Literatura
En agosto de 2020, Hugo Barreto y Nora Zorzoli publicaban su primera novela titulada “El Prisma, reflejos de un asesino”, la cual rápidamente agotó sus ventas. Hace dos semanas, los escritores lanzaron “Falanges”, el segundo libro de una colección que no tiene antecedentes en el departamento Colón.
JOSÉ PRINSICH
redaccion-er@miradorprovincial.com
Tanto Agatha Christie como Edgar Allan Poe, pasando por los célebres autores contemporáneos John Katzenbach o Stephen King, supieron atrapar a los lectores con los relatos más perturbadores, siniestros y terroríficos que puedan existir. Historias de detectives y arduas investigaciones, de crímenes perfectos que dejaban rastros en forma de códigos enigmáticos y cuyo suspenso se mantenía en vilo hasta el último renglón. Sus libros marcaron generaciones y con el transcurrir de los años lograron posicionarse como referentes en el género policial, de terror y thriller psicológico.
En Entre Ríos, Hugo Barreto (47) y Nora Zorzoli (50) decidieron –desde hace poco más de un año– continuar la misma senda de estos reconocidos escritores, pero bajo una perspectiva diferente, un tanto original y a la vez con la impronta que la pareja colonense le pudiera dar al discurso.
Así nació “El Prisma, reflejos de un asesino”, la primera novela de una saga de diez libros que completan la colección policial. El lanzamiento oficial fue en agosto del año pasado y rápidamente se ganó el aprecio no sólo de los habitantes de la ciudad de las artesanías sino también de diversos puntos de la provincia y el país como así también del extranjero, como España y Estados Unidos.
“El Prisma” narra una serie de espeluznantes crímenes –con mensajes en código– que tienen lugar en la tranquila villa turística de El Descanso. El inspector Daniel Brown y la forense Berenice Kaem iniciarán una investigación contrarreloj para descubrir a la mente asesina que tiene en vilo a toda la comunidad. Mientras las horas van cerrando un círculo invisible sobre los propios protagonistas, la verdad se compone como la luz tras un prisma, ofreciendo un reflejo totalmente incierto. Una frenética búsqueda, donde el tiempo puede ser el peor verdugo y la carrera termina donde todo comenzó.
Esta obra literaria marcó un antes y un después en el género policial dentro del departamento Colón ya que no había antecedentes hasta la fecha. Cada una de sus páginas despertaron en el público un gran interés por la lectura ya sea por la prolija narración de los hechos como por las características propias de los personajes. Los ejemplares se vendieron en un santiamén, lo que generó la necesidad de acceder urgentemente a venideras publicaciones.
En diálogo con MIRADOR ENTRE RÍOS, Zorzoli dejó en claro que “el género policial arranca en el departamento Colón con nosotros. En historia regional es muy rico y se ha incursionado en novelas románticas, pero este género nadie lo tocó hasta acá. Esto dicho por gente de las mismas librerías. Ahora, estamos escribiendo el tercer libro de la saga que es una continuación de “El Prisma”. Aquí van a descubrir lo que pasó con el epílogo de El Prisma y qué pasó con uno de los personajes principales de esta novela”, anticipó.
Por su parte, en septiembre del 2021, la dupla entrerriana lanzó “Falanges: el enigma de las manos rotas”. Esta precuela –que se encuentra a la venta– basa su relato en la historia de la forense Kaem y las repercusiones están dando que hablar en toda la región.
EL PROCESO CREATIVO
Pasaron varias décadas para que la idea que deambulaba por la cabeza de Hugo pudiera materializarse. El joven estaba cursando sus estudios secundarios cuando tuvo la necesidad de incursionar en las letras para comenzar a proyectar su propia novela policial. Aunque consideraba que su fuerte no era la escritura, en el fondo sabía que tenía que dejar plasmado aquello que quería contar.
Las clases de lengua y literatura fueron, sin lugar a dudas, una gran inspiración. El colonense aún recuerda las entretenidas lecturas de su profesora, que caminaba por el interior del aula con las luces apagadas y una vela encendida en la mano. La imaginación reinaba en las mentes de aquellos estudiantes. Ese pequeño gesto lo marcó por completo. Pero hubo un acontecimiento que lo marcó mucho más y que continúa hasta el día de hoy: haberse encontrado en el camino con Nora, su actual esposa, compañera, escritora y socia de este ambicioso proyecto.
Ambos emprendieron juntos esta aventura. El complemento se puede apreciar a simple vista: los dos escriben y los dos corrigen. Se ponen de acuerdo, avanzan en la trama y desarrollan cada personaje a la perfección, pero también discuten y debaten bastante los posibles finales con el objetivo de presentarle la mejor propuesta a los lectores.
“Para mí fue un premio encontrarme con ella y con quien aprendí mucho en estos 20 años que cumplimos con la Revista Relieves. Ahí fue cuando me animé a incursionar en la parte escrita. Hoy logramos plasmar esa idea con un método sutil y trabajado a nivel tiempo”, expresó Barreto.
