‘El universo de Clarita’
El film, una road movie documental, recoge el entusiasmo, la curiosidad y la capacidad de asombro de Clarita, una niña rosarina de 13 años con un inmenso interés por la astronomía.
Cristian Oliva
redaccion@miradorprovincial.com
“El universo de Clarita”, de reciente estreno en la ciudad de Rosario a través de las pantallas de Cine El Cairo, propicia un clima que expone de principio a fin, en sus más de 80 minutos, una gran verdad: Los ojos infantiles son los que enseñan a mirar a los ojos adultos. A través del recorrido de su protagonista Clarita, la cinta del director porteño Tomás Lipgot, pone el acento en la capacidad de asombro, en la curiosidad, el aprendizaje y en la idea de exponer un mundo demasiado olvidado por los mayores. Claro que para ello será necesario mirar el cielo.
El film, una suerte de road movie documental, nos cuenta la historia de Clarita, una niña rosarina de 13 años con un inmenso interés por la astronomía. Su entusiasmo se acrecentó tras su paso por el “Proyecto Miradas”, un taller experimental y lúdico inicialmente orientado a enseñar astronomía a chicos de escuelas rurales por todos los países de América Latina. El compromiso social de sus profesores Sofía y Yayo se mantuvo intacto, aunque la modalidad fue mutando hasta aterrizar en escuelas de Rosario y la región con un planetario móvil.
Será en compañía de estos profesores con quienes Clarita emprenderá un viaje por algunos de los sitios astronómicos más importantes de nuestro país. Lo particularmente interesante es que la mirada de la cinta lejos esta de enfocarse en lo académico, abraza la sencillez y escapa del claustro. La astronomía como ciencia cercana y universal, un lugar donde las respuestas pueden ser brindadas tanto por especialistas y científicos como por representantes de los pueblos originarios.
Los minutos se suceden unos tras otros teniendo siempre como móvil las ansias genuinas de Clarita por conocer lisa y llanamente el mundo. Visitará el “Observatorio Astronómico El Leoncito” en la provincia de San Juan (donde también disfrutará del eclipse de sol en Bella Vista), el domo del Planetario de La Plata y charlará con los mocovíes acerca de los meteoritos en Campo del Cielo (Chaco).
“El universo de Clarita” tuvo su estreno mundial en el marco del Festival de Cine Independiente de Buenos Aires desarrollado desde el 17 al 28 de marzo de este año. En la ciudad de Rosario se estrenó el pasado 16 de abril a través de las pantallas de Cine El Cairo. Cuenta con las actuaciones de Clara Micheletti, Sofía Méndez, Yayo Ekdesman y Alejandro López.
La película
Apenas llegada a Buenos Aires y tras su visita al Centro Cultural de las Ciencias, Clarita recibe un cuaderno astronómico de regalo donde tomará nota de sus experiencias. El mismo será de esta forma un diario de viaje y una suerte de bitácora para la niña. El film de Tomás Lipgot (“Moacir”, “Viva el palíndromo”, “Moacir III”, “El árbol de la muralla”) oficia de igual modo y por eso la comparación es cuanto menos simpática. “El universo de Clarita” es testimonio y prueba de un viaje que también ha sido de descubrimiento para su realizador.
El cineasta adopta el formato documental, género en el que indudablemente se siente muy cómodo, para ofrecernos uno de sus mejores trabajos. Si bien se trata de un producto orientado al público infantil, es sorprendente el trabajo para crear lazos de unión con el público adulto. En sintonía con esto en un momento del documental vemos a su intérprete bailar y saltar dentro de la mítica película de Georges Mélies, Viaje a la luna (Le Voyage dans la Lune, 1902).
El hambre de conocimiento, la actitud alegre y las preguntas que se hace Clarita son genuinas e invitan a reconectarnos con ese cielo que hace mucho tiempo no miramos. Esa capacidad de asombro de su protagonista sin opiniones ni conclusiones demasiado masticadas es recogida por un cineasta que encuentra con ello una forma de hacer y pensar al cine.
Clarita se pregunta acerca de la creación de las estrellas, de la composición de meteoritos y del surgimiento de los pájaros y brinda un marco netamente lúdico que nunca se siente forzado. El documental consigue evadir lugares comunes para ofrecer una auténtica aventura didáctica en donde también se posiciona a la astronomía como una necesaria herramienta para el trabajo social. Ese quizás es uno de los mayores logros del director.
Desde Mirador Provincial tuvimos la oportunidad de charlar con Tomás Lipgot quién brindo detalles acerca del proceso de filmación, de su interés por la astronomía y de la elección de la joven Clara Micheletti como protagonista.
– ¿Por qué la astronomía como temática?
