Reconocimiento
Para el mes de la mujer, los museos tienen disponible una revista que recorre la historia y cuenta detalles sobre la vida de las destacadas de la ciudad. Integrantes del personal de salud, artistas, profesionales de la comunicación, entre quienes dieron pasos importantes para la sociedad concordiense.
Belén Fedullo
redaccion-er@miradorprovincial.com
Desde noviembre de 2020, los museos de Concordia presentan y ponen a disposición del público publicaciones digitales que elaboran en conjunto, en las que muestran la labor que cada uno realiza y repasa distintas historias.
El número de marzo está dedicado a "todo el personal femenino que trabaja en el área de Salud", en un reconocimiento a quienes, desde sus distintas tareas y funciones, han trabajado y trabajan para cuidar al conjunto de la población ante la emergencia sanitaria por la pandemia mundial de coronavirus Covid-19 que aún afecta a la sociedad. La dedicatoria, en especial, es para las mujeres que atienden pacientes infectados y que realizan guardias en los centros vacunatorios.
Son muchas las concordienses que marcaron hitos en distintos ámbitos a lo largo de la historia. Desde el comienzo hasta la actualidad, hubo destacadas en distintos sectores, que fueron quienes dieron el puntapié inicial y conquistaron espacios que parecían cerrados a la participación femenina.
Capítulo especial
Enfermeras, trabajadoras sociales, artistas, poetas, periodistas. Todas ellas curiosas, empáticas, valientes, soñadoras y luchadoras, lograron trascender de sus tareas esenciales y convertirse en íconos y ejemplos para quienes observaron lo que lograron, algunas aún con sufrimiento y teniendo que atravesar problemas de salud.
Delicia Concepción Masvernat, que da el nombre al hospital de referencia de la región, es una de las homenajeadas. Nació en el año 1901, en "Las Violetas", pueblo correntino que hoy tiene 13 mil habitantes, pero que en ese momento tenía muchos menos. Su padre, Ramón, era telegrafista y, al ritmo de su trabajo, fue trasladado primero a Monte Caseros y luego a Concordia, en donde se estableció.
Al llegar a la pubertad tuvo varios problemas de salud, y la escarlatina la dejó paralítica por un largo tiempo. Fue atendida en el Hospital de Niños en Buenos Aires, donde pasó largos varios meses. Los dolores, las molestias, las enfermedades, le lastimaron el cuerpo toda su vida. Pero nunca lo hacía notar.
Cuando creció y decidió salir al mundo, una crisis internacional golpeó los bolsillos y todo parecía complicarse. Gracias a sus padres estudió Enfermería y se recibió con medalla de honor. Compartía sus conocimientos con sus compañeras de trabajo, la mayoría enfermeras empíricas e incentivaba a todos a su alrededor para que se formaran.
Cuando los que conocieron tienen que definirla, prefieren hacerlo con pocas palabras: entrega, compromiso y amor. A pesar de sus problemas de salud, decidió sufrir en silencio y entregarse a los pacientes, que le daban vida. Preparó a sus compañeros para su ausencia y dejó las bases sentadas para que la salud mejore en la ciudad que tanto amaba.
El cáncer de páncreas no la perdonó. Y falleció el 4 de junio de 1940, un mes antes de cumplir 39 años. Su féretro fue llevado a pulso desde el hospital hasta la Catedral y desde allí al Cementerio, por sus amigos y colegas.
Por su accionar, por haber sido una constante formadora, por su trabajo sin descanso en pos de la salud de los concordienses, el hospital regional lleva su nombre. Un nombre que habla de empatía, amor y cuidado.
Las que hicieron por el arte, la cultura y la sociedad
Otra de las destacadas es Josefina Pelliza de Sagasta, que nació en el año 1849 en Concordia. Fue hija del Coronel José Pelliza, militar de destacada actuación en las luchas por la independencia, y de Virginia Pueyrredón.
