Relevo
El martes por la tarde la noticia comenzó a sonar fuerte en los pasillos de la Casa Gris y este miércoles se confirmó: Marcelo Sain dejó de ser el ministro de Seguridad.
Pablo Rodríguez
redaccion@miradorprovincial.com
El martes por la tarde la noticia comenzó a sonar fuerte en los pasillos de la Casa Gris y este jueves fue confirmado: el actual ministro de Seguridad, Marcelo Sain, dejará su cargo. El dato es que en esta oportunidad, su reemplazo también llega desde el sur provincial, como anteriormente sucedió con el oriundo de Hughes, Maximiliano Pullaro.
Quien fue elegido para asumir al frente de la cartera, es el nacido en Murphy y con vida política en Venado Tuerto, Jorge “Pito” Lagna (61). Actualmente, es secretario de Gestión Institucional y Social de la Seguridad y un hombre de mucha confianza del gobernador Omar Perotti.
Es un político con experiencia, siempre vinculado al PJ. Fue legislador provincial en dos períodos, funcionario del gobierno de Venado Tuerto durante el gobierno de José Luis Freyre y concejal de esa ciudad. De profesión abogado, se lo conoce por su cercanía al ex gobernador Carlos Alberto Reutemann.
Su trabajo es hasta estas horas, la relación entre el Ministerio y los municipios en los barrios más calientes de las principales ciudades. También bajo su órbita corre la responsabilidad de implementar un plan elaborado por Saín para la gestión de la violencia urbana.
A diferencia de Sain, no es una persona hábil para las redes sociales ni mucho menos en el microclima de Twitter. La actividad en este orden es totalmente distinta, muy de perfil bajo y muy abocada a la gestión oficial, sin prestarse a cruces con funcionarios o legisladores.
Anti socialista
En el 2006, el ¿futuro? ministro de Seguridad, presentó junto a Sergio Battistoni el libro “La secta socialista”, cuya tapa es recordada porque muestra al ex gobernador Hermes Binner caminando junto a Fernando De la Rúa por las calles de Rosario, en la campaña de 1999. Por aquel entonces, Lagna afirmaba que no se refería al socialismo como a una secta en el sentido religioso, sino en el “sentido de desarrollar una política cerrada y con dirigentes que exhiben un notable grado de parentesco entre sí”.
Y agregaba que el ejemplo vivo de la “secta” es también la conformación en aquellos años del Frente Progresista. “Esta alianza es la misma que la alianza de De la Rúa-Alvarez, pero como ahora les da vergüenza decir alianza, usan el término Frente Progresista”, reiteró en varias oportunidades.


















