Cuna de la violencia
Dos nuevos asesinatos cometidos en la tarde del lunes elevan la cifra de homicidios a 60 en lo que va el año, uno cada 38 horas. Las últimas víctimas fueron acribilladas a balazos en distintas circunstancias, ambas en la zona oeste de la ciudad.
Carlos Retamal
redaccion@miradorprovincial.com
En poco menos de 100 días, se han registrado en el departamento Rosario un total de 60 homicidios. Los dos últimos ocurrieron en la tarde del lunes, uno casi en el límite entre Rosario y Pérez y el otro en un potrero. En el primero se presume que la víctima fue asesinada en otro lugar y trasladada en un vehículo hasta un camino rural, en medio de una zona de quintas. Mientras que la otra fue atacada mientras pateaba una pelota, a pocos metros de su casa. En ninguno de los dos casos hay personas detenidas.
El primero de los crímenes tiene características mafiosas. Según indicaron fuentes de la Agencia de Investigación Criminal (AIC), un llamado telefónico al 911, pocos minutos antes de las 16, alertó sobre de la presencia de un cuerpo tirado al costado de un camino de tierra, en inmediaciones de avenida Uriburu y Las Palmeras, calle que divide Rosario de Pérez, en una zona donde abundan los galpones, las quintas de verduras, los descampados y mucha maleza.
Cuando llegó el personal policial, halló el cuerpo sin vida de un joven vestido con jean y remera color celeste, “tendido sobre un costado del camino de tierra, con múltiples heridas de arma de fuego, sobre un charco de sangre”. Se lo identificó como Alejo Julián Bravo, de 19 años.
Ante este hallazgo, el lugar se llenó rápidamente de patrulleros, policías y peritos. Agentes de la AIC entrevistaron a un vecino que reside a unos 500 metros de donde fue encontrado el cuerpo, quien relató haber visto un auto un rato antes por la zona, que estuvo parado varios minutos y después se retiró.
Ese hecho le llamó la atención ya que no es común que ningún vehículo se pare en el camino de tierra, por lo que se acercó y encontró a la víctima, sin vida. También dijo que no escuchó ninguna detonación, por lo que los pesquisas presumen que el joven, que hasta el cierre de esta edición no pudo ser identificado, fue asesinado en otro lugar. A esta hipótesis se suma que personal del gabinete científico no encontró vainas servidas en el lugar. Por su parte, el médico policial que examinó el cuerpo constató tres orificios de bala en el cráneo y uno en un hombro.
El fiscal en turno de la Unidad de Homicidios Dolosos, Ademar Bianchini, ordenó que el cuerpo sea remitido al Instituto Médico Legal para que se lo identifique mediante el cotejo de huellas dactiloscópicas y se lo someta a autopsia para determinar la cantidad de impactos y la causa de muerte.
Muerte en un potrero
Poco después de las 18, cuando el sol se iba poniendo hacia el oeste, un pibe de 16 años jugaba junto a otros en un potrero ubicado en inmediaciones de Valparaíso y Garay, en una zona sin delimitación barrial, a la que algunos vecinos señalan como barrio Avellaneda Oeste, otros como Villa Banana y hasta villa La Boca.
A esa hora, Enzo Oscar Moreno estaba pateando una pelota de fútbol, algo que hacía habitualmente casi a toda hora, algunas veces junto a vecinitos de la cuadra y otras en soledad.
Este lunes, cuando estaba concentrado en el juego, un auto se estacionó por calle Valparaíso y una persona, aparentemente mayor de edad, con su rostro tapado con un barbijo y -quizás- una gorra, se bajó y fue a buscar al pibe. Poco antes de llegar, sacó un arma de fuego y sin pronunciar una sola palabra, le efectuó un disparo en la espalda. Enzo -quien padecía un retraso madurativo- cayó al piso, mientras varios chicos que estaban en las inmediaciones salían en estampida a buscar refugio en sus casas.
El autor del disparo gatilló al menos cinco veces más, casi a quemarropa, y las balas impactaron en el cráneo del joven, quien falleció prácticamente en el acto. Tras esto, el autor de los disparos se subió al auto, en el cual había entre dos y tres personas más, y se dio a la fuga.
En tanto, vecinos fueron a socorrer al joven, quien estaba tirado en el medio del potrero. También apareció su madre y su padrastro, quienes fueron alertados de lo sucedido pocos minutos antes. Ambos quedaron en estado de shock, y la mujer debió ser atendida primero por vecinos, que le acercaron una reposera para que se sentara ante el temor de que se desvanezca. En tanto, su pareja dijo a un móvil de Telefé Rosario que el ataque podría estar vinculado con un incidente que protagonizó Enzo en la tarde del domingo con al menos otro chico del barrio. Según su relato, el adolescente mantuvo una discusión, que incluyó algunos golpes de puño, con otro pibe de menor edad, y no descarta que el ataque haya sido como represalia por dicho incidente.
Por su parte, voceros policiales indicaron que cuentan con información del vehículo en el cual se movilizó el autor de los disparos y que al parecer estaba acompañado por entre dos y tres personas más. En el lugar no hay cámaras de seguridad, pero se iban a verificar las existentes en las inmediaciones, para ver si podían dilucidar el trayecto que usó el homicida en su escape.
El fiscal Ademar Bianchini pidió al gabinete criminalístico que realice un relevamiento de la escena del hecho, y que agentes de la División Homicidios de la AIC tomen testimonios a vecinos y familiares del joven asesinado para dilucidar la motivación del ataque y la identificación de los agresores.


