Pelliza de Sagasta fue narradora, poeta y periodista, tuvo un reconocimiento importante en su época. Su notable obra abarca: Margarita (1875) y La Chiriguana (1877), los poemarios Lirios silvestres (1877), El César (1881), y Canto inmortal (1881). La colección de ensayos Conferencias: el libro de las madres (1885), El Album del hogar, La Alborada del Plata (que codirigió, junto con su amiga Juana Manuela Gorriti, durante un período entre 1877 y 1878. También colaboró en varias publicaciones literarias de América y escribía habitualmente en La Nación, La Ondina y medios uruguayos.
En sus escritos plasma algunos de los debates que se daban en Argentina en 1870: el sentimiento religioso versus la iglesia, la educación moral de las jóvenes, el matrimonio por amor y la emancipación de las mujeres. Al igual que Masvernat, Pelliza falleció muy joven, a los 40 años, en Buenos Aires. Pero dejó un legado que todavía es actual.
Amanda Mayor, artista plástica, nació el 7 de marzo de 1929, en Paraná, y falleció en el año 2005. Dejó una huella imborrable en la ciudad, no solo por su obra, sino por el significado. Es la autora de la escultura de El Principito que está en el Parque San Carlos, justo en el lugar en que cayó la avioneta en la que viajaba Antoine de Saint-Exupèry.
Cuando los estudiantes de cuarto grado de la escuela República de Entre Ríos de Paraná leyeron la novela, se conmovieron y quisieron conocer el lugar que había germinado la inspiración del escritor francés. Lograron visitar el Parque ubicado a orillas del río Uruguay, y también movilizaron el espíritu de la artista plástica. En la década del 90, se constituyó una comisión de padres (de los padres de aquellos niños) que recolectoó el dinero necesario para que Mayor pudiera materializar el deseo de los estudiantes. El proyecto "El Principito y su Asteroide" fue una idea de niños que llevó adelante la artista.
La obra comenzó a construirse en el estudio de la artista en Paraná, ayudada por Graciela Rosset, su asistente. Las piezas principales se realizaron allí y luego fueron trasladas a Concordia, en donde Amanda lo armó. Con la ayuda de una periodista, la artista consiguió que se aprobara una ordenanza para emplazar la escultura en el parque y así se dio a fines del año 1997.
La comunicadora que ayudó a Mayor fue "Minguet", Esther Mouliá de Saillah, también homenajeada. Fue hija de un periodista, trabajó en un banco que luego cerró, se dedicó a la docencia y años después consiguió un puesto en el diario El Heraldo.
Desde su lugar, la mujer se dedicó a la cobertura de conflictos y eventos de interés social. Siempre estaba "en el lugar de los hechos" y trataba de llevar soluciones a quienes lo necesitaban.
Fue distinguida con destacados premios en la ciudad, la provincia y el país por su compromiso social y su interés por acompañar a la sociedad. Tarea que realizó hasta poco tiempo antes de su fallecimiento, en el año 2015.
La actualidad
El domingo 7 de marzo, en la costanera, la Fundación Conased, junto con Fundación La Delfina entregaron una distinción a mujeres destacadas. Eligieron, entre ellas, a periodistas, trabajadoras de salud, artistas y trabajadoras sociales. La idea fue destacar a quienes trabajaron durante el 2020, en medio de la pandemia.
También en Concordia, la artista Sandra Fernández pintó un mural en la zona cercana a la costanera, que lleva la consigna "Que nadie nos diga lo que podemos ser" y expresa un mensaje de igualdad de derechos.
Además de esas actividades, mujeres autoconvocadas y agrupaciones feministas decidieron levantar las banderas en reclamo a la Justicia y al Estado, para exigir cambios en las leyes que permitan mejor protección a víctimas de violencia de género, y lleven a evitar los femicidios.
Todo fue coronado con una marcha en medio de la zona céntrica, representativa de la lucha por derechos a conquistar y celebración de derechos conquistados, como auto homenaje y mensaje de fortaleza. Aunque en este mes, como en todos, los días serán felices cuando no falte ninguna mujer.




















