«The end of the fuckxxg world», de Charles S. Forsman
Cristian Oliva
Tanto las novelas "El guardián entre el centeno" (originalmente "The Catcher in the Rye", también conocida como "El cazador oculto") de J.D. Salinger escrita en 1951 como "Menos de Cero" ("Less Than Zero") de Bret Easton Ellis de 1985, han sabido, cada una en su tiempo, ofrecer un perfecto análisis en torno de una generación a la que en muchas ocasiones suele endilgarse el calificativo de perdida.
El primero, un libro mítico que ha sido citado y reversionado en cientos de películas y discos (incluso Mark David Chapman, asesino de John Lennon, en reiteradas ocasiones lo citó como fuente de inspiración) es sin dudas el más popular de estos. Una novela de iniciación y aprendizaje que ha sabido sortear los vaivenes de los cambios sociales sin perder ningún tipo de vigencia. Holden Caulfield, su protagonista, al que a ciencia cierta parece nunca pasarle demasiado, quedo grabado a fuego en muchas generaciones.
"Less Than Zero" (llamada así por una canción de Elvis Costello) vivió a su sombra, como tantos otros productos, al punto de ser referenciada por muchos medios como "El guardián entre el centeno de la generación MTV". La obra de Ellis (también autor de "American Psycho", 1991) se permite coquetear con el sexo, las drogas y la falta de afecto y empatía de un mundo marcado por el nihilismo casual, la pasividad y el dinero como sustituto de emociones y esperanzas.
Si se me permite la valoración, no ha envejecido muy bien. Su itinerario de excesos "es muy propio de su época" y hoy resulta naif en su intento de provocar y aturdir.
En líneas generales ambas novelas se basan, de una manera u otra, en el estereotipo del joven inadaptado. El hilo conductor es el tratamiento que hacen de la adolescencia, del fin de la infancia, del comienzo de la vida adulta. El miedo a la madurez y el pánico a abandonar la zona de confort de la niñez. El retrato de situaciones que para muchos carecerán de un valor reseñable son, sin embargo, el motor que mantiene viva cada una de sus construcciones narrativas.
Salinger es el más hábil de los dos y consigue transmitir con fluidez lo que sucede en el cerebro de un perdido adolescente de dieciséis años.
"The end of the fuckxxg world" recoge el guante en este bien entrado siglo 21 con claras intenciones de reflejar esas preocupaciones y forjar así, una suerte de tríada temática.
El análisis se readapta y retoma su cauce esta vez en forma de novela gráfica. Llega gracias a la edición del sello marplatense "La Bola Editora" en un atípico y muy cómodo formato de 17 x 14 cm. La edición es la primera incursión en materia de cómics de la editorial. En la decisión, sin dudas acertada, mucho tuvo que ver el rotundo éxito que ha cosechado su adaptación como serie de tv de la mano del servicio de streaming Netflix.
En TEOTFW, su autor Charles S. Forsman ("Celebrated Summer", "Slasher" y "I Am Not Okay with This") consigue en apenas 176 páginas y en base a un estilo sencillo, pero no por eso menos brutal, inflingir personalidad, emoción y vida a un relato, para algunos, demasiadas veces contado.
La historia es la de dos adolescentes en plan de escape, en intento de fuga. Por supuesto que la fuga, también como ocurría con la obra de Salinger, trae consigo una búsqueda, y esta no es otra que la del lugar en el mundo. La crítica hacia el falso e hipócrita universo de los adultos sobrevuela la obra, así como tópicos como el pesimismo, la rebeldía y los excesos. Lo bueno, y quizás aquí radique su mayor logro, es que lo hace sin intención alguna de brindar un juicio de valor o moraleja. Es una obra libre, en espíritu y forma.
"Padres suicidas y negligentes, policías corruptos, profesores satanistas u oficinistas aburridos. Ante un mundo adulto que parece ser siempre horrible, James y Alyssa responden con una vida en sus propios términos: bailando en casas tomadas, robando autos para estrellarlos y viviendo tan rápido como se pueda. Antes de que sea demasiado tarde para morir jóvenes", nos dice la periodista cultural Andrea Guzmán en la contratapa de la edición.
