Colón
El último sábado, profesionales de la salud y cultivadores participaron de una jornada informativa sobre la aplicación del cannabis terapéutico y la elaboración de aceites de cannabis. La actividad es una de las primeras acciones que lleva adelante la Asociación de Cultivadores Terapéuticos de la Costa del Uruguay.
Silvia Simmone
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Con un gran marco de público, que se reunió en la Casa del Bicentenario de Colón, se llevó adelante el encuentro que nucleó a profesionales de la salud, cultivadores y usuarios de cannabis medicinal de la Costa del Uruguay.
Patricia Calderón, una de las integrantes de la Asociación de Cultivadores Terapéuticos de la Costa del Uruguay (Cutecur), dialogó con MIRADOR ENTRE RÍOS y explicó que este grupo está en formación, pero que en lo legal ya se avanzó en la reserva del nombre y en la definición de las acciones que realizarán.
“La idea es trabajar un poco sobre lo que es cannabis medicinal y preparaciones, ya que uno de nuestros principales objetivos como Asociación es promover un cultivo solidario, que podamos ayudar a los que menos tienen, que el aceite tenga buena calidad y que esté a un precio accesible para quienes lo necesiten. Sabemos que es un camino largo, nosotros empezamos hace dos años, y este es el segundo taller que trajimos a la ciudad, aunque en esta oportunidad ya está enmarcado dentro del proyecto de Cultivadores Terapéuticos de la Costa del Uruguay”, contó la organizadora.
La charla fue declarada de Interés Legislativo por las municipalidades de Colón, Liebig y Villa Elisa, ya que este tipo de acciones marcan un precedente en el departamento en lo que respecta a tratamientos naturales y políticas de salud.
“Estamos muy contentas con el compromiso que asumieron los gobernantes, ya que dijeron que nos acompañarían en las diversas gestiones que hay que hacer para llevar adelante la Asociación. La evaluación pos-encuentro es más que satisfactoria, mucha gente quiere sumarse y la idea es que los eventos se sigan sucediendo, que podamos enseñar a hacer una crema, un aceite, que podamos hacer macerados, que cada uno pueda elaborar su propia medicina y lo que necesiten”, destacó Calderón.
En primera persona
Mariana Ríos, odontóloga especializada en endocanabinología, fue quien estuvo a cargo del taller teórico-práctico brindado en la localidad, en el que también participaron cultivadores y familias de cultivadores para compartir sus experiencias.
En diálogo con este medio, Ríos contó que investiga la temática desde hace más de cuatro años y que tanto en lo medicinal como en lo social, se pueden observar grandes avances en lo que respecta a los usos terapéuticos.
“Empecé porque mi hijo Alejo tiene parálisis cerebral desde su nacimiento y esto le produjo muchos problemas motores. Él aprendió a caminar a los cuatro años con andador, a los seis pudo hacerlo agarrándose de las paredes y siendo asistido por otras personas, y a los nueve cuando empezó a utilizar cannabis lo pudo hacer solo, sin la necesidad de ninguna asistencia. Aparte de eso, él tenía ataxia sereverosa que son movimientos involuntarios de las manos, la cabeza y el cuello que no lo dejaban desarrollar ninguna actividad, lo que le causaba déficit de atención. Cuando empecé a investigar sobre el cannabis como una posible forma de ayudar a mi hijo, estaba por salir la ley, y había mucha difusión, circulaban videos y noticias que me hicieron asociar otras patologías con las mismas que tenía Alejo. A partir de ahí empecé a estudiar, los comienzos fueron difíciles, sin acompañamiento médico, pero luego pude hacer el posgrado en la Universidad Nacional de La Plata y entendí otras cosas que también las aplico en mi profesión. Lo que yo siempre cuento es que a mi hijo el cannabis le cambió la vida, antes iba una vez por semana al baño, no podía comer nada porque todo lo devolvía y muchísimas cosas dejaron de ser un trastorno. En la escuela cambió 100%, porque antes había que asistirlo en todo y ahora se maneja con independencia, incluso mejoró su sociabilización”, contó la doctora sobre su experiencia personal con el cannabis.
Avances y registro de cultivadores
En noviembre del año pasado, el gobierno publicó un decreto en donde se estableció la regulación del cultivo doméstico y expendio en farmacias de aceites y cremas producidas a base de cannabis, al mismo tiempo que autorizó el cultivo personal y en red para usuarios, investigadores y pacientes. En esta línea, la última semana, se habilitó el Sistema de Registro del Programa de Cannabis (Reprocann), donde deben registrarse todas las personas que cultivan o producen con fines terapéuticos.
“La finalidad del registro es que tanto cultivadores como pacientes tengan un permiso para cultivar legalmente hasta nueve plantas floradas en su propia casa, además de permitir el transporte de hasta seis frascos-goteros de aceite de cannabis de 30ml y de 40gms de flores. El registro parecía muy fácil, pero en los primeros días tuvo un montón de errores grosos, como por ejemplo, el hecho de que ni bien nos empezamos a inscribir salía la dirección, y todos los datos personales de los pacientes que se estaban inscribiendo. Esto es terrible, porque todos se estaban inscribiendo para poder cultivar y por ende los cogolleros, que son los que roban las plantas de cannabis en esta época que ya están en flor, tenían a disposición los datos de dónde estaban las plantas florecidas. Otro error fue que por ejemplo, yo me pude inscribir como profesional de la salud, pero no como cultivadora, mamá de un paciente que hace utilización del cannabis terapéutico y eso también limita. Después también había muchos requisitos para que los médicos podamos recetar, porque nos pedían que enviemos doble historia clínica, triple receta y un montón de papeles más que hacen que el proceso sea engorroso, así que pienso que eso se debería corregir”, evaluó Mariana Ríos.




















