El trabajo de la tierra
La ciudad está atravesada por un cinturón verde de huertas abiertas a la comunidad, las cuales son parte de un circuito que incluye todas las etapas del proceso productivo comercial. Se apunta a generar una economía justa y sustentable.
Lucía Dozo
redaccion@miradorprovincial.com
Rosario es una de las pocas grandes ciudades de Latinoamérica que incorporó la agricultura en su planificación del uso del suelo y en las estrategias de desarrollo urbano. La ciudad está atravesada por un cinturón verde formado por huertos familiares y comunitarios, huertos de producción comercial a gran escala, parques huerta polivalentes, y los llamados "barrios productivos", en los que la agricultura está integrada a los programas para la construcción y al mejoramiento de los barrios sociales.
Los espacios para la práctica de la agricultura urbana en la ciudad se ceden en uso gratuitamente, mediante un convenio anual, a los horticultores, quienes se comprometen a asegurar una producción continuada durante todo el año, utilizando técnicas ecológicas. La mayoría de ellos vienen de barrios de bajos ingresos de las cercanías. Muchos son migrantes de las zonas rurales y han contribuido positivamente al programa gracias a sus conocimientos de agricultura en general y de producción intensiva de cultivos en particular.
"El circuito parques huerta, huertas comunitarias, huertas públicas, agroindustrias y ferias de economía social apunta a incluir todas las etapas del proceso productivo-comercial de las verduras y hortalizas agroecológicas producidas en estos espacios del Municipio, teniendo en cuenta la producción a partir de relaciones de trabajo justas y promoviendo el acceso de las y los huerteros a la tierra, facilitando también el acceso a tecnologías de producción y el intercambio de semillas y conocimientos que cada uno trae", explica Nicolás Gianelloni, secretario de Desarrollo Humano y Hábitat de la Municipalidad de Rosario.
Los parques huerta son espacios de la economía social que se caracterizan por la formación continua, ya que semanalmente se desarrollan capacitaciones sobre técnicas de cultivo, optimización de recursos, mejora de la capacidad productiva de la tierra y técnicas de producción y reproducción sin el uso de agroquímicos. Allí, las familias y las organizaciones que trabajan en el lugar comercializan sus productos en el mercado y, de esta manera, obtienen ingresos propios para su subsistencia.
Por otra parte, las Agroindustrias Urbanas Sociales están retomando sus actividades después de este tiempo de aislamiento. Allí, los emprendedores reciben capacitaciones y se especializan en el agregado de valor a la producción primaria obtenida en las huertas, trabajando tanto con el cinturón verde como con los productores de los parques huerta. "En estos espacios se producen alimentos como ensaladas y sopas listas para consumir. Como próximo eslabón en la cadena, en las ferias de economía social se da el encuentro entre productores y consumidores sin intermediarios, generando así un tipo de consumo en el que la relación supera a la mera transacción comercial", explican desde el municipio.
Las familias y las organizaciones que trabajan en el lugar comercializan sus productos en el mercado y, de esta manera, obtienen ingresos propios para su subsistencia.
En la ciudad hay diversos espacios de comercialización de los productos de Economía Social. Estos son las ferias habituales de economía social, la feria de Plaza Suecia en Oroño y el río (que es exclusivamente de verduras agroecológicas), el Mercado Social, las ferias especiales, el Mercado del Patio y el Biomercado que se realiza los fines de semana largos, nucleando a más de 70 emprendedores y a una gran parte de la ciudadanía y de visitantes que asisten a este encuentro en la búsqueda de una alimentación más saludable. Además, en el 2020, en el marco de la pandemia, se creó la plataforma www.feriasverdes.com.
Proyecto pionero
Rosario es pionera en el desarrollo de cultivos de agricultura urbana. Actualmente cuenta con 35 hectáreas de tierras públicas dedicadas a la producción agroecológica, distribuidas en 7 parques huertas, además de numerosos espacios de cultivo, corredores verdes y alrededor de 2.000 huertas familiares que se conformaron a partir de las capacitaciones que se brindan de manera periódica.
En el 2020 se inauguró el Parque Huerta Oeste con 2 nuevas hectáreas para cultivar, y en este 2021 se planifica que se concretará un nuevo parque huerta.
