Artes marciales mixta
Claudio Pioto decidió acabar con su carrera profesional, en la que realizó unos 21 combates entre MMA, kickboxing y muay thai. Lesiones, falta de tiempo y priorizar estar más con su familia fueron las razones que lo llevaron a tomar esta decisión. De todas maneras, continúa dando clases en el Club Atlético Paracao.
Víctor Ludi
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Tras realizar unas siete peleas profesionales entre kickboxing y muay thai, y otros 14 combates en el campo rentado de las Artes Marciales Mixtas (MMA), el paranaense Claudio Pioto le dijo adiós a la actividad.
Una lesión que derivó en una cirugía de hernia de disco a principios de este año, el nacimiento de su hijo, el tiempo que le demanda su familia y el trabajo, entre otras cuestiones, lo imposibilitan de poder dedicarle a la actividad el espacio necesario en su agenda para poder estar en óptimas condiciones.
Por ello, tras realizar una presentación el pasado mes de septiembre en Villa Gobernador Gálvez, Santa Fe, donde finalizó con el brazo en alto, decidió que ése fuera su último combate. Mirador Entre Ríos se enteró de la decisión del retiro y lo visitó en las instalaciones del Club Atlético Paracao.
“Antes de esta última pelea, mi anterior presentación había sido en agosto de 2018, en Brasil, donde tuve que viajar en auto. Fueron 1600 kilómetros sin comer ni tomar agua para poder dar el peso. La pasé muy mal y, además, en la pelea me metieron como cinco veces el dedo en el ojo y el árbitro no hizo nada…me robaron. Eso me bajoneó bastante, más teniendo en cuenta que la plata que se gana en el MMA es simbólica, ya que no haces una diferencia económica. Entonces, siento que no vale la pena prolongar tanto ese sacrificio. Ya me di el gusto de realizar mi carrera, la disfruté y saqué un montón de cosas buenas; pero tengo mi trabajo, estoy en pareja y fui papá, lo que demanda su tiempo”, inició su relato.
“En 2020 –continuó-, empecé a andar muy mal de la cintura y tuve que operarme de hernia de disco al principio del 2021. En agosto me dieron el alta y, cuando había empezado a entrenarme liviano, me habló mi último rival, Carlos Azerrad, a quien ya le había ganado en 2015 y quedamos como amigos. Me propuso hacer la revancha. Le dije que recién estaba empezando a moverme y acordamos esperar unos meses. A los 15 días, me habló un promotor de Villa Gobernador Gálvez preguntándome por mis alumnos y le comenté lo que me habían propuesto. A Carlos, que es de San Lorenzo, lo conocen e inmediatamente quiso cerrar la pelea. Se dio todo muy rápido”.
Posteriormente, contó cómo fue la preparación y en qué condiciones llegó a ese último compromiso: “Fue muy cuesta arriba. Poder entrenarme, dar clases, trabajar y cumplir con mi familia me demandó mucho tiempo y energía. Por suerte, conté con el apoyo incondicional de mi compañera. Antes, en el día a día yo me entrenaba en un 40 por ciento, me mantenía en el peso y, cuando surgía una pelea, aceleraba los últimos meses para llegar 10 puntos. En cambio, cuando surgió ésta, no estaba ni al 10 por ciento de mis posibilidades y a la pelea llegué en un 50 por ciento, porque no pude más. Por suerte era pareja, porque Carlos tampoco estaba al máximo, ya que hacía cinco años que no peleaba y también había estado lesionado. Fue pareja en todo sentido, más táctica y estratégica que intensa, y finalizó de buena forma para mí. Tenía un objetivo, que era el de sacarme una foto con mi familia en el ring después de ganar y lo pude cumplir”.
Lo tentaron
Una vez que dio a conocer su decisión de abandonar la actividad, a Claudio Pioto le propusieron postergar su retiro y realizar una última pelea en Paraná. Al respecto, fue contundente: “Me están tentando, pero sinceramente estoy muy cansado y no tengo las ganas necesarias para volver a hacer un sacrificio así. Fui papá hace seis meses y hoy quiero priorizar estar con mi familia. Mi mujer realmente me bancó mucho en todo este proceso y no puedo ser tan egoísta de no devolverle a mi familia el tiempo que se merece”.
Entrenador
Pese a su retiro como peleador, Pioto continúa trabajando en el deporte, desde la dirección técnica. Está lunes, miércoles y viernes, de 18.30 a 20, en las instalaciones del Club Atlético Paracao, donde funciona el Team Peligro, enseñando MMA. “Es algo que me encanta. Me gusta enseñarles a los chicos lo que no me enseñaron a mí. Mis comienzos fueron en el kickboxing y luego me sumé al MMA. Pero iba a los distintos gimnasios entrenando kickboxing, jiu jitsu, y demás, pero no aprendía a pelear MMA. Todas esas cosas las capté, las aprendí y generé experiencia, la cual se la transmito a mis alumnos. Hoy tengo chicos que compiten, a quienes les está yendo muy bien, y gente, tanto mayores como niños, que practican el deporte de manera recreativa”, contó.




















