Rugby
Tras el retorno del deporte luego del receso obligado a raíz de la pandemia, sucedieron en las últimas semanas en Entre Ríos, distintas acciones que trascendieron lo estrictamente rugbístico.
Gabriel Baldi
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El deporte generalmente va mucho más allá de los minutos de disputa de cada partido, del tiempo que demanden los entrenamientos y del lapso que dure un viaje o una gira. La esencia del rugby como de tantas disciplinas, ofrece valores que bien le vendrían a la sociedad como el respeto, la honestidad y la solidaridad.
En las últimas semanas se dieron dentro de diferentes canchas entrerrianas, diversas acciones que reflejan a las claras estos conceptos.
Al menos en el rugby, no cuenta como ‘picardía’ sacar ventaja de engaños y en ese sentido, hubo nobles gestos ejemplificadores con acciones en las que los referees debieron apelar a la sinceridad de los protagonistas para sancionar jugadas concretas.
No fue try
El vialense Román Manucci fue clave en la primera fecha del Torneo Provincial Entrerriano 2021, convirtiéndose en uno de los destacados de la jornada ante el Atlético Echagüe Club, más allá de su desempeño como primera línea.
En un momento del partido, el forward de Camatí cortó repentinamente la defensa rival y el árbitro paranaense Alejandro Garay quedó algo alejado de la maniobra, con el sol de frente y obstaculizado por otros jugadores. El juez no logró ver los detalles de una acción que concluyó en try. Sin embargo, luego de que Manucci apoyara en el ingoal rival y el referee convalidara la jugada, su propio compañero, el fullback Sebastián Fernández, confesó que a su amigo se le había caído la pelota antes de apoyar. Manucci no dudó ni un segundo en contestar y ratificar que efectivamente no había sido try. Por ese motivo, la acción fue anulada y todo volvió atrás.
El gesto fue muy valorado por los adversarios y el público, con salutaciones que inclusive se extendieron hasta finalizado el encuentro.
Anteriormente, había ocurrido un episodio similar en una jornada de rugby juvenil en El Quincho de la Ruta 18 del Club Tilcara, protagonizada por un lado por el jugador del dueño de casa, Justo Seghezzo, de la división de Menores de 19 años y por otro, por Máximo Cañas, de la M17 del Club Atlético Estudiantes.
En ambos casos, los dos dieron cuenta de sus respectivas infracciones ante los referees, tras sendas concreciones de tries. Años atrás, algo idéntico pasó en el Club Universitario de Concepción del Uruguay, donde Eduardo Mir, uno de sus máximos referentes, recibiera los aplausos cerrados de todos los presentes en el marco de una reñida final del certamen provincial frente a Camatí. En aquella ocasión, los delanteros del CUCU avanzaron con un maul hasta el ingoal adversario, cayeron en el mismo en busca del try y el referee Claudio Tejero pitó como válida la conquista. “Yo marqué el try, pero el jugador de CUCU se levantó y me dijo que no fue, porque un contrincante puso el brazo y la pelota nunca fue apoyada”, indicó el árbitro y dijo: “Fue entonces que anulé el try y previo a explicarle a los dos capitanes lo sucedido, Mauro De Ángelis -capitán vialense- se acercó al experimentado jugador del uruguayense y le estrechó la mano. Lo saludó y felicitó por su accionar. Asimismo, fue reconocido por el resto de sus compañeros en el tercer tiempo”.
En Nogoyá Rugby Club, temporadas atrás había sucedido una acción con las mismas características y el protagonista, así como Román Manucci hace pocos días, fue otro jugador de Camatí, como Joaquín Molina.
El cruce entre ambos por el certamen que organiza para el Desarrollo la UER, dejó una nota color para destacar y fue justamente durante un momento cuyo trámite del encuentro se encontraba muy reñido y parejo.
En una situación aislada del partido, Molina, alcanzó a entrar al ingoal adversario y a apoyar, aunque lo hizo de manera previa a chocar a un contrincante, girar y caer sobre el touch-ingoal. El referee ese día convalidó el try, pese a que en verdad el mismo no había existido.
La situación se volvió tensa, entre reclamos y discusiones por parte de los dueños de casa, sumado a los de algunos simpatizantes. Y fue ahí cuando el mismo Molina reapareció en escena y se sinceró ante el juez: “Señor, no fue try, antes de apoyar pisé afuera”. Sin lugar a dudas, esa concreción hubiera modificado la estructura del partido en un momento caliente. Sin embargo, primó el espíritu del rugby, lo que está por encima de cualquier resultado.
El vestuario se devuelve como se recibe
La caballerosidad y la humildad son valores que en el rugby no se negocian. De hecho, los ponen en práctica hasta los propios All Blacks. Mucho menos entran en tela de juicio en los equipos dirigidos por el paranaense Renato Sciortino, ex entrenador del Paraná Rowing Club, Unión de Crespo, Echagüe y del Seleccionado Desarrollo de la Unión Entrerriana.
“El vestuario se devuelve como se recibe”, es una de las indicaciones frecuentes que el DT les da a sus jugadores en la previa a cada charla técnica, frente a cada presentación que afrontan sus equipos.
“Después de cada partido, sabemos que tenemos una serie de pasos a cumplir y lo hacemos con mucho gusto. Como en la vieja época, por un lado, un jugador es designado para juntar y llevarse todas las camisetas a lavar. Mientras que, por otra parte, otros jugadores son elegidos para limpiar el vestuario y dejarlo en las mismas condiciones en las que se encontraba cuando llegamos al club…”, contó el apertura de Echagüe, Gabriel De Giambattista.
“Esto es algo que hacemos tanto de visitante como de local, cuando jugamos en nuestro club. Y ya se hizo un hábito para nosotros”, confesó.




















