‘Reina Hormona’
El film protagonizado por Omar Serra, actor teatral y referente de la comunidad, se permite indagar acerca del lugar que la sociedad brinda a la comunidad trans frente a su llegada a la vejez. Una verdad sobrevuela el relato: es necesario mantener a los ancianos lejos del armario.
Cristian Oliva
redaccion@miradorprovincial.com
Apenas un año atrás, cuando aún mirábamos con cierto recelo y escepticismo a la pandemia de covid-19, el cineasta Enzo Monzón visito su ciudad natal de Rosario con intenciones de dar forma al que sería su primer largometraje.
A lo largo de tres semanas emprendió un rodaje en algunos escenarios de la ciudad poniendo el foco principal de atención en los interiores del Instituto Superior Provincial de Danzas Isabel Taboga. Con todo el material fílmico obtenido regresó a Barcelona, lugar donde reside desde hace cerca de 12 años, para comenzar los trabajos de montaje y edición.
El resultado de ese trabajo confluye en “Reina Hormona”, un film pronto a estrenarse en el que el, también director teatral, ha podido volcar parte de la estética kitsch que pudimos apreciar en algunos de sus trabajos anteriores.
Su estilo y modo de ver el cine se permite conversar con lo propuesto por realizadores como Pedro Almodóvar sin que ello prive al realizador de infringir su sello personal en cada una de sus obras. Su cine, tanto o igual que el del español, tiene mucho que decir y admite en ocasiones hacerlo desde el absurdo, desde el humor y, por qué no, desde el libertinaje.
En “Reina Hormona” vuelve a trabajar con Omar Serra (director y actor teatral), sin dudas el artista que mejor ha sabido adaptarse al estilo del cineasta. Estos últimos años se ha transformado en una suerte de fetiche para el director.
Ambos han coincidido en el corto “Drac de Miuka” (2018) y el mediometraje “Plastic Attack” (2019); trabajos que de alguna manera decantan en esta “Reina Hormona” que, vale destacar, también será el primer largometraje de Serra.
Su vinculo con el actor comienza, en palabras del propio director, de la siguiente manera: “Mi relación con Omar comienza hace más de 20 años. El primer contacto artístico que tuvimos fue su participación en mi tesis de la escuela de cine (EPCTV) que se llamó Karla. Escribí el papel pensando en él, es algo que vengo haciendo desde el comienzo de mi carrera. Escribo los personajes protagónicos pensando en los/las artistas. Con muchos nos hemos formado juntos, hemos crecido artísticamente, nos conocemos mucho, hay confianza, complicidad, compañerismo, amor. No me imagino a otra persona interpretando los personajes de Omar Serra. Sería imitarlo”.
La película
En cuanto a la temática, “Reina Hormona” es una cinta que coquetea con algunos miedos e incertidumbres usualmente invisibilizados y que tienen a los adultos trans como protagonistas.
La película transcurre en una casa de descanso/geriátrico destinada a la comunidad gay. Parece ambientarse en un futuro, para preguntarse, quizás pensando en la generación actual, que será de ella en los años venideros. ¿Los ancianos gays encontraran su tiempo y lugar? ¿La soledad será cosa del pasado? ¿Podrán vivir a pleno su sexualidad?
El interés y necesidad del realizador por retratar estos aspectos no son nuevas y nacen tras “notar la inexistencia por parte del estado de una mirada o planteamiento en torno a la ancianidad de la comunidad LGTBI”.
“No es justo que vayamos a parar a un geriátrico regido por las antiguas heteronormas de siglos pasados. ¿Por qué acabar mis días sujeto a límites con los que yo he roto y no he vivido con ellos a lo largo de mi vida? Creo que les falta mucho color a las residencias de hoy en día. No todo es cuidado y aseo. Falta la alegría de vivir. A la salud también se la mantiene con dosis de libertinaje. Si te dejan en una silla de ruedas frente a un cristal mirando hacia la calle la gente pasar, eso no es vida, eso es un encierro para que te mueras antes de tiempo. ¿Por qué no morir buscando el orgasmo o un ataque de risa? El relato se construye a través de esos disparadores que encuentran en la figura de ‘Reina’ a su principal representante. Reina es el personaje interpretado por Omar Serra, uno de los huéspedes de ese geriátrico que los acoge y que escapa, en esencia, a todos aquellos que alguna vez pudimos conocer. En esos lugares, en apariencia apagados y faltos de vida. Sus internos tienen el don de producir hormonas de la felicidad para una sociedad que carece de ella”, comenta Monzón a Mirador Provincial. Allí es donde la cinta también indaga en torno al beneficio económico, al lucro y provecho que algunas clases dominantes obtienen explotando a otras.
Serra es un referente para toda la comunidad, por eso el mensaje en pantalla es efectivo por partida doble: artista y personaje tienen lo mismo por decir. La diversidad, el sexo y la transexualidad masculina y femenina puestos en el centro de atención en una cinta que abraza a la comedia y la tragedia por igual.
“Reina Hormona” es el trabajo de Monzón que mejor expone sus intenciones de establecer un cimiento o vínculo creativo entre las ciudades de Rosario y Barcelona. La gesta, así como la producción y edición del film se llevaron a cabo no solo en distintos continentes sino con diversas realidades de por medio: un antes y un después de la pandemia.
