Novedad editorial
Ariel Gustavo Pennisi.
La letra poética y profunda, cruda y voraz no es novedosa en Marcos Apolo Benítez. Ya la conocimos en “Chaco. Odio en el impenetrable” (Santiago Arcos editor 2015) donde nos avisa: “el racismo es tan explícito que para ellos ni siquiera existe. Lo que sí existe es la persistencia de querer aniquilarse los unos a los otros” o en “La Paliza” (Paradiso 2017) y su cruda idea de los adultos que no llaman a ser imitados dado sus diminutos estados. Lo incomible (Azulfrancia) es una prosa que no se queda atrás y vuelve a golpear resaltando “el lado enigmático y pulsional de la voracidad” como nos dice muy predispuesto Marcos en la siguiente entrevista. El libro será presentado el próximo viernes 17 de septiembre en la librería Craz de la ciudad de Rosario ubicada en el famoso Pasaje Pan (Córdoba 954, local 10) en un evento que contará con la presencia de Juan Ritvo y Gonzalo Santos.
El quiebre. La narrativa
-Esta es tu tercer nouvelle, antes vinieron “Chaco. Odio en El impenetrable” y “La paliza”. Hablanos un poco de esas primeras novelas.
-Como no. Pero antes vale hacer una aclaración: Esta última novela corta, que es la tercera, en realidad fue una de las primeras que comencé a escribir después del “quiebre”. El quiebre fue la vez que decidí abandonar la escritura exclusiva de poemas y pasarme a la prosa. Hasta los treinta, y durante más de quince años, yo solo practiqué versos. A partir de ahí, y sobre todo luego de que un escritor me hiciera una aniquiladora, pero acertada intervención al respecto, me pasé a la narrativa, y todo cambió. La poesía se me había vuelto algo tan idealizado, una forma tan sagrada, “seria” y sofisticada, que terminó por aplastarme. Lo paradójico fue que por la vía de la narrativa entré a una etapa más “adulta y profesional” al mismo tiempo que me retrotraía a las fuentes pueriles y lúdicas de la edad temprana, ya que, a la edad de ocho, nueve o diez años yo escribía cuentos y divagaciones en prosa. Sin embargo, eso no significa que haya anulado la poesía, solo que ahora continúa transfigurada.
De las dos anteriores nouvelles puedo decir rápidamente que Chaco trata de las múltiples formas del odio esa pasión humana tan poderosa y general como el amor, y por eso mismo tan enigmática y acuciante, también del miedo y de la risa. La paliza, por su parte, hace un contrapunto entre la voz de la niñez y la adultez, y aborda la angustia de la infancia, esa que generalmente es negada por los adultos, y de la que luego nacerá la literatura.
-Y Lo incomible, ¿de qué trata?
-Lo incomible es un cuento de hadas macabro que trata de la angurria de ciertos objetos especiales. Objetos que consumimos y a la vez nos consumen, como las imágenes y las palabras, que forman parte de nuestra principal alimentación subjetiva. Pero a la vez habla de la apetencia de algo que no puede ser comido, de algo que va más allá de las imágenes y las palabras, y que termina en la indigestión. Es lo imposible de comer en lo que comemos. De ahí el título. Todo esto articulado a través de la relación escabrosa entre una hija y su madre. La novela también habla de las formas de la gordura y da cuenta de una versión no estandarizada de la feminidad.
-¿Cómo es la estructura de esta nouvelle?
-El libro está estructurado en doce capítulos breves y comienza con un exordio a modo de cuadro cubista. El proceso de escritura fue en dos etapas: escribí gran parte de la novela hace siete años atrás, pero como no terminaba de compenetrarme con la voz femenina del personaje principal, la dejé reposar. Finalmente la retomé para reescribirla a fines del 2019, unos meses antes que estallara la pandemia. Por eso lleva la fecha del 28/12/2019.
El luto y la fiesta. La risa
-El título y el arte de tapa, parece una denuncia a la avaricia y la voracidad. ¿Por qué este nombre e impacto visual?
-El impacto visual, más que a la denuncia obedece a la sátira. Para mí, la sátira es un género importantísimo, que permite avanzar más allá del pesimismo, la queja y el denuncialismo. La sátira permite corroer las formas estereotipadas sin perder la risa. Me gusta que las tapas de mis libros tengan ese valor de impacto, pero no tanto por la búsqueda de la truculencia en sí misma, sino por la mezcla de los opuestos: lo bello y lo horrendo, lo culto y lo vulgar, el luto y la fiesta.
Para esta ocasión tuve la suerte de contar con la ilustración del talentoso dibujante rosarino Horacio Boriotti, quien captó muy bien el tono de la historia, y con su enorme talento creó un bello monstruo inédito, que termina por hacer del libro un objeto tentador. Hay mucho para leer y escuchar en esa imagen crepuscular, como por ejemplo lo que se está diciendo en el filo de la vorágine, o el contraste absoluto entre la oscuridad y la luz de las joyas incrustadas en el monstruo. El resultado final es una puesta en abismo entre la imagen y el escrito. Le estoy muy agradecido.
