Carlos Sosa, consultor
Carlos Sosa, consultor y coaching deportivo dialogó con MIRADOR ENTRE RÍOS para tocar diferentes temas, como su regreso a trabajar con el primer elenco de Patronato, el acompañamiento a Iván Delfino previo a su retorno, la relación con el plantel, el estrés, la recepción a Nicolás Albarracín, las redes sociales en los deportistas profesionales, entre otros.
GABRIEL OBELAR
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“El fútbol no es sólo patear una pelota todos los días de la semana”, frase que han utilizado varios referentes o “cracks” mundiales, marcando una clara diferencia entre lo profesional y lo amateur, aunque ello, en diferentes ámbitos vaya de la mano. Lo que sucedió con la atleta estadounidense en los Juegos Olímpicos de Tokio, de no continuar compitiendo por sus “demonios internos”, más los suicidios de futbolistas en el último tiempo, hacen llamar a la reflexión y el pedido de varios deportistas para que se tomen cartas en el asunto.
El deporte de alto rendimiento y el profesional hacen que lo mental sea clave, más en estos tiempos donde el respeto se perdió, la destrucción social es común y aferrarse a lo habitual se hace una costumbre o un mal hábito.
Carlos Sosa, consultor empresarial y coaching deportivo, volvió a trabajar en Patronato luego de tres procesos de entrenadores, provocando un cambio humano y grupal dentro del vestuario Santo, que venía golpeado y que ahora tiene otro color, producto de la comunicación y relación que comenzó a tener el plantel. El especialista en la materia, que cuenta con un importante currículum, atendió a MIRADOR ENTRE RÍOS para conversar de varios temas, sobre todo del presente de Patrón.
“Al plantel lo recibí bien, porque más allá de los pasos de otros entrenadores vi un grupo receptivo, abierto, con ganas de dejarse ayudar y desde ahí parte mi obligación”, aseguró.
PRESENTE
Sosa, quien se considera un futbolista frustrado convertido en coaching, volvió a trabajar en Patronato, siendo su segundo proceso, ya que anteriormente estuvo con Mario Sciacqua, aunque en esta oportunidad su arribo fue en un contexto difícil para el Rojinegro y para Iván Delfino. “Uno tiene que adaptarse, hablar siempre desde el contexto y desde ahí generar un paso a paso diferente. Laburar la cabeza es difícil, genera estrés y tengo que comenzar una charla para convertir la cara mala en buena”, indicó. En la misma idea, confesó: “Ayudé a Iván (Delfino) desde afuera en el torneo pasado, hasta que volví con él y al club y así llegó a la zona de pretemporada. La primera vez que lo vi a Iván, el estado de ánimo, después de siete derrotas no era el mejor, porque a él nunca le había pasado y ahí me encontré con una persona noble y nos sirvió para conocernos y tomar confianza”.
“Desde el primer momento me pareció buena gente y desde ahí, a pesar de la situación, me reflejó tranquilidad en ese contexto. Ahora, con este presente, me hace sentir bien, porque es simple y no necesita hablar mucho para marcarme algo o no, somos simples y prácticos y eso me lo transmite y me siento en un buen momento, más de lo que pensaba”, evaluó.
Sobre el por qué no ingresó antes al grupo, explicó: “En el primer momento no quise entrar porque creí que no era el momento, era inoportuno, por la situación de las derrotas. Ahí conversé por primera vez con Iván y en ese momento sentí que no le servía a él y al club y se lo expliqué, por eso la decisión fue esperar que finalice un momento crítico para ingresar en uno más relajado”.
METODOLOGÍA
Previo a sus dos procesos en la entidad de calle Grella, “Carlitos”, como se lo conoce en el seno del plantel, se asesoró para luego aplicar su metodología: “Antes del proceso con Mario (Sciacqua) y después, tuve colegas que trabajan en el mundo empresa, otros en la parte deportiva y compartíamos las virtudes y defectos, falencias y estudié mucho, porque de lo contrario, el fútbol te lleva puesto”, aseguró. A su vez, indicó: “El jugador de fútbol tiene que trabajar su liderazgo, al igual que el técnico, hay que idear una forma para generar comunicación, se tiene que trabajar en marcas personales, objetivos de semana, de carrera, de mejora”.
“En mi área nutro mucho el mundo empresarial con el deportivo. Lo que traigo de la faceta administrativa por experiencia, se trabaja parecido a la hora de pensar en un objetivo de partido. No es lo mismo entrar con algo en mente que improvisar. Trato de ir de lo simple a lo complejo, y de corto a largo plazo”. En relación a la cabeza del jugador, marcó: “Es difícil clasificar en una sola variante o especie. Hay gente muy abierta y creyente, que ya han pasado por esto, con técnicas de respiración, algunos han estudiado. Hay jugadores que nacen con educaciones diferentes y situaciones diferentes de vida, de contexto. La división se hace desde su punto de partida. Yo decido trabajar con la identificación, desde los líderes como en las empresas. El liderado y el líder o viceversa, los que toman decisiones y también se nutren de otros pensamientos y fuerzas”, compartió.
“Las cabezas de las personas no son fáciles, ya sea de un jugador, técnico o dirigente, trabajar en lo mental y abrirse es encontrarse con lo vulnerable. Hoy la mano, a nivel emocional, viene con la valentía de reconocer el miedo, de saber que tengo un enojo con vos y me saca de partido y eso hay que trabajarlo en la relación diaria”, explicó Sosa.