Los parques huerta y las huertas municipales son espacios abiertos a toda la comunidad y a ellos puede acercarse toda la ciudadanía. También forman parte de ellas vecinos a quienes se les asigna una parcela de tierra para que puedan cultivar verduras y hortalizas para consumo familiar y para la venta, a partir del asesoramiento del Programa de Agricultura Urbana. Asimismo, hay vecinos que se acercan a comprar verduras y hortalizas, participando de la experiencia de comprar allí donde estos productos son cultivados.
"Es importante recordar que el circuito de huertas públicas responde al modelo descentralizado de gestión municipal. De este modo, vecinas y vecinos de todos los barrios tienen cerca de sus casas una huerta, una feria, y así pueden formar parte de este proceso productivo y comercial, recuperando terrenos que se encontraban degradados o en desuso, contribuyendo así a hacer una ciudad más inclusiva, más linda para habitarla y compartirla", agregan desde el municipio.
Rosario es pionera en el desarrollo de cultivos de agricultura urbana. Actualmente cuenta con 35 hectáreas de tierras públicas dedicadas a la producción agroecológica, distribuidas en 7 parques huertas.
Prácticamente todos los espacios donde en la actualidad están establecidos los parques huerta, el corredor verde y los huertos de producción colectiva se sitúan en lugares degradados y que no eran aptos para la agricultura. Muchos de ellos habían contenido basuras y escombros, y la tierra solía estar contaminada por metales pesados. El programa ha utilizado distintas técnicas agroecológicas, como la siembra de leguminosas y gramíneas y la incorporación a la tierra de restos de jardinería, virutas de madera, compost y estiércol, con el fin de mejorar la fertilidad del suelo y su contenido en materia orgánica.
Además, la producción de cultivos en estas tierras recuperadas respeta los principios de la agroecología, la cual promueve una agricultura familiar socialmente justa, económicamente viable y ecológicamente sostenible. Los agricultores producen sus propios insumos básicos, como los abonos orgánicos y las semillas, y no usan plaguicidas o fertilizantes sintéticos. Cultivan verduras en unidades intensivas de alto rendimiento sobre un sustrato de compost, mantienen la productividad del suelo gracias al vermicompostaje, los abonos verdes y la técnica de cobertura, y organizan los cultivos de forma asociada y rotatoria para prevenir el ataque de enfermedades y plagas. De este modo, las hortalizas, verduras y plantas aromáticas cultivadas en los huertos de Rosario son 100% orgánicas y libres de agrotóxicos.
"Desde hace más de dos décadas nuestra ciudad se ha constituido, en base a un trabajo continuo, en una referente en Agricultura Urbana a nivel internacional. Así, la experiencia de la Agricultura Urbana ha sido premiada en 2004 en Dubai por la UN-HABITAT, en 2005 en Medellín por la Fundación Hábitat-Colombia y Foro Iberoamericano y del Caribe para Mejores Prácticas, y en 2006 por la FAO entre las ciudades latinoamericanas y del Caribe por su destacado trabajo en Agricultura Urbana. También, durante muchos años, Rosario ha sido sede de encuentros internacionales sobre Agricultura Urbana en los que hemos compartido experiencias con ciudades hermanas de nuestra región y de otras partes del mundo", destacan desde la Secretaría.
Ayuda en tiempos de Covid
Un nuevo proyecto pensado para atravesar este 2021 son las "Chacras urbanas familiares". La propuesta implica la asignación de parcelas de tierra en espacios institucionales del Municipio y la asistencia técnica permanente a familias en situación de extrema vulnerabilidad social, para facilitar el acceso a alimentos frescos y variados mediante técnicas agroecológicas de auto-producción. La generación de estos alimentos vendría a complementar la Caja de alimentos secos provistos por la Dirección de Políticas Alimentarias. Las unidades domésticas incluidas en la propuesta acceden a una dieta integral, nutritiva y equilibrada.
A través de esta iniciativa, se abordan las dificultades laborales de madres jefas de hogar y el déficit nutricional de las niñas y niños, problemáticas todas que se vieron exponencialmente agravadas a raíz de la pandemia de Covid-19.
Se dispuso para ello el 20% de la superficie de las hectáreas de huertas y parques huerta de que dispone el Municipio en la ciudad, el 50% de la superficie de los dos nuevos parques huerta de próxima concreción y el espacio de tierra no afectado a otros usos, disponible en varios de los treinta y dos Centros de Convivencia Barrial.


















