Liga Profesional
Patronato le ganó a Boca Juniors en el Grella por la última fecha del torneo pasado, a Villa San Carlos por Copa Argentina e hizo historia y por primera vez jugará cuartos de final y el sábado, en un partido clave para permanecer y transcurrir, a Aldosivi en Mar del Plata.
EZEQUIEL RE
El pueblo rojinegro está feliz y se lo merece. Por todos los años oscuros, por el Covid que golpeó y por el sol que al fin sale.
Pero la felicidad no es completa, primero por la situación general por pandemia y segundo porque esa pandemia se llevó gente buena, feliz y apasionada. Y en esa línea estaban Miguel Hollmann y Marcelo Miño (ayer un mes de su ausencia). Uno presidente del club, el otro reportero gráfico. Pero tenían una cuestión en común. Tito llevaba a Patronato en el corazón. Marcelo también y hasta tatuado en su piel.
No quiero caer en el disgusto dominguero y sí me gustaría disfrutar de este momento único. Ahí está el Patrón saliendo de los últimos puestos, encaminando resultados positivos y esperando por el Xeneize y River por Copa. Esperando por Sarmiento de Junín el fin de semana para seguir gestando momentos intransferibles de felicidad. Miren que locura de racha: Patronato ganó su tercer partido de manera consecutiva (incluido el juego con Villa San Carlos en Copa Argentina), logrando quedar en los tres compromisos con el arco invicto.
El último gol en contra fue en cancha de Vélez, cuando Centurión de penal marcó el único tanto del partido en la derrota 1 a 0.
De los últimos ocho compromisos el Negro ganó seis y perdió solamente dos. Anotó diez goles y le convirtieron en cuatro oportunidades. Matías Ibáñez logró mantener la valla invicta en cinco de estos ocho partidos.
¿Y por qué no disfrutar de este momento? Decía el querido técnico de Patronato en el 98, Gustavo Alfaro (hoy Selección de Ecuador) que las alegrías en el fútbol son efímeras. Me atrevería decir que en la vida también. Entonces a disfrutar el minuto a minuto. El partido a partido. En el fútbol y en la vida.
Pero, quiero quedarme con una anécdota que mi amigo Fabián Della Ghelfa me contó hace un rato. Y que vincula a Tito, Marcelo y su hermano Mario, árbitro. Hace años, en una cancha de la B Nacional (San Martín de San Juan) Tito recorría el campo de juego y se cruzó con Marcelo que esperaba para sacar fotos. En ese momento se le acercó y le dijo “¿Marito será que hoy metemos un batacazo?”. Lo miró y le contestó: “Yo soy Marcelo, Tito, Mario es mi hermano que es árbitro”. La cuestión que cada vez que se veían Tito se lo confundía con Mario y así quedó. Siempre para Tito Marcelo, en nombre, fue Marito. Y lo recordaban de manera graciosa, en esas previas en las canchas argentinas donde jugaba el Patrón.
“Marito, ¿será que hoy podemos dar el batacazo?”. Así fue Tito. Patronato metió el batacazo. Pero de todas las lágrimas de felicidad, un par se escapan por la emoción de sus ausencias sin olvido.




















