Disputa sin fin
Mientras en el Concejo se siguen acumulando iniciativas para regular las aplicaciones y tratar de mejorar el servicio de remieses y taxis de modo que sean más competitivos, la firma multinacional no se queda atrás y va a la carga contra las autoridades con todo su arsenal de marketing.
Ignacio Pellizzón
redaccion@miradorprovincial.com
"Vos ya elegiste: querés que Rosario siga avanzando", así comienza la primera oración de la cadena de mails que Uber está enviando de forma privada a cada uno de los y las usuarias de la app en la ciudad, a modo de ejercer presión para que se evite tratar un marco regulatorio sobre el uso de estas aplicaciones.
"Nosotros queremos lo mismo –sigue el mail-, que las personas puedan elegir cómo moverse. Y que quienes lo necesitan tengan a su alcance una oportunidad económica" y agrega: "En los próximos días, el Concejo Deliberante analizará un proyecto que pretende perseguir y castigar de forma ilegítima a quienes ven en Uber una forma de salir adelante. Para hacer juntos una Rosario distinta, hay que pensar mirando al futuro. Deciles a los concejales que Rosario va para adelante. #QuieroUberEnRosario", culmina el comunicado que se titula: "Nuestro compromiso con Rosario".
Se trata del capítulo mil en la dispuesta entre la aplicación multinacional y las autoridades locales. En este tercer intento de desembarcar en la ciudad, la firma multinacional pretende tirar toda la carne al asador y ganarle la pulseada al gobierno de Pablo Javkin, que sigue con la postura de que la empresa está operando de manera ilegal.
Con unos diez vehículos de Uber remitidos al corralón hasta el momento, Rosario sigue implacable en su decisión de no permitirle trabajar a la compañía por fuera de la normativa municipal vigente y que rige tanto para taxis como para remises.
De hecho, los distintos gremios apoyaron al gobierno local que presentó una acción cautelar a la Justicia para que dirima el asunto. Sin embargo, el juzgado Civil y Comercial Nº 7, a cargo del juez, Marcelo Quiroga, denegó la intervención dado que para el magistrado la Municipalidad tiene "poder de policía" y no es necesaria la determinación de la Justicia, en este caso.
Con una actitud desafiante, la firma prosiguió con su campaña mediática y en redes sociales anunciando que, en el primer mes de operación, sus choferes obtuvieron ganancias cercanas a los 25 mil pesos por semana, algo así como 100 mil al mes. Inclusive, la empresa resaltó en ese primer informe que superó las 110 mil descargas y que los usuarios están puntuando a los choferes con un 4,98, sobre cinco en promedio.
Regular las aplicaciones
Como el dilema de "Uber sí, Uber no", sigue generando polémica y malestar en diversos sectores que se sienten muy perjudicados, la concejala del Pro, Renata Ghilotti, quien se encuentra en campaña para renovar su banca, elevó al Concejo un proyecto para darle fin al conflicto y regular las aplicaciones.
No es la primera vez que se intenta avanzar en darle un marco regulatorio a las aplicaciones. En el 2018, la actual presidenta del Concejo, María Eugenia Schmuck, también propuso una iniciativa, pero una fuerte oposición de sindicatos y la falta de consenso estancaron el proyecto.
En esta oportunidad, la legisladora del PRO presentó una idea compuesta por 33 fojas en la que se propone la creación de una tasa especial por prestación del servicio de transporte privado de personas a través de aplicaciones que será destinada al Fondo Compensador del Transporte y al sostenimiento del sistema público de taxis.
No sólo eso. Propone un nuevo esquema de exigencias mayores en cuanto a características de las unidades y la salvedad de que, bajo ningún concepto, podrán operar directamente en vía pública y su utilización estará circunscripta a las contrataciones mediante plataformas.
La iniciativa, que no cuenta con el apoyo del oficialismo, que generó alianza con el sector de La Cámpora, Ciudad Futura, Roy López Molina de Cambiemos y el socialismo y cuenta con mayoría en el recinto, probablemente no logre avanzar.
Con una segunda ola que está debilitando el sistema sanitario y que mantiene en vilo a todas las autoridades, desde el municipio entienden que no es el momento de gastar energía en dar esta discusión. Ellos conciben que si la empresa quiere trabajar se debe adaptar a las reglas del juego existentes.
El concejal Fabricio Fiatti del bloque Creo, aliado al intendente Pablo Javkin, contó a Mirador Provincial las razones por las cuales entiende que no es el momento para poder enfocar energías en un proyecto de esta índole, dando a entender la visión oficial al respecto.
"El transporte por vehículos privados no tiene consenso, genera competencia desleal con los vehículos que están autorizados a funcionar y cumplen con los requisitos que se les exigen y asimismo no permiten que el Estado ejerza su control", resumió.
Una propuesta socialista
Para no quedarse atrás y ofrecer una idea propia, el bloque socialista presentó su propio proyecto dejando en claro cuál es la postura que toman frente a la situación de conflicto que se está viviendo hace meses con las aplicaciones como Uber, Cabify y Maxim.
