El asesinato de Cristian Perdomo
La autora de “Cristian”, una biografía de Cristian Perdomo, donará la recaudación por la venta del libro al hospital Santa Rosa, en memoria del malogrado joven villaguayense que soñaba con una carrera en el Servicio Penitenciario y fue asesinado por un oficial durante una práctica de tiro y un “baile” en el cual empezó a dispararles y uno de los impactos sesgó la vida del joven de 21 años.
Ceferino Azambuyo
redaccion-er@miradorprovincial.com
Como todo joven cuando comienza a dar los pasos de emancipación, Cristian esperaba poder ayudar a su humilde familia que esperaba la superación, por las ganas que demostraba y la manera especial de mirar la vida, siempre pensando en los demás y sabiendo compartir lo que de manera material le pertenecía tanto como la otra moneda, la del alma entregándose a la amistad y el compañerismo en todas la etapas de su corta vida, truncada de manera criminal en plena juventud. Cristian fue, hasta su muerte, el único sostén de la familia, radicada en Villaguay.
Malvina Soledad Verón escribió la biografía de Cristian Perdomo, a quien conoció de una manera profunda, y decidió enfocarse en el libro para entregar un contenido de relatos cortos de su vida personal.
Soledad, ahora docente de nivel inicial, relata que conoció a Cristian en su niñez hasta llegar a su preadolescencia. “Sus tíos vivían en el barrio Buen Pastor, al igual que mis padres. Allí lo conocí y solíamos pasar gratos momentos con la familia Perdomo quienes me consideraban parte de su entorno familiar. Cristian recurrentemente asistía a visitarlos porque era como un hijo para ellos. Cristian vivía con su madre, abuela materna y hermano en calle España en barrio Belgrano, a la vuelta del Parque Eva Perón”, relató Malvina.
A modo de anticipo de su libro, que se encuentra en imprenta, brindó detalles sobre el contenido en líneas generales, ahondando en un aspecto muy humano que muestra su estrecha relación y admiración por este chico que salía a forjar su futuro y una bala asesina truncó sus proyectos.
Malvina describe quién fue Cristian como persona y cómo su muerte aún después del paso del tiempo hace que se lo siga recordando desde una mirada trágica y conmovedora. “Este libro permite dar un giro a la historia, intensificando más lo positivo y magnífico que fue Cristian y mi conexión con él”, señala.
Otra mirada
En diálogo con MIRADOR ENTRE RÍOS, la escritora dijo el motivo que la impulsó a escribir este libro “es poder llegar a todas aquellas personas que se identifiquen con su historia. Transformar el dolor y tristeza en una mirada diferente, que pueda mostrar y remarcar la vida de este joven y no lo negativo ante un hecho tan dramático”.
La amiga del recordado joven agregó que “el paso del tiempo no es sinónimo de olvido sino de superación y supervivencia”. Conocer por sobre todo quién fue, la hermosa persona que era y sus sueños. Una palabra que lo definía era solidaridad; de ahí parte la idea de poder lograr recaudar fondos con su venta, para la compra de un elemento necesario para la salud. El mismo será entregado en su nombre al hospital de la ciudad de Villaguay, dejando así un pedacito de Cristian en la vida de los demás”, explicó la autora.
Malvina agradeció a la familia de Cristian, su hermano Juan Perdomo, “por su acompañamiento permanente, al confiar en cada paso dado y brindar información para el contenido de esta historia que nació de un proyecto y sin dudas formará parte de su legado como familia, de ahora en adelante”. Reconoció además “el apoyo económico del municipio de Villaguay que ha sido fundamental para la impresión del libro y el interés de la intendenta, quien dedicó parte de su tiempo al compromiso de escuchar mi proyecto. A los integrantes del equipo del área Cultura, al jurado del concurso por seleccionar y brindar esta posibilidad de subsidiarlo económicamente. Es sin dudas una caricia al alma a los artistas y cultores de Villaguay para saldar un sueño por cumplir”.
El asesinato
Corría el mes de marzo del año 1997 y en la reconstrucción del caso, se pudo determinar que los aspirantes a agentes del Servicio Penitenciario provincial miraban cómo sus superiores practicaban tiro al blanco en el paraje Las Piedras, ubicado en las afueras de Paraná. Lo que siguió determinó la suerte de Cristian cuando uno de los oficiales erró varias veces el blanco, y se escucharon algunas bromas entre los cadetes que habrían generado el enojo del oficial Néstor Ruiz Moreno, que les ordenó correr hasta una zanja para resguardarse de los disparos que él les hacía con su arma reglamentaria, utilizando balas de plomo y no de fogueo, que son las que se usan durante las prácticas para evitar algún accidente.
Los jóvenes debían arrastrarse entre pastizales, mientras Ruiz Moreno les gritaba: “Al que levanta la cabeza lo mato de un balazo”. Fue en ese momento en que el cadete Cristian Perdomo, de 21 años, recibió un balazo en la nuca.
El joven fue atendido en el hospital San Martín pero falleció horas después, en tanto las autoridades del Servicio Penitenciario hablaban de un lamentable accidente durante un ejercicio de tiro de rutina. Posteriormente reconocieron la tremenda negligencia de Ruiz Moreno y la actitud inadmisible de un oficial que utilizó métodos desterrados hacía años en los organismos de seguridad, para ese entonces.
La carátula judicial fue de homicidio culposo en el comienzo de las investigaciones pero las reacciones que condenaron el crimen fueron unánimes y en eso tuvieron un rol fundamental los medios de comunicación. El entonces gobernador de la provincia, Jorge Busti, ordenó la exoneración de Ruiz Moreno, una reestructuración del Servicio Penitenciario y una indemnización para la madre del cadete, Asunción Perdomo, quien mantenía a su familia vendiendo billetes de lotería por las calles de Villaguay.
La condena
Los abogados de la familia Perdomo, Carlos Lobbosco y Pedro Rodríguez, aseguraron que fue un asesinato y no un accidente, y los testimonios de los cadetes que presenciaron el hecho provocaron el cambio de carátula. Fue así que el oficial instructor Ruiz Moreno quedó detenido por homicidio simple en la Unidad Penal 1 de Paraná. Los abogados Lobbosco y Rodríguez habían requerido al tribunal —integrado por Juan Juan Sobrero, Felipe Celli y Juan Ascúa— la calificación de homicidio con alevosía en concurso de vejaciones, un delito con pena de reclusión perpetua.
El abogado de Ruiz Moreno, Marciano Martínez, planteó un accidente y solicitó la absolución de su defendido aunque el tribunal coincidió con la fiscal Susana Lacorazza de Cabrera, que pidió doce años de prisión.



















