Sueño cumplido
La periodista entrerriana en Tokio, transmitió en vivo para el canal deportivo TyC Sports. En un mano a mano con Mirador Entre Ríos habló sobre esta cita olímpica, su relación con Gonzalo Bonadeo, la gimnasia artística y sus inicios en la profesión.
José Prinsich
redaccion-er@miradorprovincial.com
Después de tantas incertidumbres, sumado a un año sin actividad por la pandemia, la llama olímpica volvió a encenderse, lo que generó nuevas ilusiones en miles de atletas. Así, una nueva edición de los Juegos Olímpicos se ponía en marcha. Este año, todas las miradas apuntaron hacia Tokio, donde los mejores exponentes de cada disciplina demostraron todo su potencial con la idea de quedarse con alguna medalla, batir nuevos récords o dejar bien representado a su país.
No quedan dudas de que un evento de estas magnitudes congrega a millones de personas en todo el mundo, quienes acceden a las noticias diaria a través de la enorme cantidad de medios de comunicación que cubrieron los acontecimientos desde Japón. En cuanto a las novedades de la delegación argentina y, como ocurre cada cuatro años, el canal TyC Sports fue uno de los encargados de mantener informados a los televidentes, registrando el testimonio de los protagonistas y acompañando en cada momento a la delegación albiceleste.
Dentro de ese gran equipo periodístico estaba Daniela Etcheverry, lista para salir al aire en cualquier momento. La periodista entrerriana vivió con mucha felicidad y entusiasmo su segunda cobertura olímpica. Anteriormente había estado en Río (Brasil) en el 2016. Concordiense de cuna, la comunicadora cursó sus estudios primarios en la Escuela Normal y la secundaria en el Bachillerato Humanista Moderno, donde terminó en el 2004. Al año siguiente se fue a Buenos Aires a estudiar periodismo en DeporTEA. En el 2008 comenzó la licenciatura en la UNSAL. Tuvo la posibilidad de hacer pasantías en Clarín y luego de haber pasado por varios trabajos llegó a Radio Mitre, lugar que la vio crecer profesionalmente. Actualmente es una referente del periodismo deportivo de TyC Sports, donde ha recibido elogios gracias a sus diversos conocimientos.
Sensaciones
-¿Cómo describirías estos Juegos Olímpicos?
-Fue una experiencia maravillosa desde todo punto de vista y a la vez un privilegio poder viajar en un contexto tan difícil para el mundo, a pesar de toda la incertidumbre en la previa. Esto es un antes y un después en un montón de cuestiones porque fue alcanzar un objetivo que busqué durante muchos años y para el cual me preparé mucho. Era una oportunidad que venía buscando y finalmente se me dio. Ahora veré cómo sigo, buscaré nuevos objetivos con el desafío de mantenerme y de seguir entusiasmada, vigente y con hambre de gloria. Fue mucho soñar con eso que pasó.
-Intensa labor llevaron adelante…
-Tuvimos una logística muy grande. Eran 50 personas allá para estar 17 horas en vivo y coordinar lo que venía en lata o repetido. A todos nos representó un desafío enorme tanto para los directores y sonidistas como camarógrafos y control central. Esto nos sacó del piloto automático en el que entramos todos los días. Estuvimos todos con la energía en sintonía para transmitir algo grande.
-¿Cómo fue tu labor?
-Hacía calle y un poco iba al IBC (Centro Internacional de Transmisiones) a comentar la gimnasia. Estábamos divididos en grupos de tres (camarógrafo, productor y cronista). Éramos cinco cronistas que recorríamos las sedes, más que nada siguiendo a los argentinos. Comenté la gimnasia porque es el deporte que más conozco. Después hice hockey, pentatlón moderno, tiro, natación, taekwondo, ciclismo, vóley, surf.
-¿Tu mejor momento en Tokio?
-Voy a elegir la competencia de Abigail Magistrati, la chica de gimnasia artística de Argentina. Esa jornada fue de las primeras, pude estar en el estadio y transmitir desde ahí. Fue como decir “esto era lo que yo quería”. Hasta último momento parecía que no iba a haber representante argentina porque Martina Dominici había dado positivo en un control antidoping a un mes de viajar a los Juegos.
-¿Y un momento feo?
-El momento del final es un vacío espantoso. Es la satisfacción de haberlo cumplido, pero es un vacío muy grande porque, es como decir, se terminó. Todo esto que tanto esperé ya está, se pasó, se me escurrió. Esa sensación del final es muy fea, aunque creo que fue peor en Río de Janeiro porque no sabía de esta sensación del post y me agarró desprevenida. Ahora me agarra ya sabiendo que esto me iba a pasar. Después de Río me acuerdo que lloraba porque no encontraba un nuevo objetivo, sentí que había tocado el cielo pero luego hubo algo mejor que fue la posibilidad de estar al aire, comentar la gimnasia. Aprendí que hay que buscar un nuevo objetivo.
-¿Por qué ese amor hacia la gimnasia?
-Hice gimnasia en Concordia con Guillermo Avío en el gimnasio Azarián, de donde salieron muchos gimnastas de la Selección Argentina. Practiqué desde los 7 hasta los 17 años, cuando me vine a vivir a Buenos Aires para estudiar. Nunca estuve en la selección ni en vísperas de ir a un sudamericano ni nada. Yo era una modesta gimnasta, como mucho iba a un nacional. Siempre me gustó y lo seguí al deporte. En el último tiempo, a partir de que en el canal me dijeron para transmitir las copas del mundo, desde el 2017 me empecé a preparar mucho. Eso me permitió llegar bastante preparada a Tokio. En realidad, lo estudié mucho por haberlo hecho. Me volví una nerd de la gimnasia para estar a la altura de las transmisiones.
-¿Cómo llegas a trabajar con Gonzalo Bonadeo?
-Yo trabajaba en Radio Mitre. Era un trabajo muy menor, atendía el teléfono de los oyentes y anotaba a la gente para salir al aire, además publicaba audios de las notas (audioblogs). Era un trabajo muy marginal el que hacía pero me servía por la plata y la experiencia. Mi jefa, María Martinelli, fue la que me recomendó. Ahí me contactaron Gonzalo Bonadeo y Marcelo Gantman porque iban a empezar un programa en Vorterix y le gustaba la idea de incorporar a una productora de radio que le guste el deporte para que les coordine el aire. Fui a una entrevista con ellos y me tomaron. Luego Gonzalo me adoptó como una hija y me apadrinó mucho. Con él conectamos con la pasión por lo que hacemos.
-Si pudieras definirlo ¿Qué dirías de él?
-Es exigente y tiene su manera de trabajar. No todos encajan y por eso tiene un grupo muy reducido en el que confía y yo soy parte. Una vez que él ve que puede confiar en vos, te potencia mucho porque los que hemos estado cerca de él estamos todos muy potenciados.
-¿Próxima meta?
-Me encantaría ir a los Juegos Olímpicos de París en el 2024 porque es una experiencia maravillosa. Igualmente me gustaría ir a París no como fui a Tokio sino que sea una mejor versión de mí.




