La iniciativa de la edila Lorena Carbajal pretende que se incorporen más de cien nuevas habilitaciones para remises en Rosario. La intención es actualizar la normativa existente de modo que puedan convivir en la ciudad una chapa cada 1.500 habitantes, establecer transferencias de licencias, la reactivación de las chapas dadas de baja, e incorporar habilitaciones para personas con discapacidad, mujeres e integrantes del colectivo trans.
Es que actualmente la se permite una licencia cada dos mil habitantes, casi la mitad de las que pueden tener los taxistas. "Contar con más unidades en condiciones va a mejorar la prestación, porque hoy no hay cantidad de autos disponibles a una demanda que creció en contexto de pandemia. Esto permitiría regular la situación tanto de remises truchos como de aplicaciones que funcionan de manera irregular", explicó a Mirador.
Pese a que existía la intención de que este proyecto se aprobara este mismo jueves en el recinto, finalmente esto no sucederá dado que varios concejales pidieron que se siga tratando la iniciativa para rever detalles finos de la normativa.
Eduardo Toniolli –Frente de Todos- es uno de los concejales que pretende que se siga evaluando el proyecto. "Si bien estamos de acuerdo conceptualmente con la idea de incrementar las licencias y poder generar mecanismos de transferencias, con los cuales hoy no cuentan y limita mucho la su renovación, tenemos algunas divergencias", dijo a Mirador.
Por ejemplo, algo que no coinciden es la "quita del odómetro", que fija una tarifa oficial. También critican la "extensión en la cantidad de años de antigüedad" que debe tener el coche para poder integrar el sistema –hoy no puede ser menor a tres años-, mientras que el proyecto lo extendería a seis años, "afectando la calidad del servicio".
Y, por último, la falta de propuesta para regular las aplicaciones de transporte de remises que hay actualmente en la ciudad, como Cabify, que operan por fuera del control estatal. "No podemos desentendernos de una realidad que se está viviendo", aseguró.
Una barrera que no se puede cruzar
En Rosario se intentó de todo. Pero todo fracasó. Desde publicidad expuesta, encubierta, captación de choferes de manera clandestina, intento de regularla en el Concejo, debate mediático, callejero, esfuerzos por convencer a la intendenta Mónica Fein, editoriales en diarios y radios, y más, mucho más. Nada funcionó. Rosario es un caso frustrado para Uber.
Distintas fuentes consultadas por Mirador Provincial sobre los motivos por los cuales la app no logra hacer pie en la ciudad indican que siempre la firma se encontró con resistencia de los municipios, sindicatos de taxis, de los sindicatos de remises, privados y demás. En particular, la gran discusión siempre se centró en si Uber funciona como una empresa de transporte o si funciona como una intermediaria entre las dos puntas, es decir, entre el que ofrece el servicio y el que desea tomarlo y hacer uso de este.
Una discusión jurídica que siempre se da (comentaron las fuentes que prefirieron su anonimato) es si Uber necesita o no una regulación previa, cómo se compagina con el resto de los servicios de transporte vigentes. Otra discusión es si son o no empleados de Uber los conductores. Lo mismo si se toma el caso con cualquier otra aplicación. La Justicia va tomando resoluciones en otros países, pero en Rosario, por el momento, no.
Por tercera vez, la firma intenta arribar a la ciudad. Ya lo había requerido en 2017 y 2019, pero la falta de adecuación a las normativas vigentes, que rigen para taxis y remises, generó el repudio de varios sectores que ofrecen el mismo servicio y por parte del propio municipio.
"Se aclara que de ningún modo se permitirá el funcionamiento de empresas que violan la normativa vigente", avisaron desde el Palacio de los Leones, y señalaron además que hasta el momento no se realizó ninguna reunión con representantes de la firma.
Con una oferta económica concreta para atraer choferes, Uber propone un sueldo de 19.500 pesos para los primeros cien viajes. Se trata de una oferta para nada despreciable, habida cuenta de que el propio titular del Sindicato de Peones de Taxis de Rosario, Horacio Yanotti, afirmó a este medio que un sueldo promedio de un taxista "no supera los 30 mil pesos".
"No creo que funcione en la ciudad, porque esto no es como Buenos Aires, que tiene otro poder adquisitivo. Acá el 33% de la población vive en villas de emergencia, con lo cual no vemos que pueda trabajar como en otras grandes ciudades", agregó.
Más preocupante es la mirada del referente de la Cámara de Titulares de Licencias de Taxis de Rosario (Catiltar), Marcelo Díaz, quien afirmó a Mirador: "Estamos en estado de alerta". El taxista entiende que la discusión ya está saldada y que en dos oportunidades se "tuvieron que ir", porque no respetaron "las leyes que nos rigen a todos por igual".
Mientras tanto, la pelea entre Uber y Rosario se sostiene. Por un lado, el municipio sigue incautando vehículos de las aplicaciones, insiste con la ilegalidad de la firma y asegura que seguirá adelante con los controles para evitar que la plataforma de traslados brinde servicios. Por su parte, la app no claudica en su lucha por insertarse y asegura que las autoridades "pretenden perseguir y castigar de forma ilegítima a quienes ven en Uber una forma de salir adelante".


















