Vóleibol
El entrenador de Paracao en la reciente Liga Argentina, Guillermo Escanés, decidió poner un paréntesis a su actividad en la disciplina. Al cumplir tres décadas en la función, priorizó dedicarse a cuestiones personales relegadas, aunque se mantiene a disposición del club que dirigió en la élite nacional.
Luis Gómez
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Llegó a la cúspide de sus aspiraciones después de un largo recorrido, pero pagó cara su apuesta. Guillermo Escanés, el entrenador del Club Atlético Paracao (CAP) en la temporada de debut en la Liga de Vóleibol Argentino (LVA) masculina, se tomará un tiempo de descanso.
Se quedó sin energías, luego de una campaña que le demandó entrega completa y por ello interrumpirá su acción al frente de entrenamientos de equipos por tiempo indefinido.
Mientras interiormente estallan en conflicto las demandas de su organismo y lo que le dicta su espíritu, el coach les comunicó la decisión a los dirigentes de la comisión directiva y de la subcomisión de Vóleibol de la entidad Auriazul.
También a MIRADOR ENTRE RÍOS, en el transcurso de una entrevista que, originalmente apuntaba a analizar la temporada de debut del representante entrerriano en la máxima categoría nacional.
Balance
“El balance es sumamente positivo. El club se posicionó en el nivel nacional y ya tiene nombre propio”, resumió, al hacer cuenta de los rindes que obtuvo tras una siembra en tiempo récord (de solo cuatro años, desde el inicio de la actividad masculina en la institución).
“Sin dudas, el punto más alto fue el subcampeonato en la copa RUS Argentina por cómo se jugó y lo que se logró. Nuestra escasa experiencia en la categoría la pagamos con partidos que se nos complicaron y, obviamente en los cuartos de final”, amplió, denotando aún el dolor por la eliminación a manos de Unión Vecinal Trinidad (UVT) de San Juan, en la previa a las semifinales.
Empero, ese cierre de la campaña no deseado no impidió cumplir con el objetivo ni con la contribución al golpe de efecto del vóleibol en Entre Ríos y especialmente en Paraná.
“Las consecuencias son valiosas para todos los clubes, pero especialmente para aquellos que participamos en ligas nacionales porque, además de Paracao, también lo hicieron Echagüe y Paraná Rowing en la A2 masculina y Paraná Rowing en la femenina. Espero que este proyecto continúe y trascienda en el tiempo por el bien del vóley de la ciudad y del club”, recordó.
“Solo es lamentable que nuestra gente no pudo aprovechar la localía”, se apenó.
Desde otro lugar
Y, mientras la autorreflexión lo debatirá constantemente hasta que sienta que ha repuesto las energías para volver a desafíos exigentes, Guille encara sus primeros días bien distintos al cóctel de concentración, planificación, adrenalina y nervios constantes.
–¿Te tomás un año sabático? ¿O no lo tenés resuelto?
–Sí, se lo comuniqué a los dirigentes del club en primera instancia y luego a la subcomisión. Es una decisión difícil después de tres décadas vinculado al vóley en un cien por ciento. Por ahora, es un paso al costado en todas las categorías y ramas, pero seguiré acompañando al club en lo que me necesite.
–¿Cómo mitigarás no estar ligado a pleno con el vóley después de tanto tiempo?
–Ocupándome de mí (risas) además de un proyecto familiar, porque puse un gimnasio con mi hijo, que está por recibirse de profesor de Educación Física.
Sigue conectado
Con más tiempo para su familia y rol como docente (es profesor de Educación Física), Escanés no saca de su mente al vóleibol.
“Veo a Paracao creciendo año a año, continuando con el desarrollo de las categorías de base y posicionados en los niveles local, provincial y nacional”, proyecta y se ilusiona.
Tampoco lo saca de su corazón, y en el tramo final del diálogo descargó su sentimiento por el deporte que atraviesa su vida.
“El vóley significa todo para mí. Gracias a este deporte pude desarrollarme en una carrera como entrenador, conocer la provincia y gran parte del país; y hacerme de una innumerable cantidad de amigos, compañeros de equipo, colegas, jugadores y exjugadores que hoy puedo abrazar y decirles ‘gracias por estar a mi lado’”, destacó.
“Pero, sobre todas las cosas, antes que buen entrenador espero haber sido buena persona”, acotó, en una despedida cargada de emoción.
Por ahora, es un “hasta luego”, pero le duele como si fuera un “adiós”.
Un gran legado
Guillermo Escanés es el principal impulsor de que Paracao tenga un proyecto de alcance nacional. Llegó hace cuatro años al club del Sur paranaense y en su primera temporada lo condujo al campeonato en el torneo Paranaense y las Ligas Santafesina y Entrerriana.
Enseguida, ajustó las riendas para que La Bomba se destacara en la categoría de ascenso nacional en tres ediciones seguidas y, luego de la interrupción por la pandemia por el Covid-19, en la soñada A1.
Con pasado como jugador (en Universitario y Estudiantes de Paraná) y como entrenador (en Estudiantes, Libertador San Martín, seleccionados entrerrianos, Olimpo de Bahía Blanca -en la A1- y Combinado Paranaense), puso toda su sapiencia y experiencia al servicio del primer equipo entrerriano que fue finalista de la máxima categoría nacional, en la Copa RUS Argentina.
Luego, en la fase regular de la Liga de Vóleibol Argentina (LVA), Paracao no pudo repetir la performance, pero dejó en claro que Entre Ríos tiene elementos y condiciones para competir en el alto nivel.




















