Cambio de rumbo
La concordiense María Paula Pedrozo, quien integró el seleccionado nacional femenino de rugby durante seis temporadas y anunció su retiro del equipo el año pasado, volvió a vincularse al deporte luego de un año sin actividad, pero esta vez al básquetbol representando al Club Deportivo San Andrés, de Buenos Aires.
Kevin Rivero
Con el transcurso del tiempo, se crean lazos que, muchas veces, perduran para toda la vida. Vínculos interminables, vínculos que hacen bien o te llenan, como le sucede a María Paula Pedrozo con el deporte.
La concordiense nacida el 11 de abril de 1996, que rápidamente se mudó con su familia a la ciudad de Eldorado, inició su trayectoria deportiva en Carayá Rugby Club, en las tierras misioneras. Luego, se calzó la camiseta de Centro Naval, de Buenos Aires; representó a la Unión de Rugby de Misiones en diferentes ocasiones en el Seven de la República y se vinculó al seleccionado argentino de juego reducido.
Con la camiseta celeste y blanca, logró ganarse un lugar de gran consideración siendo una de las referentes del equipo y escribió una gran historia en un proceso que sigue dando señales de crecimiento. Entre sus lauros, se destaca la medalla de plata que obtuvo en Cochabamba 2019 y la presea dorada en los Juegos Suramericanos de Playa de Rosario 2019, además de ser la capitana del elenco nacional en los Juegos Panamericanos de Lima 2019, donde alcanzaron el quinto puesto en la tabla general del certamen.
Sin embargo, en 2020 eligió otro camino. Debido a su trabajo en Kinesiología y Fisiatría, la agenda de la entrerriana era muy apretada diariamente, una causa determinante para seguir en el Alto Rendimiento; por lo tanto, optó por renunciar a la Selección Argentina.
“Era otro momento y me orienté más en cosas personales. Mis objetivos se habían inclinado a lo facultativo y laboral, no sabía cuándo iba a poder volver, entonces di un paso al costado”, contó en un diálogo que mantuvo con MIRADOR ENTRE RÍOS.
De esta manera, su inactividad la llevó a reflexionar y buscar nuevos horizontes, pero no sólo en el aspecto profesional, sino también en el ámbito deportivo. Después de más de un año, Paula decidió encarar una nueva meta y ahora es parte del equipo de básquetbol femenino del Club Deportivo San Andrés, que milita en la liga organizada por la Asociación Femenina Metropolitana.
-¿Qué sensaciones tenés en este momento?
-Estoy muy emocionada por volver a competir. La verdad es que nunca dejé de practicarlo, pero cuando empecé a integrar el seleccionado de rugby, pasó a ser algo más recreativo. Lo hice muy chica y harán 20 años desde que comencé a jugar en el polideportivo de Eldorado, pero ahora lo tomo con más seriedad y voy a dar todo de mí para aportar lo mayor posible a mis compañeras.
-¿Qué te llevó a tomar la decisión de volver a jugar?
-Quise hacer este deporte de otra manera porque es una herencia familiar, ya que mis papás y mis hermanas aún lo siguen jugando, y están contentos de que haya retomado en San Andrés porque medirse y ponerse a prueba siempre está bueno, además de recordarme las mejores épocas de mi vida.
-¿Por qué te involucraste en este club?
-La institución tiene el básquet femenino hace muchos años y los planteles se renuevan en cada temporada, pero tuve la suerte de encontrarme con un equipo que está conformado por jugadoras que lo practican desde la niñez y en el interior del país no se ve mucho eso, porque generalmente cuando los jóvenes cumplen la mayoría de edad, se van a estudiar a otras ciudades.
-¿Qué te dejó tu experiencia en el rugby? ¿Qué similitudes encuentras entre un deporte y el otro?
-Mi paso por el rugby me ayudó a pulir mi carácter y ser más comunicativa. Yo era bastante introvertida y no sabía que era capaz de liderar un grupo. Opino que todos los deportes en conjunto tienen similitudes, pero lo bueno del Seven es que aprendes a jugar en todas las posiciones y si no lo haces, te pones en desventaja. Así que, hoy, si con 1,57 centímetros de altura que mido me piden que juegue de pivot, entre risas me pongo en esa posición y me propongo que funcione. Adaptarme a cualquier circunstancia trató de implementarlo en distintas facetas de mi vida. Además, sabemos los valores que promueve el rugby y, desde entonces, me siento una mejor persona y me gustaría que todos los deportes hagan más hincapié en ello.
-¿Qué destacas de tu juego y qué crees que debes mejorar de cara al futuro?
-En comparación con ellas, mi forma de juego era más precaria o rústica. Obviamente, las tácticas y estrategias van evolucionando y uno nunca deja de aprender. Actualmente nos estamos preparando para la Liga Metropolitana, más allá que todavía no esté definido el fixture porque la pandemia trajo muchas complicaciones y nos mantenemos a las expectativas, pero sabemos que posiblemente arranque a disputarse en septiembre.
-¿Cómo es tu rutina entre el trabajo y el deporte?
-Cuando di los motivos de porque dejaba de integrar el seleccionado, una de las principales razones era el trabajo, porque me quería dedicar más a crecer en el ámbito laboral. Me propuse proyectos personales y profesionales, de los cuales logré concretar varios. Ahora estoy trabajando mucho y aunque me gustaría tener más tiempo para entrenar, me hago los espacios para asistir a los entrenamientos y siento que es el momento donde el cansancio desaparece porque estoy compartiendo un rato con amigas, corriendo y aprendiendo más. En este momento, el básquet es como un cable a tierra.
-¿Cuáles son tus próximos objetivos?
-Ya no planifico mucho a nivel deportivo porque quiero hacer las cosas que me gustan y si no me hacen bien, desisto. Por lo pronto, quiero seguir jugando y trazaré otras metas en el futuro y me gustaría seguir colaborando con el equipo femenino de rugby de La Salle que se ubica en San Martín. Les estuve dando una mano, compartiendo los conocimientos que pude adquirir en los seis años que estuve en el seleccionado nacional e intento transmitir lo que se vive desde otro punto, marcando la importancia de un buen físico o un buen pase, las ventajas que se tiene más en abrir la cancha. Espero poder volver a jugar al rugby otra vez en algún momento, pero soy consciente que es un deporte de mucho contacto y uso mucho el cuerpo en mi trabajo; por lo tanto, iré viendo qué sucede en las próximas temporadas.




