PATRONATO
En la misma tónica, profundizó en el actual trabajo que realiza en Patrón, donde ya lleva alrededor de 60 charlas, con un equipo que integran profesionales de su consultora, entre otros. “La diferencia que hablo con los chicos, es en base a los procesos y resultados. Sobre los rendimientos hablamos de causa y efectos. Jugué tal partido y ganamos o perdimos, pero lo que se analiza es cómo jugamos, las formas, ideas. De qué sirve ganar, sin una consolidación de proceso o ideas”.
A su vez, amplió: “Cuando lo resultados no ayudan, siempre hay que revisar los procesos, si uno no analiza las causas, estás condenado al fracaso. Los resultados no tapan la ineficiencia, porque por más que vayas ganando, hay que tener los pies sobre la tierra, porque Patronato tiene el objetivo primario que se hace desde la confianza y luego el riesgo. Siempre se evalúa el proceso y los rendimientos y los errores, porque creer que el equipo no tiene nada que mejorar es bloquearse”, definió Sosa.
REDES SOCIALES
El uso de las redes sociales, sobre todo en la actualidad donde son crueles en diferentes aspectos, también se trató en Patronato: “La cabeza se trabaja mucho solo y con formas de vida. En estos casos, le sugerimos a los jugadores, que el día se inicie y finalice sin el teléfono. Hay una sugerencia que tiene que ver con la moderación en el uso del celular al iniciar y finalizar el día, para no abrumar el cerebro de entrada y cerrar para dormir bien. En estos sentidos, con los chicos tratamos que se enfoque en los objetivos, que sean moderados para consumir las noticias”, indicó el coaching.
Uno de los refuerzos de Patronato, Nicolás Albarracín, llegó a Paraná con un antecedente de violencia de género, que no cayó bien, sobre todo porque Patronato, en 2019, rescindió el vínculo de Lucas Mansilla por ejercer violencia de genero contra su pareja. Ante esto, Sosa no le esquivo al tema: “La situación estuvo bien manejada de antemano, de manera preventiva, por ser un tema importante y tan sensible en la sociedad. Se tomaron todos los recaudos que se podían tomar desde lo legal, porque hay cuestiones previstas y se habló con referentes del plantel para saber cómo sobrellevar la situación”.
“En 2019 tuvimos una situación similar, que nos agarró en el medio de la competencia y esa situación fue peor y la decisión fue imprevista y se decidió excluirlo del plantel. En este caso Esteban Quinodoz (presidente a cargo en ese momento) tomó los recaudos legales, después se conversó de manera individual y colectivamente. El plantel lo recibió de buena manera y él mismo se integró bien, porque hubo preparación y se sabía cómo iba a llegar”, explicó Sosa, al tiempo que agregó que “la justicia también se expidió, el proceso está cerrado legamente y es un tema que escapa a mi labor como coach, sino que es más un campo de la psicología. Dentro de mi equipo de trabajo hay una psicóloga que van acompañar lo que pueda surgir, pero él está en otro proyecto, por ser papá, se preparó bien el proceso”.
EGOS
Patronato volvió a tener un plantel extenso, con nombres con experiencia y de peso y mucha competencia interna, que hacen que no siempre el entrenador reciba caras felices de sus dirigidos. Al respecto, Carlos explicó: “El técnico siempre decide desde la competitividad, desde mi lugar, procuro tratar a todos por igual, desde los que juegan a los que no juegan, porque la idea es atender a todos y trato de cuidar las relaciones, cuando mejor estén los que no jueguen, más presión tienen los titulares”, definió.
“Dentro de una de las charlas tocamos el tema ego, porque una parte de eso construye a la persona y te permite crecer y generar ambición y otra que destruye en varios aspectos, hasta en la vida diaria. Trato de construir un scrum para que los líderes, cuando haya alguna actitud que pueda destruir, administre el desequilibrio de egos. Creo en lo grupal e individual trabajamos ese tema. Después, la otra forma de manejarlo, es que ellos cuenten sus sueños y metas, que se analicen, que se cuenten fortalezas y debilidades. Salen temas interesantes, donde cuentan sueños personales y problemas que han tenido y cuando se trabaja la relación, hace crecer el scrum y genera empatía”, amplió Sosa.
SU SCRUM
Carlos Sosa no llegó solo, sino que cinco integrantes de su consultora son parte de esta etapa: “Bajamos nuestra metodología adaptada a Patronato, porque voy tranquilo al entrenamiento porque hay personas que pueden atender a los 30 jugadores y cómo se desenvuelven. Hay mucho cruce de información, pero sin presencialidad, se clasifican cosas como una empresa, porque hay gente propensa a trabajar niveles de ansiedad y otros que pueden generar enojos comprimidos y vamos categorizando problemáticas y charlas”.
Por último, habló de sus objetivos personales: “Mi meta personal, primero me interesa ser un profesional destacado, diferenciando sueño de objetivo. Hoy tengo sueños que no los convertí en objetivos, mi primer sueño era trabajar en un cuerpo técnico profesional y a futuro, me interesa escalar en esto, seguro me interesaría salir del mundo empresa y potenciar esta metodología, que tiene un método y forma y creo que tenemos maneras, formas y jugadores que te hacen sentido a largo plazo, esto de entender al jugador, de entender a quien lidera, más allá de la confidencialidad. Este método, lo quiero seguir haciendo en este ámbito”, aseguró Sosa.




















