Violencia sin fin
Dos personas llegaron caminando y efectuaron casi 30 disparos. La víctima, de 37 años, recibió al menos 7 impactos y murió prácticamente en el acto. Es el séptimo homicidio en lo que va de marzo.
Carlos Retamal
redaccion@miradorprovincial.com
Rosario, la ciudad que no tiene fecha cierta de fundación, sigue sumando hechos violentos, donde émulos de sicarios toman las calles para sembrar miedo y muerte. Alrededor de las 21.30 del lunes 8 de marzo, en el extremo oeste de la ciudad, vecinos se sobresaltaron al escuchar una seguidilla de balazos que perforaron paredes y la puerta de una vivienda y alcanzaron a uno de sus ocupantes, quien falleció pocos instantes después.
El nuevo homicidio tuvo lugar en Dean Funes al 8100, casi en el límite oeste del municipio, cuando dos personas aparecieron caminando por el medio de la calle. Según fuentes de la investigación en ese momento no había nadie sobre la vereda, o al menos ninguna persona reconoció haber estado afuera cuando, casi una hora más tarde, la zona se llenó de patrulleros.
Una primera versión decía que entre los homicidas y la víctima hubo un intercambio de palabras antes del fatal desenlace, pero con el correr de las horas, el relato cambió.
Voceros del Ministerio Público de la Acusación señalaron que la víctima, identificada como David Matías Acosta, de 37 años, se encontraba en el interior de su domicilio cuando llegaron dos personas caminando que se pararon en la puerta, sacaron armas de fuego y -como si fuera una película de acción clase B- comenzaron a disparar contra el inmueble.
Parecían conocer exactamente donde estaba Acosta, ya que las balas apuntaron hacia la zona donde, cuando llegó el personal policial y de salud, fue encontrado. La secuencia no duró más de 3 minutos, aunque para algunos de los habitantes de la zona la ráfaga pareció interminable. Tras los tiros, los dos atacantes se dieron a la fuga.
Varios llamados al sistema 911 alertaron sobre la balacera y poco después de las 22 llegaron al lugar algunos patrulleros. Policías ingresaron en la vivienda y hallaron a Acosta tendido en el piso, sobre una gran mancha escarlata, sin signos vitales. Pidieron una ambulancia que llegó un rato más tarde, y pese a los intentos del personal médico, no pudieron salvar a Acosta, quien tenía siete impactos de arma de fuego, varios de ellos en la zona del tórax.
La pareja y la hija de la víctima también estaban en el interior de la casa, pero en una habitación, y resultaron ilesas. Luego de los disparos, ambas salieron y vieron a Acosta tendido en la calle. En declaraciones a Telefe Rosario, su hija contó que salió en forma impulsiva para ver si lograba alcanzar a los atacantes, y dijo haber divisado a dos personas irse caminando, pero que volvió a su casa a intentar ayudar a su padre, tapándole las heridas con la mano.
Por su parte, la pareja de Acosta dijo que su marido no tenía problemas con nadie y aclaró que lo ocurrido no fue un ajuste de cuentas.
El fiscal en turno de la Unidad de Homicidios Dolosos, Adrián Spelta, ordenó que el Gabinete Criminalístico releve la escena del hecho. Sobre la calle y la vereda, fueron halladas 28 vainas servidas calibre 9 milímetros, lo que denota el poder de fuego y la violencia con la que se manejaron los atacantes. Cabe aclarar que algunas balas quedaron incrustadas en las paredes y aberturas de la casa.
También pidió el relevamiento de cámaras de seguridad que pueda haber en la zona. Además, la División de Homicidios de la Agencia de Investigación Criminal está a cargo de las pesquisas para conocer la motivación del ataque y la identificación de los agresores.
Con ese crimen ya son 7 los asesinatos cometidos en lo que va de marzo y un total de 43 durante el año 2021.


















