Día Internacional del Perro de Rescate
Desde su creación, la Brigada K9 de General Ramírez ha tenido un rol importante en la búsqueda y rescate de personas. Los binomios entrerrianos, integrados por los perros y guías, brindaron su servicio en acontecimientos de índole nacional entre los que se destacaron la explosión de gas en Rosario, el alud de Catamarca y las búsquedas de Santiago Maldonado, Micaela García, entre otros.
José Prinsich
redaccion-er@miradorprovincial.com
La amistad entre el perro y los seres humanos data de miles de años. Una relación forjada a base de confianza, respeto y sobradas muestras de cariño. En la actualidad, los caninos tienen un rol trascendental en la sociedad, hasta podríamos decir determinante. Entre las infinidades de labores que llevan adelante, la de salvar vidas se ha robado todas las miradas. La creación de la Brigada K9 da muestra de ello, gracias al finísimo olfato, su desarrollada inteligencia y su capacidad de búsqueda y rescate de personas.
“La incorporación de la Brigada K9 significó abrir nuevas puertas. El sistema tiene bastantes roles dentro de la sociedad y creo que es una especialidad que se está usando y solicitando cada vez más. Como cualquier desafío tuvimos muchos miedos y temor al principio, pero dio sus frutos. Económicamente para el cuartel quizás no es rentable porque no es fácil mantener a los perros. Hay que darles de comer, ellos tienen sus GPS de mano para poder trabajar, su indumentaria, la movilización para moverse y hacer prácticas”, dejó en claro el Comandante Aarón Mendoza, Jefe de Operaciones de la Federación Entrerriana de Asociaciones de Bomberos Voluntarios.
Mendoza, que también se desempeña con jefe activo del cuerpo activo de Bomberos Voluntarios de General Ramírez, expresó que la Brigada “es una herramienta más que nuestro cuartel puede ofrecer a la gente. Si bien es mucho el dinero que se puede invertir en esto, con un resultado positivo se subsana. No son muchos los cuarteles que tienen Brigada K9 y menos aún los que están certificados. En la provincia estamos buscando poder certificar más binomios para poder tener una mayor incidencia desde la provincia y así rotar los binomios para que puedan ir descansando. En Entre Ríos, la Brigada K9 de General Ramírez es el único que está certificado y por eso actúa en tantas instancias nacionales”.
Hace poco más de una década que Antonella Villa (AV- 32 años) y Matías Albornoz (MA- 35 años) se dedican al entrenamiento de perros especializados en la búsqueda y rescate de personas. Los jóvenes diamantinos se sumaron a la Brigada K9 del cuartel de Bomberos Voluntarios de General Ramírez para prestar servicio a la comunidad. Ambos se desempeñan como instructores, compartiendo sus conocimientos a los binomios. El amor hacia las mascotas no tiene límite, llegando a superar todas las expectativas. Para conmemorar el Día Internacional del Perro de Rescate, que se celebró el pasado 26 de abril, los entrerrianos dialogaron con Mirador Entre Ríos.
-Dentro de la Brigada K9 ¿Cuál fue la experiencia que más te impactó?
-AV: El operativo de búsqueda que me marcó fue la explosión de Rosario, que fue el 6 de agosto de 2013. Estuvimos ahí casi una semana. Ese acontecimiento hizo un clic en la sociedad porque, hasta ese entonces, no se pensaba que los perros eran capaces de hacer lo que hacían. Muchas personas vieron ahí lo que podían hacer. Trabajaron muchos perros de búsqueda de restos humanos; mientras que en las primeras horas se desempeñaron perros de búsqueda de personas vivas. A la gente le llamó la atención. Desde ese momento, bomberos de distintos lugares comenzaron a comunicarse porque querían preparar perros para búsqueda y rescate. Eso fue lo más grande en mi experiencia. También estuve en el alud de Catamarca, que tuvo lugar en El Rodeo (2014). Había muchas personas desaparecidas. El pueblito había quedado escondido. A nivel provincial tuvimos casos que también repercutieron como el operativo de Micaela García (Gualeguay) y de Priscila Hartman (Paraná). Son hechos que te quedan resonando por todo lo que encierran.
