Concepción del Uruguay
Eugenia Delorenzi
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Hoy vivimos en un mundo donde la violencia se encuentra presente en múltiples situaciones y contextos. Las violencias como fenómenos sociales implican, para su identificación, el reconocimiento de un daño causado, la prevención, el abordaje y la eliminación de las mismas.
En este sentido es que desde la Dirección de Mujeres, Géneros y Diversidad de Concepción del Uruguay se focaliza en aprendizaje a través de las experiencias vividas y la escucha. Y así nació la obra teatral “La Sillita: diario de una chiruza”, para llegar a los barrios con Educación Sexual Integral (ESI) a través del arte y de la interpelación.
El disparador: el teatro
“La Sillita: diario de una chiruza” es un monólogo protagonizado, escrito y dirigido por Griselda “Mona” Gastiasoro, coordinadora del Hogar de Protección Integral para víctimas de violencia y en el desarrollo se indaga en temas como la discriminación a las mujeres, los prejuicios sociales, el fantasma de la violación y todas las versiones del machismo.
Al finalizar la obra, se invita al debate e intercambio de opiniones, para continuar la formación y transformación social en pos de la defensa de los derechos de las mujeres. Allí han surgido impactantes testimonios acerca de lo que la obra invita a reflexionar. Desde allí el equipo interdisciplinario compuesto por abogadas, trabajadoras sociales y psicólogas acompañan a las mujeres y diversidades. En una entrevista con Mirador Entre Ríos, la creadora de la obra e Ileana Fernández, titular de la Dirección de Mujeres, Géneros y Diversidad de Concepción del Uruguay, brindaron detalles de la innovadora propuesta, y los objetivos de radicar la violencia a través de un abordaje territorial en todas las edades, desde la ESI a la identificación de las violencias.
-¿Cómo nace la obra?
Gastiasoro: – La Sillita nace hace unos años atrás a raíz de un trabajo para una tesina. Era de cinco minutos mostrando qué es la violencia, sin mostrarla explícitamente, sino hablando de lo que sin querer sucede a veces en los jardines de infantes en cuanto a discriminación, malos tratos, a veces no tener en cuenta el contexto o la historia de donde vienen las y los alumnos
De ahí en más, empecé a sumarle la vida de esta nenita. A medida que van pasando los años se van sumando distintas situaciones, y a partir de ahí podíamos empezar a mostrar la vida y las distintas formas de violencia que atraviesa. Cuando empezamos a trabajar juntas en la Dirección, fue el comentario que tenía la obra. Y cuando salió este proyecto de ESI pensamos que era un gran disparador.
-¿Por qué el teatro?
Gastiasoro: -Sostengo que el teatro y el arte es un excelente disparador, porque tiene que llegar al corazón de la otra persona. Ya sea para bien o para mal, para despertarte algo bueno o para decir: esto existe. Ya sea a través del humor o del drama podemos tomar esto como un disparador para reflexiones profundas.
-¿Cómo es la experiencia?
Gastiasoro: -Nos encontramos con muchísimas cosas. Lo bueno que tiene esto es que lo hacés en cualquier lado. En barrios, en salones de usos múltiples. Van con sus mates, van niñas y niños.
Al principio nos daba no se qué, porque la obra tiene momentos muy fuertes. Pero vimos que toda la primera parte que aborda la vivencia de una niñita, los más chiquitos se quedaban viendo quietitos; y una vez que empezaba la parte más compleja, y que esta sí está dirigida directamente a las mujeres, ellos se van a su mundo.
Y con adolescentes nos ha pasado al revés. Ha empezado la obra y ellos han estado jugando a la pelota, distraídos con otra cosa, y después terminan paraditos atrás escuchando lo que pasa. Según la edad es cómo vemos que van reaccionando a las distintas partes de la obra, y eso es interesante, porque vos sabes que con las mujeres que van también. En algún momento hace un click la gente en la obra, que se identifica con algo.
Vos terminás la obra y después empiezan, ya sea en el momento de la charla o después, se quedan y te cuentan. Y ese también es el intercambio rico que se lleva (me refiero al equipo) es ese momento de abrazar a la otra, aunque sea estando y empezar el camino de acompañarla en algún momento que tal vez han vivido hace 20 años pero sin haber sido escuchadas. Y es una forma también de ESI porque la ESI abarca todo.
La Educación Sexual Integral, como un todo
Tal como mencionaba al inicio, la relación de las violencias para con la educación sexual integral tiene un hilo conductor. Inicia desde el autoconocimiento, continúa con la construcción de vínculos sanos y la identificación de una situación violenta, entre innumerables temas más, son el camino para erradicar las violencias.
En este marco, la obra de teatro forma parte de un gran contexto desde el cual se aborda la situación desde la Dirección de Mujeres. Así como hay un abordaje puntual en la obra que tiene como finalidad a las mujeres y diversidades adultas, se encara también desde otros aspectos.
-¿En qué se enmarca la política que gestión tras La sillita?
Fernández: -Después de charlar buscamos acciones prácticas para que sirvan de disparadores. Así como tenemos la obra, por otro lado vamos a incluir juegos de roles con adolescentes. Partir de situaciones problemáticas que los puedan interpelar ellos en un punto en común, y salir de esa experiencia. Ponerlos a ellos en situación y que no sea un encuentro teórico y de desarrollo conceptual. Y concluir juntos en conceptos como sexo, género, identidad sexual. Por otro lado la identificación de cada una de las violencias, ver que puede suceder dentro de la casa, en el ámbito de salud, en el trabajo, puede pasar en la familia, en el hospital, en el sum como violencia institucional, entre otros.
Pensamos la política pública a mediano y largo plazo. Nosotros vamos a medir los resultados con la asistencia, la opinión de las y los participantes; pero los efectos consideramos que vamos a verlos en el mediano y largo plazo.
-Todo esto responde a la necesidad de las mujeres y diversidades, ¿tiene que ver con el incremento de la violencia?
Fernández: -Lo que vemos es que estamos viviendo una doble pandemia: la de coronavirus y la de violencia. De enero a hoy desde la Dirección acompañamos 220 situaciones de violencia que nos llegan por los juzgados, la defensoría, la fiscalía, el espontáneo a la dirección, a los WhatsApps nuestros. Las mujeres al estar más expuestas en pandemia por estar más tiempo en los hogares, cosa que está comprobado que es ahí donde se producen el 80% de las situaciones de violencia con principalmente violencia psicológica mucho antes del femicidio. Además, es el lugar donde desde la pandemia la mujer que atraviesa esta situación está sola: trabaja, cuida a sus hijos, algún familiar enfermo, hace las tareas del hogar; y muchas veces se necesita también desde el acompañamiento judicial. Y esto es muy importante: las mujeres necesitan poder acceder a un patrocinio gratuito.




















