Literatura
Ariel Gustavo Pennisi
Se dice de Rosario. Se dice que es la Barcelona argentina, aquella muy bien descripta por la pluma de Héctor Nicolás Zinni. Se dice de Rosario. Se dice que es cuna de grandes artistas, escritores y revolucionarios como Antonio Berni, Ernesto “Che” Guevara, Fito Páez y Roberto Fontanarrosa. Se dice de Rosario. Se dice que es la escuela del fútbol nacional con Marcelo Bielsa y Leo Messi como grandes exponentes. Quizás Rosario sea todo eso que se dice, pero es también la huella de grandes mujeres. Mujeres como Virginia Bolten, Emilia Bertolé, Mary Terán, Rosa Wernicke o Nora Lagos que dejaron más que una insignia, un legado. “Un Hechizo Pluripotente” de las autoras rosarinas Virginia Giacosa y Virginia Luco evoca con letra propia y la magia de la literatura, aquella fuerza del poder femenino que históricamente desde el costado del “se dice” no deja de inscribirse para las generaciones venideras.
“Un Hechizo Pluripotente” es la historia de dos amigas –Isolda y Luna– que están dispuestas a hacer todo lo posible para sacar una nube que oscureció a Rosario. Un libro antiguo y un mazo de cartas extrañas las ayudan a recuperar las historias de mujeres que dejaron su legado en su paso por la ciudad y que se convierten en los ingredientes necesarios para crear ese hechizo.
El libro que cuenta con ilustraciones de Flopa (Flor Monza) e integra el catálogo de la editorial juvenil e infantil Libros Silvestres es presentado en un doble evento bajo el marco del mes de la infancia el próximo domingo 15 de agosto en La Ciudad de los Niños y el viernes 27 en la Biblioteca Argentina. Desde Mirador Provincial, dialogamos con Virginia Luco, una de sus autoras.
-¿Cuándo nace la idea del libro?
-La idea del cuento nace en el 2019. Es parte de un proyecto más grande que esperamos poder materializar en algún momento. Es fruto de la mezcla de nuestras inquietudes, recorridos, nuestras maternidades y experiencias de crianzas. Ambas trabajamos en temáticas relativas a las infancias, juventudes y género hace tiempo y de alguna manera queríamos generar estrategias a través de distintos lenguajes para llegar a estos públicos con el objetivo de visibilizar historias de mujeres que transitaron por la ciudad de Rosario.
Nos gusta mucho investigar e indagar sobre la producción de mensajes hacia niñas y niños en clave feminista. En los últimos años hay muchos libros, piezas e ilustraciones que ponderan mujeres que rompieron mandatos en distintas épocas y disciplinas. Nosotras quisimos hacer lo propio con mujeres más cercanas a nuestra historia local. Si bien inicialmente nuestro proyecto tenía un corte más biográfico para acercar estas historias a les niñes, fue gracias a Carolina Musa de nuestra editorial Libros Silvestres que nos animamos a generar otro tipo de historia. Esta invitación nos hizo salir de nuestros lugares más conocidos tal vez cómodos desde lo profesional y crear esta historia que de alguna manera es una mezcla de nuestros gustos, saberes e inquietudes.
-¿A qué público está dirigido?
-El libro está dirigido a quienes quieran leerlo sean adultes o niñes. Nos gusta mucho la idea de la editorial de pensar que los libros no tienen edad. Hemos tenido devoluciones de niñes de todo tipo. Cada une se queda con una parte diferente y de acuerdo con sus gustos resalta algo en particular. Algunos se detienen en las ilustraciones de Flopa reconociendo lugares de la ciudad, otres maravillados por las cartas que trae el libro. A otres les atrapa el misterio, el mapa, los conjuros o la nube en la ciudad.
-¿Cómo fue el armado?
-Como contábamos nosotras somos amigas y compañeras de trabajo. Los feminismos, las maternidades y crianzas de cada una, nuestras lecturas e intereses se fueron convirtiendo en los ingredientes de este proceso creativo. La forma en como lo escribimos de alguna manera se condice con la misma historia, la escritura a cuatro manos fue lo que dio lugar a que el cuento nos llevó a lugares más inesperados y para nosotras más “potentes”. Si bien arrancamos con su escritura en el 2019 después de recibir el premio Entre Todos de la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Rosario, la finalización del mismo fue a lo largo del 2020 atravesadas por la pandemia, bajo la modalidad de teletrabajo y asumiendo con más fuerza las tareas de cuidado mientras nuestros hijos no asistían presencialmente a la escuela.
Así que la historia se nutre de muchas videollamadas, muchos audios y mensajes, archivos compartidos que se modificaban y cuando pudimos, encuentros para revisar y releer el cuento.
Sobre brujas y otros estereotipos
Afirma Virginia que no recuerda exactamente cómo llegaron a decir: “Vamos a hacer una historia con brujas”. Pero una vez definido “estábamos convencidas de salirnos del estereotipo que circula en la literatura infantil sobre ellas, donde siempre se las identifica con lo malo”.
