Fútbol femenino
Antonella Aquino se encuentra viviendo en Buenos Aires dónde cumple su sueño de jugar profesionalmente. Forma parte del plantel de primera división del Club Atlético Platense, como arquera. Más allá de la satisfacción que esto le brinda, afirma que la situación de las futbolistas mujeres dista mucho de la de los varones, y que actualmente es imposible vivir con lo que se gana.
Lucía Torres
La arquera de Chajarí, Antonella Aquino, llegó a Platense luego de jugar en Excursionistas, Atlanta, San Lorenzo y Lanús. “Me incorporé después de la cuarentena estricta del año pasado, cuando había quedado parado todo el fútbol y todos los deportes en Argentina. Cuando salimos de fase uno y volvimos a entrenar, me incorporé al equipo”, contó la joven en comunicación con MIRADOR ENTRE RIOS.
Al ser consultada por las características del fútbol profesional femenino dijo que es “totalmente distinto al masculino”, aclarando que hay cosas en las que están en igualdad de condiciones “cuando jugamos en los mismos estadios, con el tema de la indumentaria que nos dan, pero no más que eso”.
“En el plano económico es algo totalmente distinto, nosotras básicamente no podemos vivir del fútbol”, remarcó la deportista, añadiendo que una jugadora, con el sueldo que brindan desde el club no puede vivir, porque no se puede mantener sólo con eso. “Quienes lo hacen, como en nuestro club, es porque siguen viviendo con sus padres, entonces hay muchos gastos que no tienen”, expresó.
Tiempo y dedicación
El hecho de tener que contar con un trabajo anexo al deporte complica a las jugadoras a la hora de dedicarle tiempo para entrenar o contar con una buena alimentación.
“En mi caso hace un par de meses se me complicaba para ir a entrenar porque era en horario laboral, y no me daban la posibilidad de acomodar mis tiempos para poder asistir. Además si tenés que trabajar fuera de tu casa por ahí no es tan fácil cumplir con almuerzos sanos y adecuados, o las horas de sueño y todo eso en el rendimiento se nota”, indicó.
En su caso particular actualmente trabaja desde su casa, como atención telefónica de una empresa de cable e internet.
“Tengo la posibilidad -agregó- de cocinar en mi casa, no tengo que trasladarme, pero igualmente el horario lo tengo que cumplir, por eso se me complicaba para salir a entrenar, además es un trabajo que me demanda mucho cansancio mental, que también repercute”.
Ante esto aclaró que si bien el club contempla esta realidad de muchas jugadoras que no pueden cumplir con los entrenamientos como estarían previsto, “a la hora de pelear un puesto en la cancha, soy consciente de que no lo puedo hacer frente a alguien que sí entrena todos los días, eso es así y si bien lo entienden, futbolísticamente no me sirve”.
En su caso, al ser arquera, se trata de un puesto distinto al de una jugadora de campo, “no tenemos tanto recambio, y hay mucho para seguir creciendo, y si no tenés minutos y no jugás, lo vas perdiendo y no se puede seguir creciendo”.
Más tiempo en Primera
Aquino asegura que otra de las diferencias con respecto al fútbol masculino es el margen de edad que tienen para jugar en Primera División, que es mucho más amplio con respecto a sus pares de sexo opuesto: “Mientras puedas y quieras, seguís jugando, aunque físicamente te das cuenta cuando ya no se está en condiciones, pero no hay tanto límite”.
Incluso para el inicio de la carrera profesional, se lo puede realizar desde muy pequeñas, a partir de los 14 años. “Al no haber tanta competencia en las divisiones anteriores, a partir de los 14 años ya es posible jugar en primera”. En el equipo de Antonella, por ejemplo entrena una chica que cumplió 14 años este año. “En todos los partidos ingresa unos minutos, y quizás se enfrenta del otro lado con jugadoras de 31 años, es un abanico muy amplio de edades”. Más allá de esto aclaró que no se nota la diferencia: “Las más grandes nos tenemos que esforzar un poco más en el entrenamiento, y hay más técnica, entonces no se notan las diferencias”.
En su caso Antonella tiene 27 años, así que espera poder seguir atajando por muchos años más: “Espero que me queden muchos años para seguir jugando”.
En el torneo
Actualmente Platense está disputando el torneo que tiene dos zonas, de las cuales clasifican cuatro equipos de cada una. Esos cuatro equipos luego se cruzan y se disputan cuartos de final, semi y final, a partido único.
“A nosotros nos queda la última fecha, donde jugamos ante Central, en Rosario, esta semana”, contó Antonella, aclarando que “hoy en día estamos en quinto lugar, compartiendo los puntos con el cuarto, y es Central nuestro rival directo, por lo que tenemos que ganar o ganar, porque si ganamos pasamos nosotras y si perdemos, pasan ellas a la siguiente instancia”.
En esta etapa no hay posibilidad de penales, porque si hay empate se define por diferencia de goles. Sí los habría en las instancias de cuarto de final o semi. Ante este panorama Antonella aclaró que los penales “es cuestión de suerte, y juegan mucho las emociones, lo difícil va a ser al ir pasando de etapas durante los 90 minutos, con equipos quizás mejor preparados porque las jugadoras pueden dedicarse más tiempo a esto, es ese el temor más grande, más allá de penales sí o no”.




