-MA: Con Cobby estuve en la explosión de Rosario; mientras que con Uma trabajamos en el caso de Santiago Maldonado (Chubut). Era un equipo de siete perros. También trabajamos en el alud de Catamarca en el 2014. Su último hallazgo fue hace un año y medio en la zona de Diamante cuando encontró a un joven que se había ahogado. En el octavo día Uma marcó la zona donde se encontraba el cuerpo en uno de los arroyos por el río Paraná.
-¿Hay razas que predominen más en la búsqueda de personas?
-MA: Dentro de los perros de trabajo, hay razas con mayor predisposición genética, es decir, que traen en sus genes mucho trabajo, asimilación cognitiva y cuestiones vinculadas a la parte física. Aquí encontramos al ovejero alemán sable, ovejero belga malinois, ladrador, Golden, border collie. También tenemos los perros mestizos. Pero que el perro sea de raza no quiere decir que tenga el perfil psicológico o de trabajo que nosotros estamos necesitando. Para eso hacemos una buena selección a través de los test. De esta manera buscamos ciertos perfiles psicológicos, es decir, perros que tengan mucho instinto natural de caza, depredación, sanguíneos y coléricos. Estas razas tienen mucha predisposición de trabajo.
-El canino termina siendo una herramienta muy útil para ustedes
-AV: Hasta el día de hoy, con todos los avances tecnológicos y científicos, nada ha superado el olfato del perro. Su capacidad de búsqueda permite optimizar los tiempos, ingresando a lugares inaccesibles para el hombre. Todo esto hace que el perro sea la herramienta más extraordinaria para la búsqueda y el rescate. Cabe destacar que el perro no sufre maltrato, entrena todo a través del juego y es feliz haciendo lo que hace.
-En lo personal ¿Qué te genera la relación con el perro?
-AV: Del trabajo con los perros, a mí me gusta el vínculo que se forma. Es una comunicación que solamente el que lo experimenta puede saber de lo que estoy hablando. El vínculo del binomio cada vez me sorprende más. Llevo 10 años haciendo esto y siempre me sorprenden los perros en cada operativo, práctica, capacitación o en la vida cotidiana. Eso es lo que a mí me lleva a seguir haciéndolo. Actualmente tengo una ovejera belga malinois, se llama Malak. Tiene siete meses. Está en proceso de formación. Tiene para aprender un montón. Había empezado con una perra Golden llamada Nur. Falleció hace tres años, exactamente el 26 de abril, coincidente con el Día Internacional de Perro de Rescate. Con ella aprendí todo lo que se. Fue mi primer amor.
-MA: Hace 11 años que trabajo con perros de búsqueda en la parte de bomberos. El voluntariado de bomberos significa mucho. No sé si llamarlo sacrificio porque es algo que a uno le gusta. Es una convicción y el poder ayudar a otros es más fuerte que uno. Poder trabajar con los perros, que son nuestros compañeros y amigos, es algo muy lindo. El perro hace generaciones que trabaja con el hombre. Ellos nos entienden más que nosotros a ellos. Por eso, recordar a nuestros perros, que son nuestra escuela, es una carga emocional muy grande porque son los que nos han enseñado todo. Es muy fuerte el vínculo que se genera.
-¿Qué se te pasa por la cabeza cuando salen a los operativos?
-AV: En realidad, el operativo no es agradable. Nunca es agradable tener que ir y enfrentarte a la situación de buscar un desaparecido que puede aparecer con vida (en el mejor de los casos) o no. Por eso, el operativo tiene su costado triste. Muchas veces cargamos con una mochila bastante pesada porque hay casos que tienen un trasfondo judicial porque son asesinatos o desapariciones dudosas.
-¿Cómo se prepara el binomio para encarar una búsqueda?
