Opinión
Pese a que representan al país, la provincia y la ciudad de orígen, los atletas deben, además de entrenar, estudiar y trabajar, vender pizzas, gorras, pastelitos, alfajores para poder viajar y competir. La del palista Manuel Garaycoechea, es apenas un ejemplo de un Estado ausente.
EZEQUIEL RE
Son deportistas de élite, se entrenan como pueden. Esta historia del concordiense Manuel Garaycoechea y su hermano se repite. No solamente en su ciudad sino en el resto de la provincia y el país. Llueven notas a la redacción de Mirador Provincial, como esta escrita por Belén Fedullo. Los deportistas nuestros que nos representan en el Mundo, aparte de sus trabajos, aparte de sus entrenamientos tienen que organizar alguna venta de algún producto para conseguir la plata y viajar.
Se insiste: a representar a la Argentina. Hace poco se supo de un atleta entrerriano que vendía pastelitos para comprarse zapatillas de competición, en Paraná una deportista vende gorras. ¿Y el Estado? Donde están los municipios, la Provincia, la Nación.
¿Tendrán que aparecer más influencers como Santi Maratea que consiguió el dinero para que viajen atletas al Sudamericano?
Lo peor, es que los atletas ya normalizaron esta situación, porque nada esperan de un Estado en todos sus niveles ausentes. Solamente presente en la foto si logran medallas con el título "Acompañé a Juancito que logró la medalla, orgullo nuestro". Pero en la previa. En la previa no están. Como tampoco está la Ley del Deporte vigente en Entre Ríos. Funcionarios de todos los niveles, dirigentes de Federaciones y Asociaciones hora de que se hagan cargo. No busquen pretexto.
Y busquen los archivos de lo que prometieron y no cumplieron con el deporte. De hecho Paraná tuvo ya en este período dos directores de deportes que renunciaron y ningún plan. Que esta triste pandemia no sea chivo expiatorio. Más empatía. Cuando mencionen la palabra "trabajo articulado" recuerden que Manuel Garaycoechea para representarnos a nivel Mundial, debe vender pizzas.




















