Básquetbol
El colonense, ex integrante de la Selección Argentina de Básquetbol y actual entrenador, repasó parte de su historia, dejó en claro su visión sobre algunos temas vinculados al deporte y habló de su presente como director técnico.
Kevin Rivero
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Sin lugar a dudas que, Daniel Farabello, es uno de los mejores basquetbolistas que surgieron en el territorio entrerriano, logrando trascender en el suelo nacional e internacional.
En su dilatada trayectoria, el colonense que surgió profesionalmente en Sport Club de Cañada de Gómez, supo vestir los colores de Andino, Boca Juniors, Estudiantes de Olavarría, Quilmes de Mar del Plata y La Unión de Formosa. Luego, en el plano internacional, jugó en Brasil, España e Italia.
Sin embargo, también es recordado por su gran paso por la Selección Argentina. El ex base llegó al combinado celeste y blanco cuando tenía 19 años, y disputó dos Mundiales (Canadá 1994 y Japón 2016), fue parte del plantel que compitió en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996 y fue de vital importancia en la obtención de la presea dorada en el Premundial de Neuquén 2001.
Con la misma pasión que desarrolló como jugador, continúa vinculado a la “naranja”, pero desde el rol de entrenador, donde se desempeñó en el último tiempo en las categorías formativas de la Confederación Argentina de Básquetbol, estando al frente del Seleccionado U19. Ahora, se prepara para afrontar un nuevo desafío como asistente técnico de Riachuelo de La Rioja.
En diálogo con MIRADOR ENTRE RÍOS, el oriundo de Colón, de 48 años, repasó su trayectoria, brindó detalles de actualidad y dio cuenta de sus próximos objetivos.
– ¿Qué recuerdas de tus primeros años en el básquet? ¿Qué balance haces de tu carrera?
-Me fui de Colón siendo muy chico, tenía 16 años y llegué a través de una captación. Me inserté en el profesionalismo y fue un período de mucho aprendizaje. Luego, me marché a Andino y pasé por muchos clubes que me dejaron grandes cosas. Tuve la suerte de jugar en representativos europeos y compartí la cancha con grandiosos jugadores. Estoy muy contento por la carrera que hice.
-Y a la Selección Argentina también llegaste muy joven…
-Me convocaron a la Selección Mayor a los 19 años y estuve en el seleccionado con grandes jugadores. Fue todo muy rápido donde jugué cuatro años ininterrumpidos en el seleccionado, después vino el ciclo de Julio Lamas y retomé con Rubén Magnano, concluyendo mi carrera en el Mundial de Japón 2006, nada menos que, con gran parte de la Generación Dorada.
– ¿Cuáles fueron los mejores momentos de tu carrera?
-Todos los momentos tenían su significado. Recuerdo muchísimo los primeros títulos con Estudiantes de Olavarría; y con la Selección, en Neuquén 2001 fue algo muy lindo porque jugamos muy bien y se dio el comienzo de la Generación Dorada. Lo disfrutamos mucho.
– ¿Quién fue el mejor entrenador que tuviste? ¿Qué trataste de incorporar a tu nueva profesión?
-He tenido los mejores entrenadores. Elijo a Sergio (Hernández) porque es el que más me conoce desde que me vinculé a Sport. Luego, me dirigió en Estudiantes de Olavarría y en la Selección Argentina. Tiene un gran conocimiento sobre mí y lo valoro muchísimo por la explotación que me daba dentro de la cancha que me hacía disfrutar jugando.
De todos aprendí y lo trato de inculcar en mi rol de entrenador. Además, fui jugador y, tal vez, tengo una pequeña ventaja al saber qué es lo que necesitan o cómo se sienten mis dirigidos en cada una de las situaciones.
– ¿Cómo te definís como entrenador?
-Me gusta ser dinámico, soy exigente. Quiero que mis equipos corran dentro del terreno de juego y tengan movilidad. Siempre quiero que sea un equipo generoso, donde cada uno piense en sus compañeros sacrificándose tanto en ataque como en defensa.
– ¿Qué balance haces sobre tu proceso al frente de las selecciones formativas?
-Fue una gran experiencia haber terminado un ciclo con una camada de jugadores porque con el staff estuvimos al frente desde que los jóvenes participaban en la división U14, pero por distintas razones no tuvieron competencias oficiales hasta el Sudamericano de Chile. Meternos entre los ocho mejores países del mundo generó satisfacción, ya que llegamos al campeonato con un elenco que tenía una escasa experiencia internacional y fuimos sin conocer mucho a los rivales. Se armó un equipo con mucho sacrificio y entrega, con el déficit que tiene el país de una genética no buena, pero pudimos competir, que era uno de los objetivos principales que planteamos antes de comenzar el torneo.
– ¿Cómo ves el futuro de las selecciones juveniles?
-Siempre hay potencial porque continuamente surgen nuevos jugadores. Pero, debido al problema socioeconómico que tiene el país, muchos de los chicos decidieron irse a otros lugares y será uno de los inconvenientes a futuro para poder entrenar y concentrarse. Antes se iban los mejores y, ahora, el que tiene la posibilidad se marcha.
Lo positivo es que se está recuperando la competencia que no hubo. Antes se podía hacer un seguimiento en los diferentes campeonatos argentinos y eso no ocurrió en los últimos años; sin embargo, se está reactivando eso.
A partir del 2022, se tendrá que reorganizar para trabajar de una mejor manera. Todavía no tengo la confirmación de que seguiré en mi cargo, pero si puedo hacerlo, será uno de los factores en los que me enfocaré.
– ¿Cuáles son tus próximos objetivos?
-Estoy feliz de sumarme como entrenador asistente de Fabricio Salas, quien es el entrenador principal de Riachuelo. Además, estoy a cargo de la Liga de Desarrollo, donde trataremos de desarrollar a los chicos de la provincia de La Rioja. Anhelamos inculcarles a los jóvenes la importancia de competir porque desde Andino que no había un club riojano en la Liga Nacional y espero que podamos aprovechar el tiempo de trabajo.
Se me presentó esta oportunidad de ingresar en el ámbito de la Liga Nacional, más allá que mi idea siempre fue ser entrenador y, me sigo capacitando y mejorando a través del estudio. En la actualidad hay muchas opciones para trabajar y siempre aspiro a lo máximo. Si tengo la posibilidad de seguir en las divisiones formativas de la Confederación Argentina de Básquetbol, seguiré. Pero, trato de disfrutar el día a día y estaré preparado para cualquier chance que aparezca.




















