Opinión
En sus tres primeras presentaciones en la Liga Profesional de Fútbol, Patronato se mostró como un equipo ordenado, práctico y que sabe a lo que juega. Aún queda mucho camino por recorrer, pero el Santo parece haber encontrado el rumbo rápidamente.
VÍCTOR LUDI
El inicio de Patronato en la Liga Profesional de Fútbol (LPF) 2021 es esperanzador, aún luego de la derrota ante Independiente. Si bien aún resta una eternidad para que se definan los descensos del 2022 (vale recordar que este año tampoco habrá pérdidas de categoría), el Negro inició a paso firme esta temporada, que es fundamental para sus aspiraciones luego de pobres campañas.
Para argumentar esto, primero debemos tener en cuenta que comenzó ganándole a dos rivales directos como Aldosivi y Sarmiento de Junín, en esos partidos que se dicen de seis puntos, ante equipos con los que luchará por permanecer en la elite del fútbol argentino.
Pero, además, porque futbolísticamente Iván Delfino volvió a las fuentes, al estilo de juego que le dio grandes alegrías al pueblo rojinegro. Ya sin los caudillos de otras épocas, el Viejo conformó un equipo ordenado, aguerrido, que sabe jugar sin el balón y, cuando lo recupera, apuesta a ofensivas simples, pero correctas. A eso hay que sumarle la jerarquía individual de futbolistas como Sebastián Sosa Sánchez, Héctor Canteros y Matías Ibáñez, por mencionar algunos; sumados a que Nicolás Delgadillo y Gabriel Gudiño, con ciertas irregularidades es cierto, parecieran regresar al nivel que mostraron años atrás en Vélez y Atlético de Rafaela, respectivamente.
Si bien todavía hay mucho por corregir –en ambos goles del Rojo hubo errores en el retroceso, por ejemplo-y es un plantel relativamente corto, la sensación que ha dejado el equipo es que Patronato sabe a lo que juega y, sobre todo, sabe cuáles son sus objetivos.
Ahora, deberá dar vuelta la página y dejar atrás el sinsabor de la derrota en Avellaneda para recibir a Newell’s, el lunes 2 de agosto. Ante el conjunto rosarino intentará continuar de racha como local, donde lleva hilvanado cinco triunfos en sus últimas presentaciones. Hacerse fuerte en el Grella fue una de las claves para que el elenco de barrio Villa Sarmiento en menos de 15 años haya podido llegar desde el Argentino B hasta disputar, por lo menos, nueve campeonatos consecutivos en la máxima división del fútbol argentino.
Patrón de a poco está recuperando esa imagen de equipo duro, ordenado al que para vulnerarlo habrá que sudar la gota gorda. Es la fórmula, es el camino de Patronato y debe marchar por ahí.




















