Para un surtido abastecimiento
Mariana Melhem
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A medida que se consolidaba el sistema territorial con ocupación efectiva de áreas rurales y urbanas en Entre Ríos, las demandas superaron a las necesidades básicas pasando a incluir otros artículos vinculados al sistema productivo y más tarde a objetos suntuarios instalados por las corrientes de moda provenientes del extranjero.
La ubicación estratégica de nuestra provincia y el hecho de estar surcada por ríos navegables hizo que la distribución del comercio de aprovisionamiento se desarrolle de forma equilibrada en el territorio y sin mayores concentraciones en los centros urbanos. Los productos provenientes de otras latitudes ingresaban desde la República Oriental del Uruguay ya que, durante la mayor parte del siglo XIX, las transacciones mayores se hacían con el puerto de Montevideo más próximo y accesible que el de Buenos Aires.
Establecimientos comerciales
Los tipos de comercio pueden sintetizarse en tres grandes grupos: pulperías, ramos generales y grandes tiendas.
Las pulperías fueron las primitivas formas de comercialización que incluían: alimentos, bebidas espirituosas, ropa y calzado, entre otros. Estas se ubicaban en el cruce de los caminos y también ofrecían servicios de avituallamiento al viajero que se movía a caballo (único medio de transporte junto a la carreta).
Un ejemplo de este tipo de construcción es el de una vivienda y pulpería conocida como “La Posta” localizada a las afueras de Nogoyá en el antiguo camino que la unía a Gualeguay. Según tradición oral, la construcción servía de posta para los incansables viajeros de mediados del siglo XIX. Su ubicación en el cruce de dos caminos, en un tiempo donde las ochavas no eran usuales, demandó la colocación de sendas puertas, una a cada lado de la arista que formaban las calles. Este recurso frecuentemente utilizado, permitía ver a lo lejos y en ambos sentidos quién se aproximaba.
El tipo almacén de ramos generales fue uno de los más usuales con un surtido de productos más completo que la pulpería. Así se hablaba a principios del siglo XX del “Almacén de los Amigos” como uno de los parajes más pintorescos de la Colonia San Gustavo que no sólo era un almacén, sino que se complementaba con carnicería, panadería, fonda y una propiedad de 300 hectáreas destinada a la explotación agropecuaria.
Otros casos, cuyos edificios aún se encuentran en pie, son el actual Museo Aceñolaza, de Villa Urquiza, donde estanterías y mostradores dan cuenta de su función original. Mientras en Urdinarrain se destaca el bar “No Tengo”.
Estas primeras formas crecieron hasta transformarse en comercios de ramos generales que ofrecían: artículos de almacén, farmacia, tienda, talabartería y hasta instrumentos musicales. El propietario de estos establecimientos solía complementar la actividad comercial con el acopio de productos de la tierra, la exportación e importación.
En Rosario del Tala, la casa comercial del Sr. Egidio Trevisan abarcaba los ramos de tienda, almacén y ferretería —por mayor y menor— barraca de frutos del país y representación de varias casas de Buenos Aires.
Mientras, el establecimiento del Sr. Vicente Solimano en Gualeguay (1871) contaba con fabricación de calzado, talabartería, lomillería, joyería, relojería y platería, junto a un ungüento antirreumático de fabricación propia.
A finales del siglo XIX y principios del XX algunas de estas casas eran conocidas como grandes almacenes y sus ventas se realizaban al menudeo y al por mayor abasteciendo ciudades y campaña. Es el caso de La Bola de Oro (1875) de La Paz que reunía tienda, almacén, corralón de maderas, ferretería y ropería, a las que se adicionaba una barraca de frutos del país.
Artículos de moda
A principios del siglo XX, Influenciados por el gusto europeo que se ponía de relieve en publicaciones dirigidas a la naciente burguesía, surgieron las grandes tiendas destinadas a la venta de artículos de moda.
Concebidas como lugar de paseo y escenario para la representación social, encuentran el caso paradigmático en Gath&Chávez, de Buenos Aires. Esta tienda nació de la sociedad conformada por el argentino Chávez (oriundo de Santiago del Estero) y el inglés Gath, e inició su actividad como sastrería masculina, ampliando rubros al poco tiempo. La exitosa empresa comercial tentó a capitales ingleses para adquirirla, transformándose así en The South American Stores Gath&Chávez y a partir de allí, instalaron cerca de 25 sucursales en todo el país, sumando además una filial en Chile. El proyecto tipo estuvo a cargo de los arquitectos Lauriston Conder, Follet y Farmer. La firma se instaló hacia 1904 en Paraná y luego en Concordia (1927), concretando para ambas el edificio propio en 1928.
Siguiendo los gustos porteños, en Entre Ríos se dan diversas manifestaciones arquitectónicas para tiendas de capitales locales. Así se distinguen La Mosca Blanca, en Victoria y Nogoyá, Casa Tófalo (luego El Sportman), en Concepción del Uruguay; Casa Morena, en Urdinarrain; Casa El Sportman (actual Centro Textil) en Victoria; El Guipur, Casa Rosa y Preston, en Paraná, entre muchos otros.
Características espaciales y constructivas
Estos espacios fueron concebidos como grandes salones, de uno o más niveles, donde se disponían los escaparates y mostradores. Utilizaron estructura de acero y hormigón que permitía liberar los muros y disponer de grandes paños vidriados separados del nivel de piso por un zócalo bajo. La localización se daba preferentemente en esquina y definía el área de ingreso sobre la ochava, a través de una marquesina que, de acuerdo con la época, estaba constituida por acero y vidrio o de hormigón armado.
Además de las grandes vidrieras que invitaban a consumir los productos ofrecidos, la cartelería era otro elemento indispensable para llamar la atención del público.
Los cambios de hábitos sociales, sumado a la aparición de otros centros comerciales, ha ido modificando estas formas de consumo, no obstante, las arquitecturas permanecen portando otras funciones.




















