunda ola cuando llegamos a tener 46 camas (ocupadas con casos Covid). Ingresaban en promedio 5 pacientes por día con todo lo que ello conlleva: el ingreso de un paciente a Terapia Intensiva lleva mucho tiempo. Por suerte la segunda ola la pasamos un poco mejor en cuanto a la gravedad de los casos respecto de la primera".
¿Qué le diría un médico que estuvo en la trinchera del Covid a las personas que se resisten a la vacunación? Zucchella aclara que su intención no es criticar a nadie: "Lo que dejaría como mensaje es que es muy importante la vacunación, más ahora que están apareciendo otras variantes. Una buena estrategia es el pase sanitario porque hay gente que tiene conciencia de que las cosas son importantes y gente que lo hace porque es obligatorio. Me parece que si podemos ayudar desde ese punto de vista está bien porque las vacunas son seguras; ya tenemos más de un año desde el comienzo de la vacunación y la campaña es un éxito". Lo dice él que tiene primera y segunda dosis, y refuerzo desde mediados de noviembre. Una aclaración: ninguna le produjo efectos adversos.
– ¿Tuviste miedo en ese momento?
– Miedo a tanta gente que había alrededor (risas. N. de la R. La convocatoria a la prensa tuvo ese día una amplísima respuesta de todos los medios). Yo terminaba la guardia en Terapia a las 8, me vacuné y, en teoría, tenía que volver a la tarde. Pero en ese momento tuve que cambiar todo lo que tenía que hacer por la mañana que son los otros trabajos, y quedarme acá (en el Hospital).
– Los otros trabajos…
– Económicamente no es muy redituable la especialidad. Es mucho trabajo, aranceles malos, no se puede vivir con un solo empleo.
– Con la pandemia se habló mucho de la formación que requería un médico de Terapia.
– Tengo una formación de 5 años y todos los cursos que se siguen haciendo. Hice especialidades en ecografías para sumar al servicio. Es una carrera muy dinámica que todos los años cambia. Con el tema de Covid se habló de la ecografía pulmonar pero hace muchos años que esa especialidad viene creciendo en la Terapia.





