La experiencia de escribir el libro es una oportunidad para realizar una revisión de la historia desde la literatura si se hace “en clave feminista, las acusadas de brujas fueron mujeres que detentaban conocimientos de medicina, aquellas a las que la comunidad requería ante alguna afección, muchas eran parteras y curanderas. También estaban bajo esa categoría las mujeres solteras, las viudas, esas que se habían salido del modelo de mujer madre. En definitiva, mujeres que buscaban ejercer su autonomía, que quisieron estudiar o hacer actividades que en ese tiempo se consideraban de varones. Creemos que en ese proceso histórico se construyó este personaje ‘maléfico’ como forma de amedrentar y una vez más modelar lo que se esperaba sobre nuestros cuerpos y deseos. La literatura fomentó mucho ese estereotipo mostrando brujas vestidas de negro, con sombreros puntiagudos, verrugas en la nariz y nosotras quisimos corrernos de ahí al contar esta historia”.
No todo queda ahí, tomaron el desafío de “ reivindicar la figura de la bruja como la de esas mujeres que se animaron a romper estructuras, desafiar mandatos, y en definitiva a hacer magia. Porque… ¿qué es la magia si no querer transformar las cosas?” aportando por medio del libro “otros lenguajes simbólicos que emulan el tarot, los calderos, los conjuros mezclados con elementos característicos de la comunicación digital a la que niñas y niños están habituados”.
El libro se presenta alejado de las extremidades, “quisimos salirnos de las polarizaciones, e invitar a una lectura que pendule entre aspectos que muchos presentan como opuestos. Por eso encontrarán la mezcla de los saberes ancestrales de abuelas con tutoriales y celulares, una estética bien moderna en el cuento, pero elementos característicos e icónicos de la ciudad o de las figuras de las brujas”.
Medio ambiente
-Las mujeres de la historia narrada vienen a hacer todo lo posible para extinguir una nube que cubre Rosario. ¿Es un disparador para poder repensarnos como sociedad en el cuidado del medio ambiente?
-La realidad es que si bien el fuerte de la escritura fue en el 2020, coincidiendo con la visibilización de la temática de los humedales y las quemas cotidianas de nuestro ecosistema frente a la ciudad de Rosario, la nube que aparece como elemento disparador de esta historia fue un elemento anterior, no fue algo pensado en relación a lo que estaba pasando directamente. Ahora leyendo en retrospectiva fueron muchas las personas que nos preguntaron si se vinculaba con ese humo. Aún así la metáfora que quisimos crear tiene que mucho que ver con la ciudad en la que vivimos y decidimos habitar, del aire que respiramos como elemento vital y compartido.
La historia que elegimos contar versa en preguntarse e interrogarse cómo hacemos ciudad, cómo la habitamos, cómo nos conectamos entre nosotres, y la recorremos. El cuento se teje sobre la idea de habitar los espacios y de hacerlo a conciencia. De ahí, por ejemplo, que al hablar de los pasillos en los que viven Isolda y Luna hacemos mención a la gentrificación de la ciudad y al crecimiento de enormes construcciones de
cemento que avanzan sobre los espacios verdes.
-Pensar la ciudad que queremos para el futuro.
-Claro, intentamos con este cuento pensar a la ciudad más allá de su arquitectura, recuperando la historia de quienes transitaron sus calles, pero también anclándola en un paisaje y en un ambiente que no es solo un entorno sino un hábitat, dando cuenta del juego simbiótico entre ese espacio y quienes lo habitamos.
La nube no es el humo proveniente de la quema de los humedales, pero sí habla de la necesidad de hacer ciudades más vivibles, más igualitarias, más equilibradas, con relaciones menos asimétricas y sobre todo ciudades más afectivas.
Virginia Giacosa
Nació en Rosario en 1977. Es comunicadora social por la Universidad Nacional de Rosario. Como periodista trabajó en diarios, revistas y portales de noticias. También hizo producción en radio, televisión y cine. Actualmente coedita revista Rea, escribe de cultura y libros en el diario La Capital y de feminismos en femiñetas. En 2019 ganó la beca de creación del Fondo Nacional de las Artes para la adaptación de un cuento de su autoría a guion. Es integrante de Ni Una Menos Rosario y “Un Hechizo Pluripotente” –en coautoría con Virginia Luco– es su primer relato para niñes editado por Libros Silvestres.
Virginia Luco
Nació en Rosario en 1982. Estudió Ciencia Política en la UNR. Siguió estudiando y se especializó en temas relacionados a las infancias, juventudes y género. En sociedad con una amiga creó “Muchos Mundos” una marca de ropa sin distinción de géneros para niñes pensada para saltar y jugar. Se define como aficionada al tarot y a la astrología, dos lenguajes que encontró para aprender a mirar al mundo de otra manera. “Un Hechizo Pluripotente” es el primer libro para niñes que escribió junto a Virginia Giacosa.




















