Tecnología y educación
Alumnos del último año tienen un proyecto para ayudar a quienes necesitan prótesis de mano. Dieron a conocer su iniciativa para pedir colaboración y comenzaron a contactarlos desde otros puntos del país.
Belén Fedullo
redaccion-er@miradorprovincial.com
Están en el séptimo año de la escuela Técnica número 1, Brigadier General Pascual Echagüe, en Concordia. Se van, es su último paso por las aulas, pero antes quieren dejar algo más que un recuerdo y decidieron llevar a cabo un proyecto que resultara de utilidad.
En 2019, el establecimiento educativo recibió impresoras 3D y pensaron en comenzar a utilizarlas cuando empezara el siguiente ciclo lectivo, pero llegó la pandemia, se cerraron las puertas y la educación virtual no permitió que los alumnos asistieran a los talleres. Mientras tanto, en esos encuentros en las pantallas, fueron aprendiendo la parte teórica.
El 2021 fue un año “intermitente”. Los alumnos asistían con semi presencialidad, en grupos e iban explorando ese nuevo elemento. Para cuando todo cambió, ya casi en el último trimestre, decidieron concretar esa idea que se les había ocurrido: imprimir prótesis 3D para personas que las necesitaran.
Uno de los principales referentes de este tipo de iniciativas es Gino Tubaro, quien, de manera gratuita, imprime prótesis y las dona a quien lo demande. Todo se hace de manera gratuita y él selecciona los casos según los pedidos. En esta oportunidad, el proceso de los estudiantes de la escuela Técnica es parecido, pero ellos donarán su producción, mayormente, a la filial de la Cruz Roja de Concordia.
El grupo de jóvenes, integrado por Lautaro Morel Penco, Luciano Sarjanovich, Bruno Domínguez y Ayelén Schillindrich, fue guiado por sus profesores Juan Ruiz Díaz, Martín Rivero y la vice rectora de la institución María José Alanís.
Preparación, objetivo y demanda
No todo fue tan rápido o inmediato. La idea fue madurando, expusieron el proyecto y luego decidieron animarse a salir del ámbito educativo.
Sobre el proceso, la vice rectora de la escuela, María José Alanís, contó: “Los chicos se capacitaron durante todo el año junto con los profesores Juan Ruiz Díaz y Martín Rivero, que son los que empezaron con este proyecto. Tuvieron varios encuentros, estuvieron en la muestra educativa y como es su último año plantearon hacer como trabajo final la impresión de los brazaletes y donarlos a la cruz Roja”.
Lautaro Morel Penco fue uno de los iniciadores de la puesta en práctica de la idea. En diálogo con Mirador Entre Ríos dio algunos detalles sobre la iniciativa y el trabajo que realizan. “En 2019 vimos que habían llegado las impresoras, pero por la pandemia las actividades estuvieron paradas y no pudimos usarlas. Ahora decidimos empezar a imprimir y hacer prótesis de manos para donar y desde la escuela nos dijeron que sí, y de hecho nos facilitaron algunos pasos, ya que nos compraron el material para hacerlas”, dijo.
“Nosotros tratamos de imprimir la mayor cantidad de prótesis en el menor tiempo para poder donarlas. Ya nos reunimos con los representantes de la Cruz Roja de Concordia y nos dijeron que les vienen muy bien”, explicó.
La tarea no es sencilla y los materiales no son baratos, por eso los chicos comenzaron una campaña para pedir donaciones de Filamento PLA o ABS, velcro doble cara, cordón elástico flexible, cordón nylon no elástico o hilo encerado 0,9mm- 1,0mm, tornillos tensores, tornillos de fijación, goma eva y algunas herramientas. Para eso, dejaron la dirección de mail printed.cdia@gmail.com y, en pocos días, lograron hacer algunos contactos.
“Estamos haciendo convenios con distintas entidades, ONG, entidades gubernamentales y algunos establecimientos educativos superiores como la UTN para obtener donaciones sobre todo de filamento de plástico que es lo que más consumimos”, contó el joven y aclaró: “Igualmente seguimos necesitando algunas donaciones de algunas herramientas como lijas, un torno o limas que son cosas que importan para poder dejar la prótesis lo más perfecta posible”.
Luego de que publicaran en redes sociales detalles sobre su proyecto y pidieran colaboración, llegaron junto con el interés algunos pedidos. Sobre eso, Lautaro explicó: “Por todo lo que se generó también empezamos a tener demanda de prótesis. Desde CABA nos hablaron unas 4 personas con necesidades complejas, con pedido de prótesis personalizadas, algo más técnico y desde la parte médica, más tecnológico. Además se acercaron instituciones de Concordia en las que atienden a personas que necesitan este tipo de elementos. Nos ofrecieron un acuerdo por el que nosotros podríamos imprimir las prótesis para los chicos que atienden y ellos ofrecen la parte médica, ya sea fisioterapeutas o kinesiólogos, para que acompañen a quienes reciban la mano”.
Una satisfacción que hace querer seguir
Es el último año de Lautaro y sus compañeros, pero eso no les impide pensar más allá de la escuela. Su idea despertó la solidaridad de otros y ese es el empuje que los hace mirar a futuro con la meta de seguir creciendo, apoyados también en las personas que se interesan por replicar el trabajo en otros lugares.
“Hacer este trabajo es reconfortante. Creo que es algo que puede marcar un camino para la escuela técnica, la ciudad y a nivel provincial y nacional. Se comunicó con nosotros desde Mendoza un profesor que quiere llevar el proyecto para trabajar allá a nivel provincial y también una diputada nacional de Entre Ríos quiere llevar esto como propuesta a la cámara”, indicó.
Acerca de la posibilidad de seguir con el proyecto luego de recibirse, señaló: “Por más que terminemos la escuela queremos seguir vinculados a la institución y continuar con esto que empezamos, siempre con el apoyo de la escuela”.
Así, lo que comenzó como un trabajo final para dar el cierre al paso por la escuela, empezó a convertirse en un modelo a seguir que podría ser replicado en distintas zonas del país y que llevaría a los alumnos de secundaria a hacer un aporte solidario a la sociedad.




















