Con aval del intendente Javkin
Ingresaría al Concejo en las próximas semanas. Así, podrían dejar de estar en la zona gris en la que se encuentran, que genera malestar en diversos sectores políticos y sociales, y pasar a estar contemplados en un nuevo esquema de regulaciones.
Ignacio Pellizzón
redaccion@miradorprovincial.com
Una de las grietas que se vive de manera intensa en Rosario tiene que ver con la situación de los "trapitos". La reiterada queja de vecinas y vecinos que denuncian extorsión y amenazas de cuidacoches y limpiavidrios, llegó al Concejo en reiteradas oportunidades, aunque sin éxito en su tratamiento. Pese a los diversos proyectos presentados para regular la actividad, ninguno vio la luz.
Desde el PRO siempre buscaron la prohibición de los "trapitos", mientras otros espacios de la política local también postularon ideas para "regular" la actividad. Entre un extremo y el otro se dirimió históricamente el debate, sin llegar nunca a ningún acuerdo y manteniendo a los cuidacoches en una zona gris.
Con la llegada al poder del intendente Pablo Javkin, la situación podría dar un vuelco de 180 grados. En la reciente apertura de sesiones ordinarias del Concejo, el jefe del Ejecutivo local dio sobradas muestras de sostener el pacto con el que llegó al Palacio de los Leones con parte del bloque de Roy López Molina -actual vicepresidente primero del cuerpo legislativo-, La Cámpora, algunos peronistas y Ciudad Futura.
En su alocución, Javkin recordó que en Rosario existe un código de faltas muy antiguo, el cual debería ser revisado y adaptado a los tiempos que corren. Se trata de uno de los temas que López Molina viene pujando por tratar desde hace tiempo. El gesto de su aliado oficialista, desencadenó en que el edil macrista retomara su propuesta para modificar el código, enfocando su mirada en la actividad de los cuidacoches y limpiavidrios.
Tras el gesto del intendente, López Molina se puso a trabajar y encara un proyecto nuevo para aggiornar el código de faltas a uno que contemple, principalmente, la situación de los "trapitos". La iniciativa la presentaría en las próximas semanas en el Concejo y contaría con la mayoría necesaria para obtener luz verde, lo que cambiaría el destino de los cuidacoches en Rosario.
En la mira
El actual código de faltas que rige en la ciudad, corresponde a una ordenanza "de la década del '80", que quedó "desactualizada", en especial a la hora de "tipificar conductas indeseables o reprochables", pero también en su mirada sobre "lo que es la Justicia de faltas en el siglo XXI", argumentó a Mirador Provincial, Roy López Molina.
Un código de faltas es, en resumen, lo que establece lo que están bien y está mal en el ejido urbano. Por un lado, producto de la desactualización, el código "perdió esa mirada integral". Entonces, para hoy conocer cuáles son las conductas que están sancionadas por el municipio, "habría que hacer un análisis de muchísimas ordenanzas que están desperdigadas" y que "no se encuentran" en un cuerpo normativo, único, como debería ser el código de faltas.
Además, en esa mirada "poco eficiente de la problemática actual", continúa López Molina, las conductas que no son sancionadas en el orden municipal, después dan lugar a "conductas delictivas" y ejemplifica: "Esa es la situación de los cuidacoches o los limpiavidrios, que podrían ser sancionados como faltas, en la previa a una amenaza, como una contravención, pero al no hacerlo y producirse la extorsión, se da lugar a un delito".
Esa mirada de evitar la conflictividad entre vecinos, para solucionar problemas o, incluso, para evitar situaciones de delitos "no está contemplada en el actual código", señala el concejal del PRO.
También, insiste, en que hay otra mirada que es "la Justicia de faltas netamente de corte administrativa". La justicia de faltas "es el brazo armado" del Ejecutivo, cuando hoy la Justicia de Faltas tiene un componente cada vez más jurisdiccional, elevándose a la categoría de un Poder Judicial municipal", explica el edil. Por eso, "se trabaja la independencia, se trabajan los nombramientos con participación del Concejo, de organismos intermedios, mientras que en la vieja ley de jueces de Falta son solo delegados del intendente".
Y concluye: "Creo que ahí está el corazón de lo que hay que reformar en la ciudad. Y también, sumando otras situaciones que la actual legislación toma de manera parcial o directamente no toma, como por ejemplo la discriminación, las cuestiones de derecho al consumidor, entre otras, que podrían ser abordadas por el ámbito municipal".




















