Opinión
El vialense Tomás Chancalay está viviendo su mejor etapa como futbolista profesional. Desde su llegada a Racing lleva 10 goles, siendo clave para que la Academia esté en las semifinales del torneo local y en los octavos de la Copa Libertadores de América.
VÍCTOR LUDI
Tomás Chancalay es uno de los jugadores con mejor presente en el fútbol argentino. O tal vez el mejor. El vialense, que con su llegada a Racing despertó pocas expectativas -de hecho, fue todo lo contario ya mucha gente de la Academia no esperaba demasiado-, se adaptó más que rápido y al poco tiempo se convirtió en una pieza clave para el esquema del equipo del reinventado Juan Antonio Pizzi.
Quizá los flashes de las cámaras vayan detrás de la calidad y el carisma del gran Luis Miguel Rodríguez -lo cual está más que justificado- o de algún futbolista de Boca o River que esté en un buen nivel, pero el surgido en las inferiores del Club Atlético Arsenal está en un momento fantástico, el mejor de su carrera sin duda alguna.
Desde su debut en la elite del fútbol argentino, el 26 de agosto del 2017, Chanca marcó ocho goles en 84 partidos en su paso por Colón de Santa Fe, donde fue cuestionado por su irregularidad. Ahora, con la camiseta Albiceleste, lleva 10 tantos en 19 partidos, cinco por la Copa de la Liga y cinco por la mismísima Copa Libertadores de América.
El entrerriano, con la confianza por las nubes, está sacándole al máximo el jugo a una de sus principales funciones ofensivas en la cancha, la de pisar el área llegando de atrás, y a su remate de media distancia. Cada partido se entiende mejor con Enzo Copetti y, junto con el arquero Gabriel Arias y el lateral Eugenio Mena, son los hombres más importantes de un Racing que empezó muy mal en cuanto al funcionamiento e irregular en los resultados -materia en la que se recuerda que perdió 5 a 0 con River en la final de la Supercopa Argentina y que le ganó agónicamente 1 a 0 a Independiente en el clásico de Avellaneda, por citar algunos de sus partidos más recordados del semestre-.
Sin embargo, cuando parecía que la salida de Pizzi era un hecho, se le dieron los resultados que necesitaba y, de a poco, fue mejorando en su funcionamiento, lo que le permitió entrar por la ventana a los playoffs del torneo local y llegar hasta las semifinales, y clasificarse invicto a los octavos de final del certamen más importante del fútbol sudamericano, siendo líder del grupo E.
Y para este presente que vuelve a ilusionar a los fanáticos de la Acadé, el aporte del vialense fue fundamental.
Si Chancalay solo está atravesando un muy buen presente -quizá por encima de su nivel promedio- o encontró en Racing el lugar para el despegue de su carrera, lo sabremos con el correr del tiempo. Lo que no queda duda es que es el hombre del momento…




















