Fútbol
Yair Marín, defensor vialense que ascendió a la Primera B Nacional con Chaco For Ever, remarcó el carácter que tuvo el Negro para afrontar las instancias finales del Federal A. Además, se mostró agradecido con la institución porque “me demostraron ser una gran familia”. El conjunto de Resistencia logró la segunda plaza que otorgó la categoría y regresó a la segunda división del fútbol argentino tras 23 años.
Víctor Ludi
Por historia, popularidad y el peso específico de su nombre, Chaco For Ever es uno de los grandes del fútbol federal. Con participación en los antiguos torneos Nacionales, en Primera División y en la B Nacional, el Negro es uno de los máximos exponentes de los certámenes del Consejo Federal de la Asociación del Fútbol Argentino en los distintos campeonatos nacionales.
Malos manejos institucionales y económicos lo llevaron a la quiebra en los primeros años de la década del 2000, de la cual logró sobrevivir para empezar una refundación. Tras años sumergidos en el ostracismo, pudo ascender del Argentino B al A en 2013 y, ocho años después, de la tercera división a la B Nacional el pasado 5 de diciembre.
Tras finalizar cuarto en la Zona 2, Chaco For Ever dejó en el camino a Independiente de Chivilcoy (2-1), Cipolletti de Río Negro (0-0 y 4-3 en los penales), Racing de Córdoba (1-1 y 4-3 en los penales) y Gimnasia y Tiro de Salta (1-0), para regresar a la segunda categoría del fútbol argentino tras 23 años.
Para lograr su objetivo, el equipo que dirige técnicamente Daniel Cravero contó entre sus filas con la experiencia que le aportó en la zaga el vialense Yair Marín, que llegó proveniente de Independiente Rivadavia y quedó en la historia de la institución por haber sido el capitán del ascenso.
“Fue duro, se nos hizo muy difícil por momentos, pero dejamos en el camino a los dos mejores equipos del campeonato y logramos el objetivo”, le contó a Mirador Entre Ríos el defensor surgido en Arsenal de Viale.
-¿Qué sensaciones te quedaron tras haber conseguido algo histórico en un club tan importante?
-A días del ascenso, con mis compañeros todavía no tomamos consciencia de lo que hemos logrado, ya que los días posteriores fueron para recuperarnos del cansancio, el estrés y la tensión que vivimos, porque en ese partido tuvimos la carga de todo un año. Tuvimos la suerte de despertar a un gigante que estaba dormido; pero no solo los jugadores, sino todo lo que rodea al club, porque la dirigencia viene realizando las cosas muy bien desde tiempo. Tengamos en cuenta que es un club que se levantó de una quiebra y, ahora, los jugadores venimos estando al día desde hace mucho tiempo. El club es ordenado, cumple, la gente le devolvió la confianza y creo que el ascenso fue un premio al esfuerzo y buen accionar de todos.
-¿Cómo fue el regreso de Santiago del Estero a Resistencia?
-La gente que fue a Santiago del Estero volvía a la par nuestra festejando en la ruta. Llegamos a Resistencia alrededor de las 8 de la mañana y, desde que entramos a la primera rotonda de la circunvalación, nos acompañaron con una caravana de autos multitudinaria hasta la cancha. Mucha gente nos esperó en la sede del club y pudimos entrar a festejar juntos al estadio, lo que fue muy emocionante, impagable. Miles de personas se quedaron despiertas toda la noche y tenemos que agradecerle a cada hincha. Este logro no fue por la plata, fue por algo que va mucho más allá…la gloria no se negocia, todos entendimos el mensaje y por eso quedamos en la historia del club.
-El resultado de la final fue ajustado, pero no así el desarrollo del partido. ¿Cómo lo viviste desde adentro?
-Quiero destacar que, pese a tener mucha juventud y con poca experiencia en partidos decisivos, el equipo demostró una personalidad tremenda en la final. Desde el primer minuto se notó que hubo un solo equipo que salió decidido a ganar el ascenso: Chaco For Ever. Fuimos avasallantes, creamos muchas situaciones y presionamos bien arriba, tratando de provocar el error del rival. En el primer tiempo tuvimos tres o cuatro situaciones claras y, si hubiéramos estado más finos, nos podríamos haber ido ganando 3 a 0 merecidamente. En el segundo tiempo manejamos el juego, esperando que nos quede alguna para liquidar el partido, y tuvimos tres o cuatro situaciones más que no pudimos definir tal vez por el desgaste lógico que tuvimos. Honestamente, siento que Gimnasia y Tiro no nos complicó en casi todo el partido, salvo una sobre el final, en la que (Luciano) Herrera se metió por izquierda, pasó a David (Valdez) y tiró un centro rasante que pasó toda el área.
-Además, previamente dejaron en el camino a otros rivales con muchísima historia como Racing de Córdoba y Cipolletti…
-No fue nada menor lo que logramos. Sacando Independiente de Chivilcoy, que es un equipo nuevo en la categoría, en los últimos tres manos a mano nos cruzamos con rivales históricos y de mucho peso en el fútbol federal, y a los dos mejores equipos del campeonato en los últimos cruces. Supimos cómo interpretar y disputar cada partido, jugando bien al fútbol y demostrando mucha personalidad en cada instancia.
-¿Cuándo se convencieron de que ese sueño llamado ascenso se podía hacer realidad?
-Siendo honesto, a mitad de torneo, cuando estábamos mostrando unos dotes de fútbol impresionantes, en los que éramos avasallantes y ampliamente superiores a los rivales, estábamos muy ilusionados. Luego vino un rebrote de covid, en el que estuvimos 15 días parados y tuvimos muchos jugadores contagiados. Tuvimos un leve tropiezo que le permitió a Racing y Gimnasia y Tiro sacar diferencias sobre el resto. Especulamos un poco y, siendo conscientes de que se nos iba a ser muy difícil terminar punteros, nos propusimos clasificarnos mentalizados en que deberíamos jugar unos playoffs muy difíciles. Luego, fuimos ampliamente superiores a Independiente de Chivilcoy y, a las llaves a partido único, los jugamos a cara de perro, yendo al frente y dejando todo en cada partido. Creo que fue clave ir paso a paso, sin imaginarnos lo que podía pasar más allá de nuestro siguiente compromiso.
-¿Tu intención es continuar jugando la B Nacional con Chaco For Ever?
-Totalmente. Costó mucho llegar y me gustaría defender esta camiseta en la B Nacional. Cuando llegué a préstamo de la mano del Presidente Héctor Gómez, no tenía minutos en Independiente Rivadavia, club al cual pertenezco. Soy un total agradecido a Héctor, al técnico Daniel Cravero y a todos los que me abrieron las puertas de esta institución porque me demostraron ser una gran familia. No sólo a mí, sino a cada uno de mis compañeros ya que nunca nos dejaron faltar nada y nos ayudaron en lo que necesitáramos. Estoy muy contento y agradecido con Chaco For Ever. Decidí bajar de categoría para ponerme a punto con el objetivo de volver a la B Nacional, y Dios me iluminó para que todo el sacrificio que hice me diera sus réditos. Obviamente que tendremos que sentarnos a hablar, pero de mi parte me gustaría seguir en este club.




