El cineasta lo resume de la siguiente manera: “El guión lo escribí en Barcelona, que es donde resido casi todo el año. Luego viajé a Rosario, allí me esperaban los artistas de la ciudad. Utilizamos como locación principal el Instituto Provincial de Danzas Isabel Taboga, en donde grabé gran parte de la película, más una escena en el Museo de Arte Decorativo Firma y Odilo Estévez. Fueron 20 días intensos de grabación. No hice más que eso. Me iba a dormir apuntando lo que venía al otro día. Fue una experiencia inolvidable, estar concentrados en ese febrero del verano de 2020. Luego regresé a Europa y comenzó la pandemia. ¡Tuvimos suerte! Solo quedaban escenas a registrar en Barcelona con artistas de aquí. Y fue maravilloso descubrir el equipo de Catalunya inspirado por la gran Brigitta Lamoure, que es la estrella invitada a la película. Aquí escribo y dirijo en catalán, porque así me siento. Siento que en Catalunya fui bien recibido. Para mí es imprescindible hablar la lengua del lugar que habito. Nos gusta decir que estamos construyendo un puente entre dos ciudades creadoras, Rosario y Barcelona, que se ha afianzado en esta pandemia, lo que lo hace más valioso aún. Los actores de ambas orillas están encantados con esto de ser parte a la distancia, y se festeja cada escena, cada momento del rodaje, de la posproducción, como si estuviéramos en presencialidad. Me hace soñar con la posibilidad de continuar este formato bicultural, y por ello estoy comenzando a escribir el próximo filme, en donde estas idas y vueltas entre ambas ciudades será parte de la trama. En algún momento se dará el encuentro, ya sea aquí en Barcelona o en Rosario”.
La realización contó nuevamente con fondos y producción a cargo de su director. “No he contado con ningún aporte o subsidio, pero lo cierto es que tampoco lo he demandado. Es un tema pendiente a resolver a partir de ahora, la preproducción, la producción…No tengo productora, nunca la tuve y es muy necesario, porque hasta ahora todos y todas han colaborado. Si bien todo lo hice poniendo de mi bolsillo, los equipos, viajes, viáticos, etcétera y contando con el apoyo de los actores y técnicos, creo que tenemos que cobrar lo justo por nuestro trabajo”, señala el director.
En la actualidad el largometraje se encuentra en la etapa final de posproducción. “El rodaje está acabado. La película ya está montada. Ahora estamos en los últimos ajustes de sonido y música. Falta traducción y subtitulación al inglés. Al mismo tiempo están acabando el póster de la película”. Monzón pone el acento casi sin quererlo en el espíritu intimista de su trabajo: “Muchos artistas colaboran en este proyecto. Mi primer largometraje es de todas las personas que participan en él. Sin el amor y la entrega de mis compañeros no podría haberlo hecho. Doy las gracias por creer en ‘Reina Hormona’, sobre todo a Isabel Llanos (actriz española del film) que fue la que me animó a escribirla y continuar lo que ella había visto en Plastic Attack. Son más de 20 años haciendo teatro y cortos, era tiempo que hiciera un largometraje”.
“Reina Hormona” si bien no cuenta con una fecha de estreno confirmada, comenzará a mostrarse al mundo a través de un adelanto que llegará en los próximos días. “El estreno es algo muy incierto, que se resolverá a medida que lo permita la coyuntura actual. Como considero el estreno un festejo, hasta que no nos dejen bailar no me gustaría que suceda. Mis últimos estrenos fueron con una performance previa a la proyección, donde los actores de la película bailaron interactuando con el público. Como verás, me gusta seguir mezclando los lenguajes. Tengo algunos preacuerdos para estrenar en Rosario, en el cine El Cairo, como lo vengo haciendo con mis últimas obras, pero no podemos poner una fecha, igualmente aquí en Barcelona también habrá un estreno, será doble la fiesta. La única certeza es que el tráiler se estrenará en este otoño rosarino, en Galería Desmayo (nueva galería de arte rosarina ubicada en Laprida 627), con turnos previos y protocolos sanitarios, luego estará disponible en redes sociales. En simultáneo lo mostraremos en la primavera de Barcelona…esto es una primicia. La película entera es un misterio a resolver, y eso me llena el alma de ilusión”, relata el director.
El director
Enzo Monzón nació en Rosario en 1973, ciudad donde obtuvo el título de realizador audiovisual brindado por la Escuela Provincial de Cine y Televisión. Vive desde el año 2009 en Barcelona, lugar que ha adoptado como su principal centro de operaciones y desde donde toman inicialmente forma la mayoría de sus trabajos.
Su filmografía se compone de “El castillo Meredith” (1998), “Karla” (2001), “Radioactiva” (2017), el cortometraje “El Drac de Miuka” (2018) y el mediometraje “Plastic Attack” (2019).
Ha incursionado como director de teatro en la transgresora obra “Dark Room”, donde utilizaba el silencio y la gestualidad para transmitir sus ideas artísticas. “Trash en Venus”, “Erosiones”, “Úrsula Constantinopla y su perro Cúspide”, “El Paraná y sus bagres” “Mosquitas muertas” y “La cuna ausente” son otras de las piezas teatrales que ha podido plasmar tanto en escenarios de Rosario como Barcelona.
– Dirigiste mucho teatro ¿Qué encontrás en el cine que no te ofrezca el teatro?
– El teatro y el cine son dos lenguajes diferentes, y los disfruto mucho a los dos, sin embargo, el cine es perpetuo, y el teatro efímero… de acuerdo a mi experiencia, en teatro la construcción continúa con cada función, siempre estás modificando o agregando… algo en constante movimiento. El cine me permite jugar con distintas formas de hacer arte, puedo ver los fotogramas, que son como cuadros, puedo escuchar solo los textos, la música. Hasta puedes jugar a interpretar a los personajes, eso lo hago yo. Pero lo que me parece distinto, es fundamentalmente su permanencia en el tiempo.




















