Informe especial
Patronato celebra este lunes seis años del ascenso a Primera División, un hecho que jamás se olvidará, aunque tras la conquista, no pueda despegar de la zona roja de los descensos, la realidad no permite festejar como el 6 del 12 del 2015.
GABRIEL OBELAR
redacción-er@miradorprovincial.com
Ya ingresamos en el último mes del año, para mucho, el mes donde se realizan los habituales balances, se comienza a diagramar el 2022, se trazan nuevos objetivos y metas a cumplir. El mundo del fútbol no está exento de ello, sobre todo Patronato, que este lunes 6 del 12, como desde el 2015, está de festejo.
El 6 de Diciembre del 2015, Patrón le dijo adiós al ascenso, logró un ascenso soñado e histórico a Primera División, un campeonato para el recuerdo, con un equipo inolvidable, que prácticamente sale de memoria en la mente de cada hincha, que recuerda la procesión, cada gol, cada grito, abrazo y festejo de aquella noche soñada.
De igual manera, este festejo no puede ser del todo feliz, por el presente actual del Rojinegro en la máxima categoría, hundido una vez más en la tabla de promedios, sin problemas económicos, pero con una historia que se repite, que crece a lo largo de estos 6 años en Primera División, donde la entidad creció, se fortaleció, pero desde lo futbolístico se estancó.
Estos seis años
El venidero 6 de Febrero del 2022, se cumplirán 6 años del primer encuentro de Patrón en Primera, en un 2-2 ante San Lorenzo en el Estadio Presbítero Bartolomé Grella, que ya es diferente de aquel que recibió los primeros compromisos de la máxima división.
Desde la visión, el alambrado (ya no es el viejo tejido), cuenta con pantalla LED, nuevos colores, se resaltan los Palcos VIP (que se han dejado de utilizar por la pandemia), nuevas metodologías de ingreso y próximamente, nueva luminaria. El predio La Capillita ya no es el mismo, cuenta con otro terreno, más personal, nuevos vestuarios, salón, gimnasio, etc.
En seis años, el club, a tramos lentos, creció. Lo que no cambió y es una cuenta pendiente, que cada festejo, que cada 6 del 12 pueda celebrarse sin pensar en los promedios, sin la amargura de saberse de los equipos más flojos del campeonato. En los últimos meses, post-elecciones (algo que sin dudas provocó, en estos seis años, un crecimiento exponencial) hay un proyecto en Reserva, que abarca a juveniles, Patronato ahora recorre la provincia en busca de talentos, que deben mostrarse.
En seis años, en comparación con otros clubes (Atlético Tucumán, Defensa y Justicia, Central Córdoba por ejemplo) no logra afianzarse, promovió un solo futbolista como Luis Vázquez, más allá de todos los que tiene en inferiores. Se intentó continuar con una idea en el primer elenco, pero los resultados no lograron avanzar más allá de la jerarquía que año a año intenta crecer.
Se recuerda el ascenso y momentos de Gloria, esperando respuestas para continuar disfrutando del mejor fútbol del país, que los grandes sigan llegando al Estadio Grella, que la Provincia logre un sentido de pertenencia con la entidad, que celebra, pero pensando en cómo volver a salir, como tomar vuelo, como lograr que el séptimo festejo, del próximo 2022, siga siendo en Primera, con alegría, con aire, con Patronato en la cúspide.
En seis años, batalló contra salarios impensados de otros clubes, no tiene deudas, es de los pocos en regla, que paga al día, que genera comodidad en los residentes, pero sigue sufriendo, no escala. En estas épocas de balances, sobre todo al festejar este nuevo aniversario del ascenso a Primera, mirar atrás, aceptar errores, cambiar para seguir viendo a Patringa, el de Paraná, Entre Ríos, en la elite del fútbol Argentino, donde llegó hace seis años y no se fue más.




















