El boom del pádel en Paraná
El pádel está en auge desde ya hace algunos años. Cada vez son más los jugadores que se introducen en la disciplina en la capital entrerriana y la provincia. Gustavo Garcilazo, presidente de la Asociación Paranaense, explicó a MIRADOR ENTRE RÍOS el fenómeno de un deporte que fuera furor en los años ’90 y hoy volvió a cobrar protagonismo.
Gabriel Baldi
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El pádel, deporte que tuvo su auge a finales de 1980 hasta mediados 1990 y que desde hace algunos años ha vuelto a ser popular en el país, fue uno de los primeros en volver a la actividad en la Argentina en el marco de la pandemia. En nuestro país hay más de 2.000 clubes y 3 millones de personas que lo practican, entre federados y amateurs.
En Entre Ríos, ese boom no es la excepción y en Paraná, mucho menos. Cada vez son más los adeptos que practican que se suman a la disciplina, ya sea de manera competitiva o recreativa.
En diálogo con MIRADOR ENTRE RÍOS, Gustavo Garcilazo, presidente de la Asociación Paranaense de Pádel (APP), dio cuenta del furor que atraviesa este deporte en la ciudad y la provincia, denotando una clara satisfacción por esta actualidad.
“La cantidad de personas que hemos sumado en el último año nos sorprendió para bien. Somos una asociación que tiene mucha gente nueva. El nuestro es un deporte que por lo general no es muy difundido y la verdad, la cuarentena nos ayudó mucho a su desarrollo durante los últimos meses”, comentó el dirigente. “El pádel fue uno de los primeros deportes en volver tras las restricciones entonces mucha gente proveniente de otras disciplinas como fútbol, básquet o rugby, se volcó hacia este juego, se engancharon y continuaron jugando”, explicó.
Respecto al auge de la actividad, Garcilazo argumentó que en los últimos cinco años se abrieron en Paraná de ocho a diez canchas, algo que hacía mucho no pasaba y en los complejos deportivos, los profesores que enseñan pádel no dan abasto. “Ya no les da el tiempo para enseñarle a más gente. Hoy en día si querés iniciarte en la actividad, seguramente te toman el teléfono y te avisan después cuando tengan cupo. Hay tanta cantidad de jugadores y con la seriedad que se lo toman, para mejorar, que los profes están trabajando a pleno. En las canchas, tampoco se consigue turno fácil. Algo que antes no sucedía”, esgrimió.
“El caudal de jugadores creció a gran escala. En el prepuntuable, que fue el primer torneo que hicimos este año, tuvimos un total de 257 parejas, es decir, 514 participantes federados de Primera a Octava categoría. Federarse es muy fácil. Se trata del pago de un canon de 500 pesos al año, que va hacia la Asociación de Pádel Argentino”, contó.
“Hoy en día, en Entre Ríos somos los únicos que tenemos un campeonato provincial de cuatro torneos al año. Eso también a nosotros nos ayudó mucho para seguir creciendo. En el último Nacional quedamos terceros en el ranking por equipos. Es decir, como entrerrianos estamos muy bien posicionados”, remarcó.
Salir a flote
En la mayoría de los casos, la pandemia caló hondo. El receso deportivo fue un atenuante para acentuar la crisis.
Los complejos, al igual que todos los clubes, la pasaron muy mal durante el cierre obligado por la cuarentena.
Ante esto, Garcilazo sostuvo que, a la APP como entidad, el escenario de cierre no la afectó, aunque la privó de seguir progresando.
“Nosotros como asociación no sufrimos tanto los avatares de la pandemia teniendo en cuenta que si no nos movemos, tampoco tenemos mayores gastos. En los últimos años pudimos regularizar la Personería Jurídica, que estaba activa pero irregular. Acomodar eso nos llevó un período de dos años aproximadamente. Hoy, contamos con la Personería Jurídica en regla. Ahora solamente nos queda concluir el trámite de AFIP, que nos frenó la pandemia y quedamos al día. Pero todo esto es a pulmón. Tratamos de ir sin prisa, pero sin pausa. Siempre para adelante. No nos olvidamos que el pádel en un momento casi que tendió a desaparecer, porque muy poca gente lo jugaba. Pero, de 2010 a esta parte, el deporte creció exponencialmente”, resaltó.
Con nivel y de exportación
En cuanto a la competencia en Paraná, existe un circuito de torneos locales, que son clasificatorios a los provinciales y de ahí, a los nacionales.
Jugadores de Primera hoy en día, son Matías Rivera y Juan Ramiro Irigoitía, quien se fue a enseñar pádel a San Martín de los Andes. Después hay jugadores de Segunda categoría de muy buen nivel.
Rivera, el mejor entrerriano de la actualidad en la rama de caballeros, está situado en el decimoctavo lugar del ranking profesional nacional.
“Desde chico viví el pádel como una actividad recreativa para compartir en familia. Paulatinamente me fui tomando el deporte más en serio hasta llegar al día de hoy, en el que puedo disfrutar de dedicarme a esta actividad a tiempo completo. Puede ser que desde los 15 en adelante vi al deporte de otra manera, mucho más serio. Vivir del pádel en sí, de todos modos, es muy difícil. Al menos en Argentina”, expresó el paranaense.
A fines de 2020, Rivera disputó y ganó en Estados Unidos, tres certámenes de muy buen nivel junto a su coterráneo Fernando Alarcón, que se encuentra radicado en Miami y fue uno de los responsables de reflotar la actividad en el sureste estadounidense.
Por otro lado, el victoriense Felipe Calleja, con tan solo 20 años, es otro de los profesionales entrerrianos y una de las mayores promesas del deporte en Argentina.
En tanto entre las damas, hay dos grandes referentes de la provincia que se encuentran en la meca del pádel mundial: España. Ellas son Catalina Tenorio y Aranzazú Osoro Ulrich. En la actualidad, se ubican en el puesto 16 y 27, respectivamente, del World Pádel Tour.
Tenorio, con 46 años, está radicada desde hace tiempo en Madrid, llegó a ser cuatro veces campeona del mundo con Argentina y estuvo por más de 20 temporadas entre las 10 mejores jugadoras del mundo.
Osoro Ulrich, por su parte, vive un gran presente y tiene un próspero futuro. Con 24 años y radicada en Barcelona desde hace dos temporadas, cuenta con numerosos desafíos por delante.
Sin dudas, hay mucho futuro en el pádel paranaense y entrerriano. De hecho, continúa creciendo el número de pequeños que se acercan a la actividad y por ahí es donde pasará el punto de partida para sostener este notable ascenso.




