En cuanto al título, viene de un hallazgo en la obra de Artaud. De hecho, el libro comienza citándolo: “…e insisto: a un mundo que tanto de día como de noche, y cada vez más, come lo incomible para dirigir su maléfica voluntad al logro de sus fines, sobre este punto no le queda más remedio que enmudecer”.
-Se lee en la contratapa del libro: “La gordura es un agujero negro capaz de comerse planetas enteros y quedarse con sabor a poco”. Pienso en los antagonismos sociales que suelen alimentar nuestro injusto planeta, pienso en los antagonismos que son hasta paradójicos por su razón de ser (o razón ontológica), pienso en pobres gordos, ricos flacos. ¿Qué lugar tiene en el libro la voracidad del discurso capitalista? ¿Es una crítica a ese discurso el que reflejas por medio de tu poética prosa?
-Esa voracidad está planteada de manera extrema y en sus consecuencias últimas, incluso de forma escatológica (en el sentido teológico del término). Cierto tono profético en clave paródica sobrevuela el texto. Pero no me interesó poner el nivel socio-económico en un primer plano, aunque igualmente está presente como paisaje y ruido de fondo. Lo que pretendí, más bien, fue resaltar el lado enigmático y pulsional de la voracidad.
-La elección del sello AzulFrancia, parece una elección ideal para el libro, siendo tu primera experiencia con el espacio. ¿Cómo llegaste a la editorial?
-Fue el escritor Juan Terranova quien me recomendó esa editorial y generosamente me puso en contacto con la editora Francisca Mauas. Terranova conocía una primera versión de la novela y le pareció que podía ir con el perfil de la editorial. A partir de ahí tuve la suerte de conocer a Francisca, quien es una editora excelente, muy prolija y profesional en lo que hace, y que poco a poco va consolidando un catálogo cada vez más resonante entre los sellos independientes de literatura argentina.
Marcos Apolo Benítez a fondo
-¿Cuáles son las influencias literarias de Marcos?
-Leo varios libros “en simultáneo”. Me gusta la mezcla, y en ese sentido las influencias son demasiadas y descontroladas, tanto de lo que me gusta como de lo que no, por lo que se me hace difícil destacar algunos pocos nombres. Sin embargo, puedo acotar y decir que en este momento en mi mesa de lectura hay un Fogwill, un Elvio Gandolfo, un Antonio Oviedo, una Eudora Welty, un Thomas Ligotti, un diario de Christa Wolf, un Maupassant y varios de psicoanálisis. Ahora bien, si la pregunta fuera acerca de los escritores que amo, entonces yo diría: Baudelaire, Flannery O’Connor, entre otros.
También me gustaría destacar la relevancia que para mí tienen las influencias extraliterarias, y que son las más ricas, porque vienen del murmullo de todo lo que escucho en los diferentes tiempos y espacios que hábito: la infancia, el consultorio, los sueños, la calle.
-¿Alguna vez pasaste por algún período de bloqueo en la escritura?
-Pienso que sin bloqueos no hay posibilidad de pasaje a otra cosa. Podría hablar de tres tipos de bloqueos. En primer lugar, y acaso el más feroz, es el bloqueo de la inhibición. Particularmente a ese lo resolví en mi análisis. El segundo es el bloqueo del escritor, que tiene que ver con la enfermedad de la idealización, por ejemplo: “la literatura argentina”, “la tradición”, “el escritor ilustre”, “la obra”, “Borges”, etcétera. La idealización siempre habla en imprenta mayúscula y termina siendo aplastante. Un tercer bloqueo surge cada vez que la letra punza, esto es: la resistencia de la materia que aparece en todo arte. Es decir que el bloqueo, en sus diferentes manifestaciones, es un todo indiferenciado al que hay que segmentar, descomponer. La famosa página en blanco más que un vacío es una saturación. En este sentido, escribir es descompletar.
-Se publicó esta tercer nouvelle y ya estás trabajando en la próxima. ¿Qué nos espera?
-Estoy en la etapa final de corrección de lo que será otra nouvelle, que tiene la forma de una pseudocrónica y que se nutre de mi experiencia de haber trabajado en un hospital psiquiátrico. En ella avanzo sobre ciertos fenómenos muy particulares y complejos como la alucinación, el delirio, las adicciones y el terror burocrático de las instituciones. Por otro lado, también estoy trabajando en un libro de cuentos.
Bio
Marcos Apolo Benítez, nació en J.J. Castelli, Chaco, en 1983. Desde el año 2001 vive en Rosario. Es psicoanalista. Publicó: Chaco. Odio en el impenetrable (Santiago Arcos editor 2015) y La Paliza (Paradiso 2017). Lo Incomible (AzulFrancia) es su tercer nouvelle.




