A su vez destacó que “somos pareja hace muchos años y es como que hemos logrado un idioma propio, muy democrático en el cual uno expresa su idea y el otro deja que lo corrijan y al revés también. El sistema que hemos creado de escribir los dos a la vez es raro de explicar. Hay una especie de telepatía democrática, en la cual hacemos las cosas a la misma vez, pero en sintonía”.
EL LIBRO
–¿Qué se puede contar del lenguaje del libro?
–Hugo Barreto (HB): Nos basamos en una matemática lógica. Que sea complicada la historia no quiere decir que escribas complicado. Puede ser muy complicado cómo sucedió el asesinato, pero lo contamos de una manera para que la gente lo entienda, con una lectura amena. Los lectores nos dicen que nunca tuvieron que retroceder ni media página. Con nuestros libros eso no pasa. Esa es nuestra arma, la simpleza. Estamos sobrecargados de información y la gente quiere que los personajes sean constituidos rápidos, queribles, simples y que la historia sea contada de manera amena. Hemos aprendido un montón de técnicas forenses y psicología. Lo que hacemos tratamos de hacerlo lo más profesional posible para poder entregar un material de primera a los que son amantes del género. Una lectora nos llamó para felicitarnos por el segundo e hizo la salvedad de que podría haber comprado el segundo sin haber leído el primero y poder entenderlo perfectamente. Eso para nosotros también es muy fuerte.
–Nora Zorzoli (NZ): Uno tiene que tener particular cuidado cuando escribe sobre esto. Tenemos lectores que son médicos y nos han felicitado por el detalle cuidado de lo que hemos escrito porque estamos hablando de ciencia forense, de crímenes, de investigación y tenés que tener un respaldo en cuanto a lo que se hace y a lo que se escribe.
–¿Cómo fue la creación de los personajes?
–HB: La creación de los personajes la llevo adelante yo por una cuestión de que tengo un martilleo a repetición en la cabeza de nombres que no sé de dónde salen. La musa inspiradora me ataca. Tengo que estar con el celular encima o una libreta y lapicera a toda hora. He llegado a tener que prender la luz a la madrugada para terminar de anotar el nombre de un personaje. Hay nombres muy fuertes y con mucha composición. Tengo una conexión muy fuerte con los personajes. No puedo vivir sin ellos. Mi trabajo diario termina a las ocho de la noche y puedo estar escribiendo hasta las cuatro de la mañana.
–¿Cuándo se dieron cuenta de que podía ser una saga de 10 libros?
–NZ: Creo que por la riqueza que tienen los personajes, que han cobrado vida propia. Cada personaje se plantó en un primer momento y tuvo una personalidad fuerte. Eso hizo que desarrollemos una línea de tiempo. Ya tenemos armado el esqueleto de los ocho libros restantes con las sinopsis y los personajes que van a estar.
–¿Qué repercusiones han tenido al respecto?
–NZ: Estamos muy contentos con la repercusión. La gente nos manifiesta que lo lee en un día y medio porque se enganchan de tal manera que necesitan terminarlo. A nosotros nunca nos pasó esto. La verdad que estamos viviendo algo increíble, bárbaro. Al libro lo han leído directores de teatro y nos decían que son guiones que se pueden adaptar al cine, a televisión. Eso nos da una ansiedad de ver los personajes de la ficción en la pantalla. Es algo muy especial. También una persona nos llamó para decirnos que había batido su propio record. Luego de haber leído “El Código Da Vinci” en dos días y medio, este lector leyó “El Prisma” en un solo día porque “te tiras de un tobogán y te vas abajo hasta el final”, nos dijo.
–HB: Hace poco estuve buscando libros del género como para basarnos en investigaciones y me encontré con un vacío en lo que es el suspenso, el crimen y la investigación. La gente está preguntando todo el tiempo cuándo viene el tercero. Dicho por la propia gente de las bibliotecas, hay poco autor nuevo y menos del interior del país y mucho menos con una saga.
–¿Cuánto les sirvió el periodismo a ustedes?
–HB: Muchísimo. Creo que el 95% del primer libro, tiene que ver con la carrera nuestra, especialmente ese trasfondo que hay en la investigación, de buscar en los detalles.
–NZ: El periodismo fue la base, la piedra fundacional de esto que son los libros. Nos hemos planteado como futuro nuestro los libros porque los dos estamos muy enganchados con esta carrera. Si podemos tener un enfoque a futuro queremos que sean los libros. Por eso, la idea es escribir un libro por año. Ahora estamos con las dos cosas a la vez: los libros y la revista. También hacemos redes sociales para terceros. Tenemos mucha actividad, pero siempre encontramos el momento para los libros porque es la pasión de nuestra vida.
–¿Un sueño?
–HB: Sería poder cubrir ese bache que hay en torno a este género y tomar la responsabilidad de escribir ficción, suspenso y crimen. Poder lograr captar la atención del público. Ojalá que esto pueda prosperar y podamos llegar a donde queremos que es refundar el género, trascender si se puede y, por qué no, ser partícipes de la base de alguna película o una producción el día de mañana. Quiero ser parte de eso y alentar a la gente a que lo haga, que crean que se puede. En ningún tipo de actividad hay fórmulas mágicas, simplemente trabajo, trabajo y trabajo.




















