Turista en mi ciudad
La plaza Sáenz Peña es un punto de encuentro en donde conviven deportistas, artesanos y emprendedores, malabaristas, músicos y paseantes. Son inminentes los cambios por las obras que el municipio planea realizar en este pulmón de la capital provincial.
Aldana Badano
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Ubicada entre las calles Enrique Carbó, Arturo Illia, Villaguay e Hipólito Yrigoyen, se encuentra la plaza Sáenz Peña. Se trata de la segunda plaza inaugurada dentro de la historia de Paraná, siendo la más antigua la Plaza 1° de Mayo, a la que ya dedicamos su correspondiente y merecida reseña en entregas anteriores.
La plaza Sáenz Peña tuvo varios nombres, primitivamente se la llamó Plaza Nueva. Luego, se la conoció vulgarmente como “la Plaza del Hospital” por su cercanía con el nosocomio paranaense. Sin embargo, en sus orígenes no era el bello paseo que es hoy. Amaro Villanueva, escritor y periodista gualeyo que publicó numerosas crónicas sobre nuestra ciudad entre 1942 y 1945, le dedica algunas palabras al pasado de esta plaza y la describe así: “Entonces, cuando estaba llena de árboles, sin iluminación adecuada y entregada a su propia suerte bajo los efectos del tiempo y de la naturaleza, grandes amigos de los yuyales, esta plaza tenía mala fama, lo mismo en materia de amor que en materia de cuchillada”.
Es que en esta plaza convive el espíritu trágico y heroico ya que “fue fortaleza militar cuando Francisco Ramírez se independizó de la tutela de Artigas. Aquí se fusilaba a los reos en tiempos de la Confederación”, comenta Villanueva. Continúa explicando: “En mayo de 1820, al tener noticias de que Artigas había invadido Entre Ríos y se encaminaba hacia Paraná, Don Pancho Ramírez ordenó al comandante Romualdo García que levantara trincheras en las calles que rodeaban esta plaza. Hecho este trabajo, se instalaron en la plaza cuatro piezas de artillería volante, a cargo del capitán Francisco Pereyra, completándose la dotación de defensa con unos doscientos soldados de infantería, mandados por el mayor Lucio Mansilla”.
El espíritu heroico tiene que ver con que “la fortificación construida en esta plaza, según decían los viejos, se siguió conociendo, durante mucho tiempo después, con el nombre de El Cuadrilátero del General Ramírez. Y los historiadores refieren que la población de Paraná, que había quedado entregada a su propia suerte, después que Mansilla abandonó la fortificación para incorporarse a las fuerzas de Ramírez, estalló en demostraciones de júbilo, cuando al día siguiente de la batalla vio regresar las tropas de infantería y los artilleros a esta plaza, con los laureles de la victoria de Las Tunas”.
Ahora, la plaza se llama Sáenz Peña, en homenaje al héroe civil argentino que estableció en el país la libertad de sufragio. Es por eso que, en el centro de la misma, se halla un busto de bronce del ex presidente. La obra fue ejecutada por el reconocido escultor Hoffmann y emplazada en un pedestal en 1937, luego fue restaurada en 2013.
Con el paso de los años, la plaza Sáenz Peña se ha ido transformando, sin perder su identidad. Vistiéndose de gala para ciertos eventos, como funciones teatrales o musicales, y de reivindicación para otros, como las convocatorias a las multitudinarias marchas por los Derechos Humanos todos los 24 de marzo en el Monumento de la Memoria, realizado por Amanda Mayor.
Hace algunos días se conoció que el Municipio de Paraná plantea una “puesta en valor” de la plaza Sáenz Peña. En líneas generales, el proyecto cuenta con tareas en las cuatro diagonales, puesta en funcionamiento de la fuente y monumento central; renovación del sector de juegos infantiles con la colocación de un suelo de caucho, recuperación e instalación de juegos accesibles y construcción de sanitarios públicos. Además de un trabajo de parquizado y mejoras en la iluminación. Luis Balbuena, presidente de la Comisión Vecinal Sáenz Peña, conversó con MIRADOR ENTRE RÍOS y explicó que desde la Vecinal están contentos porque el Municipio ha realizado diversas obras en esa jurisdicción, entre las que se pueden destacar las tareas en la plaza Belgrano (ubicada entre Av. Ramírez, Enrique Carbó, Domingo French y Monseñor Teófilo Van Damme); el ensanchamiento de Boulevard Racedo en las cuadras comprendidas entre Av. Ramírez y Alsina; y esta obra pronta a comenzar, de la plaza Sáenz Peña. Además, destacó la colocación de lámparas LED y el arreglo de luminarias urbanas.
Sin embargo, estas modificaciones han generado inquietud entre algunos de los vecinos y usuarios cotidianos de estos espacios públicos. En lo que respecta a la plaza Belgrano, vecinos y usuarios comentan sobre la falta de cestos de residuos y bancos de madera que permitan observar el arenero donde están los juegos de los niños. Además, los reclamos se acumulan los días de lluvia ya que, al no haber contención de los canteros, el agua que cae forma un lodazal en las veredas externas de la plaza, haciendo imposible transitarlas sin enchastrarse.
Particularmente, sobre la plaza Sáenz Peña sobrevuela un temor a que la identidad, que distingue a este paseo del resto, sea borrada y se la transforme en una plaza más, similar a las otras bajo un modelo arquitectónico donde prevalece el cemento, material que pareciera sepultar los vestigios del pasado y tender a igualar los espacios públicos.




















