A 45 años del Golpe de Estado
“Todo está guardado en la memoria”, dice la canción. Y esa memoria es la que nos lleva a pedir verdad y justicia. En Concepción del Uruguay se recordó a uruguayenses desaparecidas y desaparecidos.
Eugenia Delorenzi
redaccion-er@miradorprovincial.com
Cada 24 de marzo es especial. La Comisión por la Memoria, Verdad y Justicia y la Dirección de Derechos Humanos del municipio ponen de relieve la lucha que cada día desde hace 45 años el pueblo argentino, detrás de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, lleva adelante.
En Concepción del Uruguay los actos iniciaron el 24 por la mañana, con el acto institucional en la Plazoleta de los Derechos Humanos ubicada en bulevar Yrigoyen, (entre Reibel y Maipú), en una cálida ceremonia con el emblema de Memoria, Verdad y Justicia. Estuvo presidido por el intendente Martín Oliva; con la presencia del presidente del Concejo Deliberante, Ricardo Vales; el jefe de Gabinete, Yari Seyler; y el director de Derechos Humanos, Darío Barón.
En ese contexto se descubrieron de manera oficial las placas en homenaje a los uruguayenses Carlos Oscar Godoy Almada, Guillermo Pedro Rubio Cidale y Emil Carlos Vidal Chandler, víctimas del terrorismo de Estado. De esta manera, se incorporan esos tres nombres al sitio destinado a rememorar a los 15 detenidos desaparecidos, allí existentes. Asimismo se restituyó la placa del monumento al escritor y periodista Osvaldo Bayer, vandalizada en diciembre de 2020, y se recordó a María Emilia “Cacha” Morales, uruguayense que también tiene de ahora en más su placa evocativa.
Protagonista de la historia
“Como dijo Adriana, esta vez el amor venció al odio”, expresó Silvia Garnier, hermana de Edgardo Garnier y tía de Adriana Garnier Ortolani, nieta restituida 126, en su discurso durante el acto.
“En medio de tanta desolación, como estábamos en ese momento, fue una brisa de aire fresco” expresó Garnier y recordó el momento en que fue hallada Adriana, además remarcó “el negacionismo estaba a la orden del día”.
Repasó la historia y recordó la lucha por encontrar a su hermano y su cuñada, ambos desaparecidos a la fecha.
Plantamos memoria
Atento a la propuesta del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación y la Administración de Parques Nacionales (APN), se impulsó en todo el país la plantación de 30 mil árboles en áreas protegidas en el marco del Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia a 45 años del último golpe militar. Por ese motivo, como cierre del acto central, representantes de la Dirección de Derechos Humanos y la Comisión de Verdad, Memoria y Justicia plantaron un árbol en la plazoleta.
No obstante, por la tarde, la comunidad educativa de la recientemente inaugurada Escuela Municipal de Artes y Oficios, decidió plantar un ejemplar de timbó.
“La Memoria, al igual que la semilla, viene cargada de futuro. Contiene toda la información genética para poder llegar a ser el árbol que late en su destino. En tiempos de incendios, deforestación y cambio climático, invitamos a plantar vida como un acto de memoria y futuro. Porque el recuerdo de cada compañero o compañera detenido – desaparecido trae consigo el legado de lucha por un país más justo y solidario” destacó Graciela Guerrero, coordinadora del establecimiento.
Regreso al escenario
A modo de cierre de las actividades del 24, se presentó Víctor Heredia en el Predio Multieventos. La llegada del reconocido y popular artista que a lo largo de su carrera ha demostrado su compromiso en la lucha por los derechos humanos fue en un contexto especial no sólo por el Día de la Memoria: fue su regreso a los escenarios tras la pandemia.
Desde las 20, los integrantes de la Comisión procedieron a la lectura de un documento relacionado al 45° aniversario del golpe de estado, culminando la noche con la participación de Víctor Heredia. A los 74 años, el cantautor nacido en Paso del Rey es uno de los artistas más comprometidos dentro del mundo de la música.
El artista hizo un repaso por su carrera artística y resaltó la importancia de la fecha, haciendo alusión a la lucha de las Madres y Abuelas. “Mi madre, al igual que muchísimas madres argentinas, buscó denodadamente a su hija, mi hermana María Cristina, secuestrada, embarazada de cinco meses y desaparecida junto a su marido Claudio Nicolás Grande, desde junio de 1976”, recordó el cantautor, y señaló: “Hoy sabemos que desde la memoria, la verdad y la justicia, podemos seguir intentando encontrar algún rastro que nos lleve, por lo menos, al lugar donde están enterrados sus huesos”.
Además de la desaparición de su hermana, durante la dictadura, Víctor Heredia sufrió diversas censuras. Desde entonces, el músico se convirtió en un colaborador permanente de las organizaciones de derechos humanos, como así también abrazó la causa indigenista, tal como lo reflejó en su disco “Taki Ongoy”, de 1986.
A la memoria de Mario Yacub
En tanto, el jueves 25 se recordó a Mario Yacub. Fue interno de la Frater y alumno del Colegio del Uruguay, y desaparecido el 1° de noviembre de 1976 como víctima del terrorismo de Estado.
El homenaje se llevó a cabo a través de dos actos organizados por estas instituciones, dado que Yacub fue interno de La Fraternidad mientras cursaba sus estudios en el Colegio del Uruguay “Justo José de Urquiza”. La primera parte de la ceremonia se desarrolló en el salón de actos de la Universidad de Concepción del Uruguay, donde se descubrió una placa recordatoria, que será colocada en el Internado, el cual estuvo representado por su director, Roberto Rosso.
Néstor, su hermano, estuvo allí y pronunció unas palabras. Se manifestó reiteradamente “muy conmovido” y recordó que Mario “se recibió de abogado y ya estaba militando fuertemente en la defensa de los Derechos Humanos. Fue defensor del Centro de Estudiantes de Ingeniería, cuya personería jurídica Onganía le quería quitar. Él fue el defensor y le ganaron el juicio… Su vida transcurrió siempre en la militancia, siempre fue un animal político que vivía para la defensa de la gente, y que además se jugó y armó una familia en esas condiciones”.
Según indicios del equipo de antropología forense, Yacub estuvo secuestrado en la ESMA y luego fue arrojado al Río de La Plata en los denominados vuelos de la muerte, cuando tenía 37 años.




















