Patronato
Gabriel Graciani, Walter Andrade, Augusto Prono, Leonardo Ferrero y Cristian Díaz, integrantes del histórico plantel que logró el ascenso a la segunda categoría del fútbol argentino, recordaron junto a MIRADOR ENTRE RÍOS aquel hecho que marcó un antes y un después en la ciudad.
GABRIEL OBELAR
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Un 19 de mayo del 2010, la ciudad de Paraná volvió a vestirse de Rojo y Negro. Patronato, luego de muchos años, logró volver al Nacional B, en la tercera final que disputó de manera consecutiva, siendo la primera el ascenso al Argentino A, en junio del 2008 y luego al perderla en 2009, frente a Boca Unidos.
Patronato es Nacional, volvió al Nacional. Patronato entró en el profesionalismo en el cual se encuentra, aunque aquel acontecimiento aún es imborrable para hinchas y para los protagonistas de dicha historia, que recordaron el ascenso a la B Nacional junto a MIRADOR ENTRE RÍOS.
Gabriel Graciani, actual entrenador de la Reserva de Patronato, capitán de aquella noche en el Estadio Grella, rememoró el ascenso al Nacional B: “Lo que recuerdo de ese torneo era el equipo que teníamos, que tenía ganas de triunfar, de ganar, después de luchar un año entero y de perder la final con Boca Unidos”, comenzó diciendo. “Era un desafío afrontar aquel torneo y se nos dio el ascenso enseguida, en un torneo muy duro, donde hubo cosas buenas y se logró consolidar el equipo”, indicó y remarcó: “La clasificación fue una verdadera final contra Cipoletti, porque nos quedábamos afuera y el gol sobre la hora y los penales nos permitieron llegar a la final, que tanto buscábamos. El partido con Santamarina fue hermoso, ver la cancha llena fue emocionante”. Sobre aquel plantel, fue sincero: “El equipo era humilde, con varios años de trabajo, sabíamos que queríamos triunfar y se nos dieron las cosas”.
Walter Andrade, el histórico marcador central, en aquel entonces con barba tupida, también compartió sus sensaciones con MIRADOR ENTRE RÍOS. “Once años de una gran hazaña que se logró en un campeonato durísimo, sufriendo demasiado, bien a lo Patronato, como en todos los objetivos que se propuso”. A su vez, admitió: “En este día se me vienen hermosos recuerdos de ese mes que vivimos, de la fase con Cipoletti y con Santamarina, que fueron muy duros. Teníamos que cerrar el campeonato de local, sabiendo que no se nos podía escapar el ascenso esperado por el hincha”. “No me olvido más el llegar a la cancha, que explotaba de gente y tener la sensación y la carga de que no se nos podía escapar, por el resultado a favor y por el equipo. Las sensaciones son las más hermosas porque cuando lográs un objetivo de tal magnitud, no se te viene otro pensamiento que no sea de satisfacción y felicidad”, remarcó el Negro.
Augusto Prono es el actual técnico de la cuarta división, también integrante de la época dorada de Patrón, dejó sus palabras en recuerdo del ascenso: “Fue un año increíble. El equipo venía golpeado por la final con Boca Unidos perdida y por la promoción con la CAI. La frustración se sintió, pero de a poco no hicimos fuertes y con la llegada de Marcelo Fuentes en el arranque del torneo, el equipo fue tomando forma y haciéndose imbatible. Tuvimos la posibilidad de tener a Diego Jara que estaba con todas las luces y era muy fácil jugar”, confesó. A su vez, agregó: “En lo personal, acarreaba una lesión del año anterior y me costó jugar el primer semestre; con la llegada de Fuentes tuve más participación, me volví a lesionar y después fue recambio del equipo”. Sobre aquel plantel, hizo hincapié: “Fue un gran equipo, tengo los mejores recuerdos, de los compañeros nuevos que se fueron insertando de la mejor manera. Recuerdo que no hay que bajar los brazos, de un equipo que arrancó con un dolor grande y se revirtió la historia. Siempre está presente la gente que estuvo y nos acompañó. Ese plantel supo incorporar las figuras con los jugadores que veníamos de antes, supimos ser pacientes y aportar desde donde nos tocó. Fue uno de los equipos más profesionales que me tocó integrar. Es lindo recordar estas fechas en el mejor momento de la institución”, puntualizó.
Leonardo Ferrero, preparador físico de la cuarta división, también fue integrante de aquel equipo que hizo historia en la institución paranaense y del cual se siente identificado con el paso de los años: “Es un día especial, porque se recuerda el ascenso, donde tuve la suerte de integrar ese equipo, de jugadores impresionantes desde el juego, pero sobre todo en lo humano. Tengo amigos que conservo de ese proceso y fue uno de los momentos más lindos que me tocó vivir en mi carrera como jugador. Tenemos miles de anécdotas vividas y compartidas con los compañeros”. Y destacó: “Lo de Cipoletti no se olvida más, porque salí en el primer tiempo lesionado y al querer salir en el complemento, quise salir por la manga inflable y la inflé en un ataque nuestro. Marcelo Fuentes pensó que era a propósito y el responsable fui yo, pero me guardé ese recuerdo hasta lo último, sino, no jugaba la final con Santamarina, pero son momentos lindos que quedaron grabados en todo el grupo y es lindo recordarlo, porque son las cosas que no se olvidan nunca”.
Cristian Díaz, técnico de la quinta división y volante derecho de aquel elenco, también dejó sus emociones al recordar ese día: “Siempre el recuerdo que tengo es del grupo que había, por eso se consiguieron las cosas que se consiguieron. Los refuerzos se acoplaron al grupo y siempre se sintió esa buena vibra, con el objetivo del ascenso. Siempre hablamos con varios jugadores y todos coinciden en eso, que el grupo era unido y que sabía lo que quería y que estaba comprometido al trabajo, a dejar todo dentro de la cancha para conseguir el ascenso. Sabíamos que veníamos muy bien, que se venían haciendo las cosas bien y quienes se sumaron al trabajo de esos años, se complementaron al grupo y al club. Sabíamos que el esfuerzo, la concentración y el trabajo iba todo de la mano y el convencimiento de cada uno para conseguir el ascenso, se iba a lograr”, cerró el Pulga.




