– La astronomía es algo que siempre me atrajo desde chico. Yo también quería ser astronauta y estaba perdido en esa fantasía que es muy normal en los chicos. Siempre me gustó, hoy es un hobbie que tengo, hice un montón de cursos, tengo telescopio y amo la astrofotografía. Así que eso fue un poco lo que me impulsó a hacer la película. Después cuando empecé a encarar el proyecto, y siempre teniendo como premisa no hacer nada de manera solemne ni demasiado académica, entendí que la mejor manera de hacerlo era transmitiendo la experiencia de la astronomía, lo que significa mirar al cielo, el asombro, preguntarse cosas y eso es muy de los niños. Entonces ahí es cuando se me ocurrió que tenía que ser a través de la mirada de un niño. En este caso, de una niña, Clarita.
– Mencionás a la protagonista que es dueña de una frescura y curiosidad contagiosa ¿Cómo diste con ella?
– Y bueno, fue todo una búsqueda. Como te decía inicialmente tenía la idea de hacer un documental sobre astronomía, después nació la intención de hacerlo protagonizado por una niña o niño, pero no conocía a ninguno. Empecé a investigar y di en la ciudad de Rosario con el “Proyecto miradas”, qué es un taller de astronomía experimental lúdica con niños comandado por Yayo y Sofía. Me gustó muchísimo como laburan, sobre todo el abordaje que es también medio social, dan los talleres en cárceles y barrios populares. Me contacté con ellos, les gustó la propuesta, se entusiasmaron y empezamos a hacer un casting de manera virtual. Mientras yo estaba en Buenos Aires desde Rosario ellos me mandaban fotos y vídeos de chicos que participaban. Un día Yayo me dice ¡suspendamos todo el casting, tenemos a la protagonista! Y me envío el vídeo de Clarita… y bueno tenía razón, fue ella.
– ¿Qué te llevo a inclinarte por el género cinematográfico road movie?
– La elección la verdad tuvo que ver un poco con la propuesta en sí, descriptivamente era lo que mejor le sentaba. La idea narrativa era que ella haga “un viaje de aprendizaje” junto a sus maestros para luego poder sumarse al taller y compartir sus enseñanzas con otros chicos. Entonces al encumbrarse en el género “road movie” además de permitirme organizar la película narrativamente como mencionaba también servía para organizar todos los lugares donde íbamos a filmar. Tuvimos la oportunidad de filmar en Argentina, en su mayoría lugares vinculados al Conicet (San Juan, Mendoza, Rosario, Buenos Aires y Chaco). Entonces el género, este concepto de película de carretera o de viaje, me permitía articular todos estos lugares.
– ¿Cómo fue el proceso de filmación a lo largo de tantas locaciones?
– La verdad que el proceso fue muy bueno. Lo que pasó también es que el proyecto tardo un poco más de la cuenta en hacerse por distintas complicaciones que tienen que ver en líneas generales con la financiación (hay un aporte del INCAA que tardó años en llegar). Todos esos problemas irónicamente terminaron ayudando ya que en un principio la película estaba pensada para una niña y lo que pasó es que Clarita termino siendo una niña adolescente. Ese pasaje está en la película y lo que era un problema al principio termino jugando a favor porque nos permitió ver el crecimiento del personaje y el retrato del paso del tiempo. Eso me parece que sumó. Los rodajes si bien se hicieron en muchas locaciones, fueron muy espaciados, en distintos tiempos. Como es un proceso que implica tener una cierta elaboración, se optó por hacer los rodajes espaciadamente.
– Han estrenado en el Bafici hace unos días. ¿Qué viene después o cuál es el recorrido de la película?
– En el Bafici estuvo hace poco menos de un mes con muy buna recepción y ahora se estrenó comercialmente en las salas. Estamos aprovechando y acompañando este estreno comercial que se da en el marco de la reapertura de muchas salas después de tanto tiempo cerradas. Luego estamos haciendo recorridos en festivales y perseguimos la intención de estar con la película en alguna plataforma de streaming, pero todavía no hay nada confirmado.
– ¿En que estás trabajando en la actualidad?
– Estoy desarrollando un documental sobre los “argenchinos”, es decir los chinos de Argentina. Además, estoy con una película de animación que venimos haciendo desde hace más de 10 años y a la que casi estamos dándole el cierre. Está basada en el texto más antiguo de la humanidad, “La epopeya de Gilgamesh”. Para cerrar estoy trabajando también en lo que va a ser mi opera prima de ficción y que se filmará el año que viene. Se trata de “Fefe y Beba” una película que ya cuenta con el apoyo del INCAA y en que la que también trabajo junto a una empresa española.




