Los orígenes de la obra están signados por el mismo espíritu que pregonan sus páginas. Forsman comienza la publicación de manera independiente (a través de "Oily Comics"), en formato fanzine, cuando sus 30 años le pisaban los talones. Originalmente se publicó entre septiembre de 2011 y febrero de 2013. Ocho páginas minimalistas por entrega, con textos acotados pero justos, que calaron hondo en el sentir de una generación a la que no era ni es fácil llegar.
James y Alyssa son los protagonistas de esta historia. El primero es un personaje vacío, incapaz de sentir cosas y con una marcada tendencia sociópata (él propio personaje se define de esa manera). Alyssa, sin embargo, carga con un exceso de emociones que la convierten en un ser vulnerable y sensible. Una pareja dispar, enamorada, conectada a través de una frecuencia ajena para muchos, decide, en una suerte de roadtrip a lo Bonny and Clyde, abandonar el pueblo que habitan robando el coche del padre de James.
Este viaje sin rumbo y sin retorno los cruzará con diversos personajes y situaciones, que serán retratados por el autor de manera minimalista, en un sutil blanco y negro, con trazos finos y una preocupación inexistente por los detalles (sobre todo en los escenarios). Y es aquí cuando la interacción con el lector crece, ya que este, quiera o no, termina dándole forma a esa viñeta o página en apariencia incompleta. La subjetividad a la orden del día.
En sintonía con este estilo, el propio Forsman en muchas de sus entrevistas ha reconocido la gran influencia de Charles M. Schulz, creador de Peanuts (Charlie Brown/Snoopy), en su conformación como artista. El ejemplo más notorio es el estilo de las narices en sus dibujos.
TEOTFW es un cómic, en esencia, pequeño. Fácil de leer, fácil de absorber. Por ello su simpleza, o por lo menos la simpleza con la fue plasmado, permite que la violencia con la que son retratadas muchas de las situaciones, no se reduzcan solo al aspecto visual. Su belleza narrativa desarticula, y permite, sobre todo al lector ajeno a la adolescencia, mirar con ojos que creíamos perdidos. En términos cinéfilos "The End of The Fuckxxg World" se asemeja y puede dialogar con "Perdidos en Tokio", donde superficialmente no pasa nada, y al mismo tiempo, está pasando todo. Estos nuevos ojos nos permiten concluir que casi todo es artificial y que la necesidad de hallar un refugio (donde sea, incluso entre la multitud) es algo de imperiosa necesidad.
James ve las cosas de un modo diferente, como Holden Caufield, como Clay o porque no, como los lectores.
Puede conseguirse en distintas comiquerías del país o a través de la página web de la editorial https://labolaeditora.tumblr.com/
La serie
"The end of the fuckxxg world" es una serie de televisión de origen británico que contó con dos temporadas. Se circunscribe al género de comedia dramática oscura y se basa, como mencionamos, en la novela gráfica del mismo nombre. Fue lanzada exclusivamente a nivel internacional por la plataforma de streaming Netflix. Su primera parte constó de ocho episodios y se estrenó el 5 de enero de 2018 mientras que su segunda temporada (con misma cantidad de episodios) estuvo disponible desde el 5 de noviembre de 2019.
La adaptación a la pequeña pantalla corrió a cargo de Charlie Covell (Humans) y está protagonizada por Alex Lawther (Black Mirror) y Jeesica Barden (Penny Dreadful), completan el reparto Wunmi Mosaku (Fearless), Steve Oram (The Man You're Not), Gemma Whelan (Upstart Crow), Navin Chowdhry (StarWars: Episodio VIII – Los últimos Jedi) y Christine Bottomley (Funny Cow).
La serie de tv consiguió mantener el ritmo del cómic gracias a episodios concisos que no superaban los veinte minutos de duración. En estos se destaca el contraste perfecto entre el humor negro propio de sus protagonistas y la estética colorida de la puesta en escena. El mix se completa con una banda de sonido exquisita que incluye composiciones originales de Graham Coxon, conocido por ser el guitarrista de la banda musical Blur.




