-AV: Cuando vas a preparar un perro para la búsqueda de restos humanos tenes que mentalizarte que lo que vas a buscar es un cadáver. Todo eso lo charlamos en las capacitaciones, que son teórico-prácticas. Siempre digo que uno tiene que estar seguro del perro que va a preparar. Por más que el perro sea excelente, si el guía tiene miedo, no quiere o le resulta desagradable tampoco sirve. Esto es un equipo entre los dos. No es que cada uno trabaja por su cuenta.
-MA: Los perros, por lo general, se desplazan de 100 a 200 metros. Con la palabra “busca” salen al acecho. Cuando encuentran la fuente de olor de la víctima se posicionan en el lugar y ladran hasta que llegamos nosotros. Verlos trabajar nos genera mucho amor. Por lo general, trabajamos en condiciones bastante extremas como trabajar en el norte de nuestro país. Muchas veces estamos a 3.500 metros de altura. Hace dos años, nos tocó trabajar ocho días en la montaña. Estuvimos sin comunicación y nos tuvieron que aerotransportar para poder llegar al lugar y buscar a una persona desaparecida. Estamos preparados y tratamos de mantenernos con lo último para los rescates.
-¿Cómo está conformada la Brigada K9 de Ramírez?
-MA: Está conformada por ocho caninos: tres están destinados a la búsqueda de personas sin vida. “Kaira” de Miguel Klein, “Iron” y “Uma” de Matías Albornoz. Esta última será jubilada el próximo 2 de junio tras 9 años de actividad. A su vez hay dos perros para la búsqueda de personas con vida. “Ruka” de Lautaro López, “Sasha” de Evangelina Dorsch y “Danger” de Matías Albornoz. También hay dos en proceso de adiestramiento: “Malak” de Antonella Villa y una Berta Border Collie de José Ibarra.
-¿Hubo alguna historia en particular para que te hayas volcado a esta especialidad?
-AV: Siempre fui bichera. A mi familia siempre le gustaron los animales. Mi abuela tenía perros, gatos, loros, pájaros y mi mamá también. Recuerdo esa infancia rodeada de animales. Nunca faltaron las mascotas. Después, cuando estaba estudiando en el terciario, me regalaron un Golden y me empecé a interiorizar sobre la raza. Así fue que se lo di a un conocido para que lo empezara a entrenar en obediencia (sentarse, echarse, caminar con correa, saludar). Después llegó Nur, que fue una compañía para este perro que ya tenía.
-MA: Fue raro porque, según mis padres, desde chico le tenía miedo a los perros. En el 2007 decidimos tener un Golden como mascota. El perro tenía condiciones de trabajo (Cobby) y así nos sumamos a un cuartel, empezamos a trabajar. Fue nuestro perro escuela. Estuvo trabajando hasta lo último. Era muy noble.
-¿Cómo son notificados de los operativos de búsqueda?
-Aarón Mendoza (AM): Existe un organismo que se llama SIFEBU (Sistema Federal de Búsqueda). Este organismo es notificado a través de las fiscalías o juzgados cuando se extravía una persona y se procede a buscarla. Ahí se le da intervención al SIFEBU, que recurre al Ministerio de Seguridad y a la Dirección Nacional de Cinotecnia, que es la certifica a los binomios entre el perro y su guía.
-¿Cómo se otorgan las certificaciones a los binomios?
-AM: El procedimiento de certificación se da en lugares abiertos, que puede ser en un bosque o monte, y en lugares cerrados (abandonados o derrumbados). El perro debe encontrar una cierta cantidad de personas que se encuentran dispuestas para esto. No es una actividad fácil y no certifican a cualquiera. Cinotecnia es el órgano encargado de certificar canes en Argentina (los de prefectura, gendarmería, los que buscan dólares, drogas, etc). Esta certificación tiene una especificidad. Lo primero que tiene que rendir (antes de la búsqueda propiamente dicha) es obediencia. Ellos tienen que ver que el perro le haga caso al guía y que brinde seguridad, es decir, que no muerda a nadie y mantenga autocontrol.




















